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16 de mayo de 2005

Grenoblinos

Este finde también teníamos puente. En concreto, es el lunes de Pentescostés. Para aprovechar un poco, y dado que Ella tiene mucho curro, quedamos con R y A en irnos a dar una vuelta por Grenoble la nuit y hacer una excursioncilla el domingo por sus alrededores, trufaditos como pocos de medias montañas y altas montañas. Aprovechando los libros que me dejó Pendrag en usufructo, encontré un paseillo de 7 horas alrededor del Mont-Aiguille,cumbre que para los franceses marca el nacimiento del alpinismo, ejem, desde que un rey (francés) decidiera encargar a sus tropas que lo ascendieran utilizando la moderna tecnología del asedio de aquellos tiempos. Las escalas y cuerdas que allí quedaron fueron posteriormente barridas de la pared por un desprendimiento.
La noche del sábado estuvimos dando un pirulo por Grenoble. Sorprende la cantidad de bares en la zona vieja (comparando con Gva, claro) y el relativamente elevado numero de personas por la calle a eso de las doce de la noche (siempre comparando con Gva). Estuvimos cenando en un sitio algo pijo y de raciones algo escasas, pero mejor así para mi orondez. Luego nos tomamos una birra pa compensar y nos fuimos al catre. A la mañana siguiente, desayunamos y compramos algo de fruta en un mercado callejero. Cogimos el buga y salimos por una route nationale, al lado de la cual están construyendo una autoroute, hacia nuestro destino, un pequeñísimo pueblecito al pie del monte desde el que empezaríamos a dar la vuelta. Eran las 11 y cuarto cuando empezamos a andar y las seis más o menos cuando regresamos al coche. El camino subía y bajaba alrededor del monte y, cuando las nubes no lo tapaban, permitían la contemplación de este monolito desgajado del resto del Vercors.
Quitando los dolores en los pies y las protestas de mis acompañantes cuando descubrieron que aún faltaba una subidita antes de llegar al coche, el día transcurrió estupendamente. No hacía mucho calor, ni mucho sol, ni llovió. Los bosques tenían todos los verdes posibles. Y mañana, al curro...

9 de mayo de 2005

Calor y frío

Resulta que tres jueves hay en el año que relucen más que el sol: jueves santo, corpus christi y el día de la ascensión. El jueves pasao era este último, y para devolvernos el uno de mayo que había caído en domingo, nos dieron el viernes libre y cogimos el coche y nos fuimos a Barcelona. ¿Qué hay en BCN que justifique nuestra visita?, se dirán ustedes. ¿La sagrada familia? ¿el Camp Nou? ¿el parque Güell? No, ahí está trabajando desde hace unos meses nuestra apiga BC, así como otros tantos amiguitos y conocidos de nuestra estancia en Gva.
El gobierno español y el govern catalá han emprendido conjuntamente la construcción de un sincrotrón, instalación única en su tipo en España (y Catalunya), atrayendo para eso cerebros de todas las partes del mundo con el cuento de la calidad de vida, el cosmopolitismo, el sol y el buen tiempo. Para compensar, pagan menos que aquí, pero se supone que el sol y el buen tiempo valen por lo menos mil o dos mil euros al mes.
Nosotros no nos atrevemos a cuantificar el sol y el buen tiempo, pero también es cierto que el sábado estábamos tirados tostándonos en la playa y que cuando llegamos el domingo por la noche a Villa Monyer hacía un fresco algo desgradable y automáticamente echamos de menos el sol y la playa. A mí nunca me ha gustado mucho la playa, así que se pueden imaginar...Vimos también a P y L, con sus dos nenes D y C, que se han vuelto de la Guayana de lanzar cohetes y echan de menos la vida en la jungla y la dieta tropical. Ahora les toca acostumbrarse de nuevo a la jungla del asfalto. Los nenes mu ricos,mu simpáticos y la niña muy desenvuelta ;)
A BC la vimos bien. Tiene un pisito muy mono en el barrio de Gracia y ya está negra como un carbón y sólo estamos en mayo. Ya tiene planificados todos sus weekends de aquí a agosto y en cualquier momento caerá por Gva a ponernos al corriente de los últimos acontecimientos sociales del mundillo de los aceleradores. ¡Ay! sólo se van los buenos...

1 de mayo de 2005

Victoria

Je,je... No había ganado nunca una carrera de orientación... ¡hasta ayer! Cierto es que no son ni muy duras ni muy dificiles y que es un campeonato para aficionados, pero da igual, he ganao y que me quiten lo bailao. La carrera se disputó en el Mont Mourex, que está aquí al lao de casa y donde todos los años se hacen un par de carreras. En este sitio el recorrido suele consistir en una serie de subidas y bajadas alrededor de la cumbre del monte, que es un prado relativamente llano donde pastan las vacas. El mayor problema suele ser sortear las alambradas que rodean las fincas, pero arrastrándose un poco se llega a cualquier sitio. Ayer yo notaba que la cosa iba bien, las balizas fueron apareciendo una tras otra y quitando un amago de infarto y dos ahogos que me dieron en un par de cuestas ya al final, llegué a la meta y me dieron el tiempo, una hora, dos minutos. Estaba bastante bien para lo que suelo hacer yo, así que me fui a casita agusto.
Hoy he visto los resultados y no he podido evitar pensar en todos los deportistas mediocres del mundo, gente con ganas y afición, pero sin ninguna condición para el deporte. Gente como yo. A vosotros, y vosotras, os dedico este triunfo.