Vamos ayer a ver Inside job al cine y salimos de buen rollo total. El documental intenta explicar la crisis financiera que estamos viviendo y como unos cuantos ejecutivos se lo llevan crudo con o sin crisis, con dinero público o privado, mientras entran y salen de los gobiernos (en este caso del americano) sin importar que el presidente sea burro o elefante. En un giro posmoderno del mito de Robin Hood en la que los ricos roban a los pobres para dárselo a si mismos, contemplamos las miserias del sistema esperando no tener que contemplar las propias.
El documental pasea por las agencias de rating, de cuyos ratings no te puedes fiar porque nadie paga a una agencia de rating para que le ponga mala nota a sus productos; por las universidades, cuyos profesores cobran de bancos e instituciones para escribir informes con una determinada dirección;por los asesores y responsables de los gobiernos, que, como ya he dicho, vienen y van del gobierno a la empresa privada; por la burbuja inmobiliaria y los productos derivados, y como los mismos bancos que te dan una hipoteca se dedican a apostar dinero a que no vas a ser capaz de devolverla. Y ,finalmente, como se sale de rositas después de todo esto. Y las dos horas de documental se pasan en nada.
En un nuevo homenaje al crítico sin criterio, vamos a darle cuatro stillers a la película.
29 de marzo de 2011
23 de marzo de 2011
Sexto aniversario
Con las emociones de los últimos días se me había pasado festejar el ¡sexto aniversario! de este peaso de blog. Leí el otro día que lo del blog ya no se lleva, que ahora lo que mola es twitter y el microblogging. En fin, me he quedado anclado en otra era que ni siquiera es la mía, ya que esto de internet es una cosa moderna, como el botellón, que hace veinte años no existía y, si existía, no formaba parte de nuestras vidas. Igual de aquí a unos años, ver un blog es como ver las pinturas rupestres de Altamira. Vamos a por el séptimo.
22 de marzo de 2011
Puñalada trapera armenia
Si hace unos meses nos hacíamos eco en estas páginas de la visita del señor K, ahora anunciamos que el trabajo de los últimos meses se va a ir por el retrete dado que el susodicho ha decidido encargar a B GmbH el desarrollo del software que nosotros ya habíamos desarrollado. En fin, que no recomiendo a nadie someterse a esta experiencia y que la cara de tonto que se te queda es fina. Conclusión: no trabaje con armenios, son malvados.
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