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28 de junio de 2006

Otra vez

Ya es la segunda vez que disfruto de un Francia-España en territorio "enemigo" y vuelve a pasar lo mismo que hace seis años cuando el nenas de Raúl falló un penalty. Los colegas del trabajo se ponen bastante pesados y empiezan a dar la brasa desde que se conoce el emparejamiento. Cuando llegue al despacho esta mañana, estoy seguro que vendrá el vecino de al lado a "felicitarnos" por el partido.
No me gusta mucho el fútbol y encima la selección no ayuda mucho. No sé si jugaron mal o jugaron con miedo o qué... Estuvimos viendo el partido en un restaurante galego con dos colegas italianos y al final yo creo que i nostri coleghi se alegran de tener que jugar contra Australia y Ucrania y ganar de penalty injusto en el último minuto. En el fondo, es mejor eso que nada.

27 de junio de 2006

Wisconsin week-end

Resulta que cuando Ella estudiaba en Santiago conoció a un americano de Wisconsin, T, que había venido a Europa a probar fortuna como futbolista. Cuando Ella estuvo en Illinois, fue un par de veces a visitar a T al estado vecino del norte. Incluso yo puedo presumir de haber estado en Milwaukee, ciudad que no debe atraer mucho turismo internacional.
T y su novia A andan de tournée por Europa. Después de ver a su selección caer eliminada en la ronda previa del mundial, se acercaron a Gva a visitar a Ella y les alojamos lo mejor que pudimos en nuestra humilde morada. El viernes estuvimos dando una vuelta por Gva y el sábado estuvimos de excursión en el Grammont, un pico que está justo al lado del lago Leman y que tiene una vista excepcional desde la cumbre. Al bajar nos sorprendió una tormenta, por suerte cerca de un par de cafeterías que hay al borde de un laguito y allí nos refugiamos a tomar algo y echar una partida a las cartas, al Castle. Después de una hora, la tormenta paró. Nos bajamos hasta el coche y allí, dada la hora, tomamos la decisión de no ir a Lavey (ya estábamos mojados) y volver a casa a cenarnos una fondue. Después de la fondue, empezamos a jugar al tute y a to sing twenty and forty. Ahí se me fue la mano con el vodka y acabé bastante malamente, menos mal que estaba Ella para ocuparse de mí.
A la mañana siguiente, me levanté bien gracias a las aspirinas. Era un poco tarde y anunciaban tormentas, así que nos fuimos a Montreux en vez de a Chamonix. Paseando al borde del lago, vimos como la tormenta se acercaba: un poco antes de llegar al castillo de Chillon la tormenta nos alcanzó y tuvimos que correr hasta el castillo para guarecernos. A la vuelta iba yo hablando con T de lo duro que resulta emigrar y alejarte de tu familia y de nuestros proyectos futuros. Ellos se casarán el año que viene. Yo sé que no me casaré nunca, al menos con Ella. Ellos se están buscando las vueltas en Wisconsin y nosotros aquí, aunque siempre con la incertidumbre del que pasará después y dónde acabaremos y cómo. Ojalá todo acabe bien.

14 de junio de 2006

Corrupción en Miami

No tengo vergüenza. Hoy he salido del despacho a las 12h35 para ir a comer con JO, MA y CU. Después he ido al aeropuerto a recoger a FA y AA, más el feto que traía esta última camuflado. A las 15h15 estaba de nuevo en el CERN. Ha sido pasar por el R2 y sentirme llamado por el mal. El mal, con camiseta roja y pantalón azul, iba ganando por 2-0 a unos señores de amarillo que pasaban por ahí. Una treintena de personas, algunos hasta con banderas y camisetas rojigualdas en una sana demostración de españolismo sin complejos, animaban al equipo rojo.
Después del partido vuelvo al despacho testimonialmente.Tomo nota que mi "subordinado", aunque a veces más parece un insubordinado, no ha vuelto a su puesto de trabajo. (La historia de mis nuevos compañeros de despacho, P y F -que se llama igual que el marido de Isabel la Católica- ya la contaré otro día).
El caso es que a los cinco minutos de llegar aparecen por la puerta P y otro colega español y empezamos a hablar del partido, del mundial, de tele 5, del Sardá, de la Rocío Jurado y finalmente de lo difícil que es compartir piso con alguien que no sea tu mujer cuando uno tiene una cierta edad.
Conclusión: yo, pecador, me acuso de escaqueísmo laboral y a dios pongo por testigo que no volverá a repetirse. Al menos por hoy.

11 de junio de 2006

La hernia de la Peluca

Mi querido IJJ (a) Pelucas, se ha herniado. Era algo que los que le conocemos ya presentíamos desde hace tiempo. No se puede entrenar como un burro para participar en los campeonatos europeos de orientación representando a Essssspaña e intentar desasnar adolescentes españoles e importados en uno de los barrios de Madrid menos visitados por el turismo. Tanto esfuerzo, físico y mental, ha desembocado en la descolocación de sus órganos. Desde estas páginas le deseo un pronto restablecimiento para que pueda seguir desasnando adolescentes y buscando la baliza perdida.

6 de junio de 2006

Marseille

Llevo un cojón de tiempo sin escribir, no sé si por desgana, así que tengo ante mí una pantalla en blanco para la que hay material en abundancia. Empezaré por lo último, por nuestro viaje a Marsella el puente de Pentecostés (3-5 de junio)
Cuando le comenté a un conocido gallego (que lleva toda su vida viviendo en Francia) que habíamos estado en Marsella, me preguntó :"¿y qué se os ha perdido a vosotros en Marsella?" Resultaba curioso el hecho de que los indígenas nos preguntaran frecuentemente por nuestro origen. Daba la impresión de que no es frecuente ver turistas, pero por las calles se encontraban grupos de italianos, de americanos y en el puerto se podían ver atracados barcos de crucero.
La ciudad hace honor a su reputación trash, y resulta curioso para el europeo medio encontrar tantos representantes norte africanos fuera de su lugar de origen. Aunque da la impresión de que más raro les resulta a ellos el ver a un europeo arrastrando la maleta por "sus" barrios mientras busca su hotel. Sobre todo cuando uno de los europeos es un walkirio de un metro noventa (AP).
Me habían comentado también que los marselleses son un poco bocazas. Nosotros les hemos encontrado más simpáticos y parlanchines que el francés medio. Por lo menos a los camareros de los bares y restaurantes. Pude observar que se comportan en general como los madrileños con el tráfico y que tienen la curiosa actitud de mirarte cuando hacen algo que saben que te puede fastidiar como aviso de que tienen toda la intención de hacerlo. Una actitud que me hacía sentirme como en casa, vaya.
El transporte público es muy eficaz. Te lleva a casi todas las partes de la ciudad y está todo muy bien indicado. Además es muy seguro. No sabemos por qué, pero el domingo cuando volvíamos de las Callanques, en el metro había unos cuantos señores de uniforme con el fusil en mano y miraban hacia la entrada como si fuera a venir alguien. Al salir del metro en el Port Vieux había varias furgonetas del CRS (los antidisturbios) controlando coches, motos y transeuntes. Posteriormente estuve consultando la prensa, a ver si decían algo de que pasaba pero no encontré nada. Los barrios cercanos al puerto viejo son barrios conflictivos pero aparte de algunas plazas de pueblo provenzal nosotros no encontramos nada raro. Sería que estaba todo el mundo de vacaciones.
En lo que respecta al excursionismo y el baño, un pequeño fracaso. El primer día cogimos un barco, pasamos al lado de la isla de If (donde estuvo encerrado el conde de Montecristo :) y llegamos a otra isla de cuyo nombre no puedo acordarme que estaba llena de bunkers destrozados, parece ser que por haber sido bombardeados en la WWII. El segundo día, fuimos a pasear por las Callanques, el problema es que tierra adentro hacía mucho calor y no se podía andar y mar adentro hacía mucho frío y no se podía bañar uno.Las calas no son maravillosas, todo hay que decirlo.
En fin, el lunes después de vagabundear por la ciudad,hacer compritas y probar (AP&RA) la famosa Bouillabaisse (algo decepcionante, quizá por culpa del restaurante) cogimos el AVE que rápido y suave nos trajo a Ginebra. Ya estábamos en Ginebra. Lo notamos, sobre todo, por el frío.