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27 de junio de 2009

Sin perdón



21 de junio de 2009

96

Mi abuela sigue a lo suyo y llega ya a los 96. La cosa no va muy allá y además el calor sahariano que hace no ayuda al organismo para nada, y menos a un organismo con tantos años. Llega un momento en la vida de un organismo en el que se empiezan a olvidar cosas aunque se recuerde lo básico para seguir existiendo. Habrá quien diga que existir no merece la pena según cómo, pero esas decisiones mejor dejárselas al organismo interesado. Y que cumpla muchos más.

19 de junio de 2009

Coincidencias

Para quitarme el mono de baloncesto de la Atomiade de Berlín, acudo a la tradicional pachanga de los jueves en el Parque de Berlín. Qué coincidencia. Hace un calor de morirse, cuñadotrón se tuerce el tobillo y cae una lluvia de gotas gordas que permite seguir jugando y tomando cervezas después de las canastas. Después del parque de Berlín vamos al bar Atenas, otra coincidencia, donde las calorías perdidas se recuperan con un 20% T.A.E. entre cañas y tapas y tapas y cañas.

16 de junio de 2009

15 de junio de 2009

Atomiade


Hace ya unos meses Jtrón, que siempre está a la búsqueda de nuevas formas de esparcimiento, empieza a estudiar la posibilidad de participar en la Atomiade con el equipo de baloncesto del CERN. Yo, aunque en aquellos momentos ya estaba con un pie y medio fuera de ese templo del conocimiento, decidí que sí, que me apuntaba. Y como yo decidieron otros cuantos y cuantas, entre viejas glorias, familiares, mercenarios y fichajes de última hora.

El evento tenía lugar en Berlín,ciudad con un encanto especial y con un precio de la cerveza bastante razonable, así que 1200 deportistas de varios prestigiosos centros de investigación europeos tuvieron la misma idea que nosotros y para allá que se fueron, entre ellos, varios corredores mozzarellos a los que así volvía a ver el gepeto.

Centrándonos en lo puramente deportivo: con un par de días de antelación, Jtrón me anuncia que me nombra entrenador del equipo. Dados mis conocimientos tácticos, la labor se reduce a repartir minutos entre los diez jugadores y dar consejos del tipo "Habría que meter alguna canasta" o "En defensa estamos bien, pero en ataque no sé qué nos ha dao". Para mi sorpresa, el sábado somos capaces de vencer a los dos equipos que nos caen en suerte, unos italianos marrullas y unos alemanes enormes con una actuación destacada de todo el equipo: nuestro veloz base chino-canadiense, las ametralladoras suecas de la familia O, nuestro valladar franco-hindú, el amigo americano, la ultracompetitiva alero gallega, el amigo ruso moldavo, la francotiradora holandesa y esos dos prodigios todoterreno de la generación del 72 que ustedes ya conocen.

Se ve al equipo relajado y de buen rollo mientras esperamos la final del domingo. Yo estoy algo estresado, pero es pa divertirme, vaya. Qué sería de la existencia sin un poco de sana tensión de vez en cuando. Y para tensión, la de la final. Después de ir por detrás todo el partido de los perfidos albionenses a los que nos enfrentamos, conseguimos remontar diez puntos y ponernos por delante. A falta de cuatro segundos, y con empate en el marcador, nuestra ametralladora sueca tiene dos tiros libres que, malhereusement, falla. Un último triple a la desesperada tampoco entra y pasamos a la prórroga. Nuestros jugadores van siendo eliminados poco a poco y yo decido arrogarme el papel de mesías y defender a la estrella del equipo contrario, que, gracias a quien sea, da muestras de fatiga después de cuarenta minutos de cargar con su equipo a la chepa. En la última jugada, y aún con empate, me veo con la pelota debajo del aro y no consigo más que tirar la pelota fuera de banda. Nueva próroga en la que se nos va el invento al garete y acabamos perdiendo de cuatro. En fin, medalla de plata al coleto y ligera desilusión.

La gente se dedica a pasearse por la tarde y a las siete estamos en la ceremonia de clausura. Tras la cena, la tensión se masca en el ambiente hasta que una banda toma el escenario de la sala en la que nos encontramos y se desata el infierno. Los deportistas allí presentes, llenos de energía, saltan, bailan, gritan y se desfogan hasta las dos de la mañana que es cuando a la cenicienta se le convierte el chocho en sandía o quizás es que a esa hora sale el último autobus puesto por la organización para devolvernos al hotel. Despedidas al canto y me tumbo un par de horas antes de coger el avión de vuelta a MAD. En fin, que viva el deporte y ustedes que lo vean.

9 de junio de 2009

Squash con el hombre alto

Hace un par de años, cuando llevaba unos meses jugando al squash, me enfrenté en varias ocasiones a Chang, un coreano que curraba en el Cern. Mis duelos con él fueron narrados en su momento e incluso fueron el objeto de un curioso experimento cibernético.

Al volver a Mad tenía mono de squash. Es un deporte violento y agresivo que persigue la eliminación física y moral del contrario y, a pesar de mi carácter afable y bondadoso, encuentro un extraño placer en hacer correr por la cancha al contrario hasta la extenuación cuando se dan las condiciones propicias para ello.

Conseguí convencer al señor alto para jugar los domingos a las 9 de la mañana. Este extraño horario venía dictado por las obligaciones familiares del susodicho señor alto. Este susodicho no había jugado al squash más que una vez, a pesar de que había sido tenista en su juventud, pero su perfeccionismo y perseverancia le están llevando a un nivel que empieza a sembrar la desesperación en sus rivales, que de momento somos dos: el señor C y moi-même. Así que el domingo pasado me metió una paliza, más bien un palizón. Y no contento con ello continúa estudiando atentamente todos los videos del youtube sobre el squash. Estamos perdidos.

2 de junio de 2009

1 de junio de 2009

Vorágine de fin de mayo

Llega el día 20 de mayo y aterriza en MAD, como un Átila cualquiera, Jtron, acompañado de Mtrona, desencadenado y deseoso de arrasar la ciudad. Tras de él, deja una estela de cuerpos arruinados y espíritus doblegados que sólo descansarán a partir del domingo, cuando un avión se lo lleva para que la ciudad recupere su ritmo habitual.

El jueves 28 aparece en escena monsieur NC, uno de mis colegas del ski de rando que viene desde GVA para una visita de trabajo al prestigioso centro de investigación etc... Aprovecho para visitar un par de sitios de los que tenía referencias a ver si quedo bien, que ya se sabe que los franceses son un pueblo exquisito y refinado. El viernes vamos a la Pedriza y subimos al Yelmo. Hace calorcete pero sin pasarse y cuando acabamos vamos a la estación de SdelR a comer. Tenemos que ir al aeropuerto a que N coja su avión y de paso yo recoja a MMA que viene de visita con la Brll. Pero MMA, que es un hombre inteligentísimo, sufre un trastorno temporal y pierde el avión, con lo que su llegada se aplaza hasta el día siguiente. La Brll llega a Barajas a la misma hora que la ministra de economía acompañada de sus guardaespaldas y del Financial Times. Vamos a casa y acabamos a las tantas en un kebab de Argumosa porque es el único sitio donde nos dan de comer.

A la mañana siguiente el anfitrión se despierta a las tantas. Haciendo tiempo hasta que llegue MMA, Brll y yo nos damos un paseo por Usera city, where the grass is green and the girls are pretty. Y el comercio chino florece hasta en estos tiempos de crisis. Recogemos a MMA en el aeropuerto y acabamos de nuevo en el mercado de San Miguel, porque los catalanes también son un pueblo refinado y exquisito y así tengo más opiniones para ver si el sitio es un buen sitio. Tras soportar un chaparrón veraniego durante el regreso a casa, acabamos comprando fideos chinos y setas chinas y cenándonoslos. Al día siguiente madrugamos para ir a Peñalara, que está espectacular de nieve y de agua. Comida rápida en casa Perico, en Cerceda, y acabo de nuevo en el aeropuerto para despedirme de mis invitados.

Me estoy empezando a preocupar porque salgo mucho más cuando tengo visitas que cuando no. Pero en fin, nada de juicios antes de un año.