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28 de enero de 2006

Solo en casa n

Esta vez Ella no anda por ahí de conferencias. El caso es que el médico me ha recetado reposo hasta el día 7 y los sábados los paso en casa, haciendo las tareas del hogar, leyendo y retomando este diario sibernético, en vez de andar arrastrando mis orondeces por las montañas nevadas.
El chungo me dio a la semana de volver de navidades. No tengo nada, de momento, según las pruebas, así que quizás el nene no resiste el stress de preocuparse por los contratos, el trabajo y la madre que lo parió. No pensaba yo que la construcción de proyectos singulares fuera tan exigente, sobre todo si la autoridad competente decide que para qué hacer con 4 pibes lo que se puede hacer con dos, qué trabajen el doble, no es pa tanto. Lo único bueno de ponerse malito es que la madre de su hijo ha decidido al fin venir a visitarnos. A veces parece que los padres son como los reyes.
Así que aquí estoy,he aprovechado para empezar a leer todos los libros que nos cayeron por navidades. De momento, si alguien le echa el ojo a las particulas elementales, de un tal Hoellebecq o algo que se parece, se lo recomiendo. Yo me lo lei de un tirón un sábado por la mañana, lo que probablemente me haya hecho perder gran parte de su enjundia, pero lo que me entró por la cabeza me dejo satisfecho.
Reciban un cordial saludo de este que lo es.

¿Dónde están los PC's?

Edunardo cae enfermo un martes. La semana anterior, solicita que su PC sea enviado al fabricante para ser reparado. Mientras tanto, utiliza un PC antiguo para salir del paso.
El lunes de la semana siguiente, Edunardo vuelve al despacho y encuentra que el PC antiguo ha sido desconectado y retirado por el servicio de transporte. El PC averiado se encuentra delante suyo. Conserva, en la parte frontal, un papel pegado en el que se distinguen claramente el número del aparato, el modelo, etc... Tras una semana, y varias visitas infructuosas, consigue que se solicite al fabricante la devolución del PC equivocado.
Moraleja: en el fondo del mar, matarile,rile,rile...

12 de enero de 2006

Doble juego

Edunardo ha sido descubierto. No sé si preocuparme o no pero el caso es que ha saltado la liebre de mis dos ofertas de empleo así que ignoro si en breve tendré dos, una o ninguna. No hay que desesperarse porque mi jefe me necesita, aunque no sé si le necesito yo a él, al menos espiritualmente.
Para nosotros, los pobres de espíritu, resulta particularmente difícil la gestión de las transiciones laborales. ¿Debe uno jugar con las cartas descubiertas? ¿O debe guardarse ases en la manga para utilizarlos en el momento adecuado? ¿Debe hacer públicas todas las negociaciones que tenga en curso? Evidentemente, a un empleador se la va a pelar echarte o no echarte o no contratarte, así que claridad, la justa.
Les tendré informados de las novedades que se produzcan, hasta entonces, que ustedes la pasen bien.