Edunardo ha sido descubierto. No sé si preocuparme o no pero el caso es que ha saltado la liebre de mis dos ofertas de empleo así que ignoro si en breve tendré dos, una o ninguna. No hay que desesperarse porque mi jefe me necesita, aunque no sé si le necesito yo a él, al menos espiritualmente.
Para nosotros, los pobres de espíritu, resulta particularmente difícil la gestión de las transiciones laborales. ¿Debe uno jugar con las cartas descubiertas? ¿O debe guardarse ases en la manga para utilizarlos en el momento adecuado? ¿Debe hacer públicas todas las negociaciones que tenga en curso? Evidentemente, a un empleador se la va a pelar echarte o no echarte o no contratarte, así que claridad, la justa.
Les tendré informados de las novedades que se produzcan, hasta entonces, que ustedes la pasen bien.
1 comentario:
la sinceridad es un valor a tener en cuenta; sobre todo si no se sabe ser astuto o no se tiene ningún poder sobre las personas o circunstancias que van a obrar en nuestras vidas; más vale decir la verdad que esperar a que descubran tu juego, sobre todo si no tienes cartas para jugar. Como dicen por ahí, la vida es lo que te va sucediendo mientras tú haces planes, así que tranquilo: tu ya has actuado para que las cosas ocurran, ahora espera acontecimientos. ya sabes que te quiero mucho, si te sirviera de algo este cariño...pero los inmateriales no suelen ser útiles en estos casos.
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