27 de junio de 2011
I o J
Creo que ésta es la primera foto que tengo en mis archivos gráficos en la que salen de cara y juntos el señor M y la señora P, hará unos cuatro años. Este sábado, 25 de junio, mientras yo andaba por Segovia, otros (quizá más correcto sería decir otras) andaban dilatando centimetros a pelo y sin fármacos en un hospital de Igualada, BCN, para traer al mundo al fruto de su vientre, cuyo nombre aún ignoro si se escribe con I o con J. En fin, que les deseo toda clase de venturas y parabienes y que la nena sea polimórfica, tenga herencia múltiple y, sobre todo, una excelente gestión de errores.
En un lugar de Segovia
Decidido a ir de excursión antes de pasar por la cuchilla del cirujano, me pongo a buscar y encuentro el siguiente itinerario que, según la propaganda, transcurre entre densos pinares y alegres riachuelos. Dado que se preven temperaturas saharianas, la perspectiva de agua y sombra se agradece, así que allá vamos. Nada más llegar, vemos que la carretera que conduce al final del embalse de Puente Alta está abierta solo para usos agrícolas y forestales, así que dejamos el coche al lado de una casa en ruinas y de propina me cargo el antinieblas delantero intentando ganar unos centímetros. En fin. La carretera que bordea el embalse no tiene tanta sombra como el anuncio de la excursión, así que sudamos un poquito mientras la recorremos. Vemos unos cuantos coches aparcados, pero tiene truco: tienen permiso de pesca. Nos encontramos un guarda forestal y nos dice que si hubiéramos entrado con el coche no nos habría denunciado pero nos habría invitado a dar media vuelta, pero que le putea que sí se pueda entrar con el truco de la pesca. Nos despedimos y empezamos a remontar el río que alimenta el embalse (Río Frío o Acebeda o Acebedas según versiones) hasta que llegamos a la toma de agua del acueducto de Segovia. Estaban locos esos romanos. Seguimos subiendo al lado del río hasta que encontramos una pista asfaltada que recorremos hasta encontrar otra de tierra que nos deja en el Collado del Río Peces a las cuatro horas de camino. A C no le ha convencido mucho la duración de la marcha y me acusa de falsedad contractual, según ella, yo le había prometido una excursión cortita y agradable y no este infierno. Mientras comemos se desindigna, pero vuelve a indignarse cuando bajamos por una pista assez raide del otro lado del collado. La cosa se estabiliza, nos topamos con un ungulado de género desconocido (ciervos dicen J y C), rebeco digo yo. Al final creemos que es un corzo. Acaba la excursión, nos rehidratamos y volvemos a Mad, donde no encontramos ni alegres riachuelos ni frondosos pinares.
23 de junio de 2011
Boda en dos actos
Nueve años después de la última boda familiar, A y G pasan por la junta de distrito donde un concejal les casa rápidamente después de exhortarles a repartirse las tareas domésticas. Supongo que después de unos cuantos de años cohabitando, ya habrán llegado a un acuerdo sobre este espinoso asunto, fuente potencial de todo tipo de equívocos. La comida de después satisface al personal y deja a los under forty listos para la segunda parte del sarao, dos días después en la azotea de un hotel en Alcobendas. El jacuzzi resulta muy tentador y cuando nos hartamos de escuchar al DJ Borja, acabamos unos cuantos en el susodicho jacuzzi. Dicho sea de paso, un bañito a las 3 de la mañana sienta bastante bien.
19 de junio de 2011
Fight for your right
25 millones de personas van a votar en 2008. 11 millones votan al PSOE y 10 al PP. Mientras ZP se pasa aún una temporada negando la crisis antes de que le estalle en las narices, los cabecillas locales de las distintas autonomías se dedican a trapichear por aquí y por allí, que si unos trajes por aquí, unos eres por allí y unas visitas del papa con comisiones de guinda del pastel. Muy mal, señores. La conclusión es que con un tercio de los votos del censo, un partido puede hacer lo que le de la gana en el ámbito que le corresponda durante cuatro años y tomar decisiones que perjudican a quienes les votan, aunque probablemente beneficien a quienes les pagan las campañas electorales y les untan un poquito para que vayan más suaves, que ya se sabe que el día de mañana siempre hará falta un consejero en tal o cual empresa y los sueldos son más que razonables.
Y me indigno. Y no me gusta. Y salimos de casa.
Y me indigno. Y no me gusta. Y salimos de casa.
Darth Vader en Malasaña
Cuando D se casó le subimos al Yelmo con una espectacular peluca rubia rizada y unos calzoncillos con agujero trasero. Con A hemos sido más suaves y sólo le hemos paseado semivestido de Darth Vader por Malasaña, levantando la admiración de propios y extraños. Se rozó la catástrofe cuando aparecimos en una de las pizzerías de la plaza del Dos de Mayo y no había sitio. El barrio ha cambiado mucho y la edad media de los asistentes ha subido con respecto a lo que se veía cuando patrullábamos sus calles en los terribles años 90, así que ahora tienen dinero para cenar y esas cosas. O tempora! o mores! Vanitas vanitatum et omnia vanitas! El caso es que los hermanos M y las estrellas invitadas se acercan al rincón de said, se jartan de cuscús, se fuman unas cachimbas que les hacen saltar las lágrimas, pasan por el Penta a disfrutar del aroma de garito sin tabaco y acaban en el k de la plaza de los mostenses, donde la edad y la paternidad hacen mella en los supervivientes y no tienen más remedio que volverse a casa donde disfrutarán al día siguiente de una ración doble de empanamiento sabatino.
17 de junio de 2011
Contrôle technique
La revisión médica de este año llega antes de lo habitual, solían hacérmela en octubre y ahora me llega en junio. El año pasado me detectaron, aparte de la orondez habitual, hipoacusia leve de conducción en ambos oídos y un tapón de cerumen en el derecho. El tapón debió de desprenderse solo porque ya no estaba y de la hipoacusia no me han dicho nada, o quizás no les haya oído. Eso sí, veo estupendamente. Aparte, la médica me comunica que si estoy más de un mes de baja, a la vuelta me tienen que recontrolar a ver si sigo siendo apto para ejercer el puesto. Debo aclarar que tener los meniscos en óptimas condiciones es imprescindible para desempeñar la tarea que tengo encomendada. Para las almas templadas, vean un documento gráfico sobre lo que me harán el día 30. ¡Jarl!
7 de junio de 2011
Batiburrillo 2
El domingo por la tarde estoy subido en una escalera recogiendo cerezas amarillas. De los tres árboles de la finca de los padres de I salen varios kilos que luego se reparten entre los recolectores anónimos. ¿Qué se puede hacer con tanta fruta? Confituras, pasteles, congelación, venta... El mismo problema tenía el manzano de Versonnex, producía mucha fruta en poco tiempo y la mayoría de las manzanas acababan en el suelo devoradas por las avispas, los gusanos y las hormigas. Que también tienen derecho, claro.
Liando el hilo, el otro día leo en el país una entrevista con un tal JSF. Al principio lo que me llamó la atención es que está casado con NK, una escritora de la que había leído un libro hace poco, la historia del amor, sobre unos judíos escapados del holocausto y transplantados a NY, todo esto mezclado con libros de pequeña tirada perdidos y reecontrados. El tal JSF estaba promocionando su libro, Eating Animals, en el que explica su conversión al vegetarianismo estricto y describe las malas prácticas de la industria cárnico-pesquera. ¿Sería yo capaz de prescindir de la leche, la carne y los huevos? Creo que no, del queso no, por lo menos. Y después del cordon rouge del viernes pasado en chez Carlos, y cuando me acuerdo de los pavés smash, tampoco sé qué pensar. Qué sinvivir.
Liando el hilo, el otro día leo en el país una entrevista con un tal JSF. Al principio lo que me llamó la atención es que está casado con NK, una escritora de la que había leído un libro hace poco, la historia del amor, sobre unos judíos escapados del holocausto y transplantados a NY, todo esto mezclado con libros de pequeña tirada perdidos y reecontrados. El tal JSF estaba promocionando su libro, Eating Animals, en el que explica su conversión al vegetarianismo estricto y describe las malas prácticas de la industria cárnico-pesquera. ¿Sería yo capaz de prescindir de la leche, la carne y los huevos? Creo que no, del queso no, por lo menos. Y después del cordon rouge del viernes pasado en chez Carlos, y cuando me acuerdo de los pavés smash, tampoco sé qué pensar. Qué sinvivir.
2 de junio de 2011
Suscribirse a:
Entradas (Atom)