25 millones de personas van a votar en 2008. 11 millones votan al PSOE y 10 al PP. Mientras ZP se pasa aún una temporada negando la crisis antes de que le estalle en las narices, los cabecillas locales de las distintas autonomías se dedican a trapichear por aquí y por allí, que si unos trajes por aquí, unos eres por allí y unas visitas del papa con comisiones de guinda del pastel. Muy mal, señores. La conclusión es que con un tercio de los votos del censo, un partido puede hacer lo que le de la gana en el ámbito que le corresponda durante cuatro años y tomar decisiones que perjudican a quienes les votan, aunque probablemente beneficien a quienes les pagan las campañas electorales y les untan un poquito para que vayan más suaves, que ya se sabe que el día de mañana siempre hará falta un consejero en tal o cual empresa y los sueldos son más que razonables.
Y me indigno. Y no me gusta. Y salimos de casa.
1 comentario:
Olé mi niño: razonamiento y acción.
Las fotos muy buenas
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