Debía de ser allá por el año 89 cuando fui al cine un día a ver las amistades peligrosas, no confundir con el grupo de guarro-pop homónimo. En esa película, entre otras cosas, encargaban al Malkovich que entrenara en las artes sesuales a una joven inocente. Esa joven inocente, Uma Thurman, pasó a mi lista de mitos sesuales de la pantalla. Vi otras películas suyas sólo por esa razón y luego ya se me pasó la manía. Aunque los mitos sesuales siempre ocupan un lugar especial en la memoria de uno, hoy me sorprendo con la lectura de la noticia de su aparición con una cara distinta.
Evidentemente, el cuerpo de cada uno es su territorio personal así que puede hacer con él lo que le de gana, como han hecho Alaska o la duquesa de Alba, por citar dos ejemplos de cirugía bien resuelta, pero lo de Uma Thurman me resulta especialmente duro. No sé si podré superarlo.
10 de febrero de 2015
3 de febrero de 2015
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El mundo blog languidece empezando por uno mismo. Hace poco ha desaparecido uno de los blogs señeros de mi comunidad, el afamado CSC, que se ha llevado a twitter sus recomendaciones sobre películas y las ha ampliado con música, series y las sesiones de djeísmo de su señora esposa. Recibo por la mañana las felicitaciones por el medio de moda, el puto whatsapp, y también recibo desde Gva un par de quesos de la Alta Saboya, de esos quesos que huelen fatal pero que saben a gloria alpina. Entre el whatsapp y los quesos, claramente me quedo con los quesos. Para celebrar el evento, desahucian en mi calle a una señora con dos niños. Se supone que está de okupa en un piso abandonado que pertenece a una empresa medio fantasma. En cualquier caso, a la fiesta acuden veintitantos antidisturbios, unos cuantos policías nacionales y algún municipal para controlar el tráfico. También el Samur Social, que Dios aprieta pero te ahoga. Buen material para un reportaje fotográfico, así que saco el pepino, apunto, disparo y luego retoco, no vaya a ser que se pueda identificar a nadie.
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