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22 de junio de 2005

Madrid2005

El avión cruzó los pirineos por encima del Balaitus y de los Infiernos. Se veía también el Midi d'Ossau. Llegó hasta Zaragoza y al rato estábamos en Madrid, con su nube de humo encima. Las piscinas y los campos de golf desentonaban entre tanta tierra roja, parda, gris y marrón.Esta es mi España querida, jamás en la vía podré yo orvidarte...
Ejem, salí del avión y encontré a Edunardo padre que venía a recogerme con su loco cacharro. Al principio no me pareció que hiciera mucho calor, pero estaba el aire acondicionado del aeropuerto.Al cruzar la puerta, a la sombra tampoco se estaba tan mal,pero cuando salimos al sol me llegó de golpe ese caló tan nuestro y una gota de sudor empezó a resbalarme por la frente. Llegué a casa y mi abuela, cuyo cumpleaños venía a festejar, me reconoció a medias, pero bueno, son ya muchos años y total, sólo me confundió con mi hermano A, que sí que nos damos un aire. A Ella la reconoció enseguida, sin embargo, porque mi abuela siempre ha sido muy sociable y encima piensa que sus nietos han encontrado unas muchachas muy buenas.
Después de comer con mis padres, mi abuela, A y G, G,P y S, llegó el momento de coger el bólido e ir a la estación de autobuses a por Ella. La M30 presentaba varias pruebas de dificultad porque el alcalde lo que nos eches quiere celebrar las olimpiadas del 2012 y promete amargar la vida a sus ciudadanos con 7 años más de obras, por supuesto necesarias. En la estación, una Ella en horas bajas, con los pies quemaos de andar por la playa e hinchaos de no moverse en el bus, además del dolor de cabeza habitual, se desplomó en mis brazos nada más verme. Arrastrándo a Ella y a sus maletones, repetí el circuito de karts de la M30 en sentido inverso.
Llegamos a casa y después de regenerar a mi amada en la medida de lo posible, nos fuimos a la cama que al día siguiente tocaba excursión familiar.
Salimos de casa Ella, G y yo, con el chitichitibangbang y fuimos a casa de G y A a recoger a A y de paso ver a su nueva adquisición: un minino enano peludo que se dedica a perseguir a la otra gata (la gata pródiga) por toda la casa. Ya con A a bordo, llegamos a S del R donde nos esperaban D,C,MMM y los primos FA y AF dispuestos a conquistar la sierra a pesar del calorcillo que pegaba.
Nos costó aparcar. Después de dar una vuelta por el Tranco, encontramos un hueco. Aún tuve una discusión con un subnormal, pero el incidente no llegó a mayores y emprendimos el camino a Canto Cochino entre rocas y jaras, mientras abajo en el río cienes y cienes de personas se refrescaban.
Un poco después de Canto Cochino, buscamos una sombra al lado del arroyo que baja desde los llanos y allí nos tomamos los bocatas en paz y armonía espiritual. Volvimos al coche y llegamos a S del R, cenote y vuelta. FA está mu mayor y mu majo y AF está un poco pedorro, pero como tiene buena reputación, hace de su capa un sayo y de los huevos de sus primos un punching bag.
Al día siguiente, domingo, nos vimos con la pareja mexicano-carabanchelera a los que encontramos en buen estado, a pesar de las obligaciones laborales del carabanchelero. Los dejamos camino de un mexicano y fuimos al sprint a casa, donde estaban A y G, D y MMM. El jodío de mi sobrino sigue asustándose de mí, aunque acepta chocarme los cinco sin poner el grito en el cielo. Tras los besos y despedidas salimos corriendo a encontrarnos con EGF (a) Farruquito de la Conce, que nos llevó en su bólido azul al extrarradio, a visitar a EGH y la doctora de su mujé, que por cierto, cumplía años. Allí se nos arrejuntaron HLY (a)Castor de la Presa e IJJ (a) Peluca Voladora.
Al EGF le encontré algo mustio, ha perdido la risa, ha perdido el color, los suspiros se escapan de su boca de fresa, eres tú, Margarita, eres tú... El pelucas nos entretuvo con sus historias de la Puta Clase y nos planteó el enigma de si el piercing en el pezón hace que la leche se salga por el bujero. Castor se dirige a la Argentina este verano a jugar al sorpresa,sorpresa y E y C estaban bien, gracias. Tras comernos la tarta, que al fin y al cabo era a lo que íbamos, nos despedimos de los anfitriones y farruquito nos llevó a casita, después de jurar y perjurar que este verano sí que viene de visita a Gva.
En fin, así fue y así se lo hemos contado.

12 de junio de 2005

Rodríguez

Llevé a Ella al aeropuerto el viernes y comenzó mi weekend Rodríguez. La tarde del viernes pasó sin pena ni gloria y a las 5.30 me reuní con un par de compañeros del curro a tomar unas birras en la terraza del restaurante 1. Se habló de lo de siempre, del cabrón del jefe, de lo cara que está la vivienda, de coches y de tías. Da igual como esté uno, soltero, casado o mediopensionista, que está todo el mundo más salido que el pitorro de un botijo. ¿Será una oscura maniobra del gran capital para tenernos controlados? Entre esto, los coches y el fútbol, al ser humano masculino medio no le queda capacidad cerebral disponible para luchar contra ninguna injusticia. ¿Será adquirido o será genético? En fin, con el contento de tres cervezas me dirigí a mi casa donde me encerré conmigo mismo hasta que fue la hora de dormir.
Sábado Rodríguez
Me levanté por la mañana y los vi por la ventana. Son peludos y muy grandes y vuelan amenazantes.
La última carrera de orientación de la temporada de primavera se disputaba en los bosques del Jura suizo, a mitad de camino entre Gva y Lausanne. Después de mi victoria de hace un mes, había decidido pasar a la categoría superior, ya que no me parecía justo derrotar a mujeres y jubilados sistemáticamente. Craso error. Es mucho más reconfortante derrotar a alguien (aunque sean mujeres y jubilados) que ser derrotado, humillado y ofendido.
Como tenía tiempo antes de la carrera decidí afeitarme. Últimamente ya no me afeito con la maquinilla, cojo el rapacabezas que me enviaron mis padres por mi cumple y con eso se quita uno las barbas en un pis pas. El apurado no es perfecto pero a mi me da igual. Mientras me miraba en el espejo del baño me vi los pelos del pecho. Pasé la maquinilla por encima y unos cuantos pelos desaparecieron de mis fornidos pectorales. Poseído, me afeité todo el pecho. Levanté la vista y un hombre pollo me miraba desde el espejo. ¿Qué había hecho?
La cosa ya no tenía arreglo, así que me vestí de orientador y partí raudo y veloz hacía la carrera. Comencé la carrera más o menos bien. Las tres primeras balizas aparecieron bastante rápido las fui buscando navegando con la brújula, sin utilizar caminos para asegurar. Confiado, partí a buscar la cuarta. La cuarta no apareció. Tras buscarla infructuosamente, decidí abandonar. Estaba hasta el nabo. Cogí una pista que descendía y traté de situarme en el mapa. ¡Estaba a tomar por culo de dónde se suponía que tenía que estar la puta baliza! Me la había pasado y me la había pasado por lo alto.
Volví a casa con la desilusión del abandono a cuestas. La semana anterior había tardado dos horas y pico en acabar la carrera por culpa de una baliza y esta no había ni siquiera conseguido acabar. La temporada que viene me compro un GPS.
Domingo Rodríguez
Ich bin, was ich tue (Reinhold Messner)
Domingo y buen tiempo. El antiguo alpinista que reside en mí se sintió llamado por las altas cumbres. El paquete grasiento en que me he convertido intentó resistirse. A las 9 de la mañana, una vez ganada la batalla por el antiguo alpinista, salí de casa dispuesto a emprender la ascensión en solitario de la Dent D'Oche, pico que puede calificarse como de excursión extrema, algo así como la chimenea del Yelmo pero con algo más de patio. El pico (2220 m), a escasos 10 km en línea recta del Leman, tiene una pared norte que cae a pico 400 m, aunque yo me decidí por las verdes pendientes de su cara Sur. La ascensión consta de tres partes: subida bucólica por el bosque al lado del arroyuelo cantarín hasta unos chalets de pastores; ascensión de la pared herbosa hasta el refugio, con cables y cadenas al final y cabras montesas inmutables; y los cien metros últimos con aristilla graciosa y más cadenas. En dos horas y media consiguió el antiguo alpinista (cagueta,todo hay que decirlo) plantar su envoltura corpórea en la cumbre tras algunos momentos de duda a la vista de los precipicios finales. La putada es que justo hoy venían unas nubes de l'Espagne que llegaban hasta aquí (y mira que está lejos) que cubrieron toda la vista desde la cima. El descenso, que se hacía por otro lado, tenía también su aquel, pero nada comparado a la travesía aquella de los Infiernos que hice una vez con mi brother.
A la bajada, más cabritillas triscando alegremente y contemplado extrañadas a los excursionistas que pasaban por el camino. Un poco más pallá estaba el que debía ser el padre de todas las cabritillas, subido a una peña con cara de satisfacción por el trabajo bien hecho.
Con esa misma cara llegué yo a la macchina. Y al quitarme las botas y la camiseta vi como el antiguo alpinista me sonreía desde lo alto del pico.

8 de junio de 2005

Retorno al pasado

Esta semana me he descubierto en plena regresión temporal. El lunes estuve manejando un rato una grúa de 160 toneladas y un forklift que te pone siete toneladas a siete metros de altura. Todo esto bajo la atenta mirada de un operario dentro de una soirée de presentación que se organizaba en en el curro. Luego he pasado dos días haciendo ecuaciones diferenciales y mirando libros de transmisión de calor, con el ubicuo Churchill y Chu. Y ahora estoy en casita esperando que Ella vuelva, porque la muy científica tiene uno de su famosos collaboration meetings mañana y, por supuesto, no ha hecho todavía la presentación.
Estoy también preparando la agenda de la visita al Foro. A ver si nos da tiempo a ver a todos los familiares y amigüitos, a sus parejas y a sus retoños, los pantanos a rebosar y los verdes campos del verano castellano.

4 de junio de 2005

Efeméride

Un día como ayer, 3 de junio, de hace seis años, llegaba un pimpollo a la bonita ciudad de Gva,dejando atrás casa, familia y amigos en la capital de las Españas. También dejaba atrás unos cuantos cubatas en la Iguana, pagados, antes de entrar en pérdida y tumbarme en la acera de la calle Maudes en aquella gloriosa fiesta de despedida a la que acudieron mis colegas montañeros e ingenieros y que continuaron sin mí los muy cabrones. Recuerdo que D y C me llevaron a casa, allí apareció también G y estuvimos un rato sentados en un banco enfrente del portal mientras yo intentaba potar, más por estética que por necesidad.
Los primeros días en Gva fueron de un calor insoportable e húmedo que luego descubrí que no duraba todo el año. También descubrí las nevadas que cuajan en la ciudad, descubrí a Ella, descubrí el Gruyere y la fondue, descubrí el no comer con mis padres y hermanos y el silencio de vivir lejos de la M30.
Al final a todo se acostumbra uno.