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26 de febrero de 2011

Por ahí

Había leído cosas aquí y allá sobre la Lagunilla del Yelmo pero no había estado nunca. Desde que he vuelto a Mad, cada vez que voy a la Pedriza, uno de los sitios más bonitos del mundo, me pierdo. Esta vez consigo arrastrar el menisco hasta la pradera del Yelmo y nos ponemos a buscar la susodicha Lagunilla que debe de estar por ahí cerca. Mira que he estado veces en la zona y jamás la había visto. Así que siguiendo un poco el mapa y un poco no se sabe qué, al final llegamos al sitio y la lagunilla es tan pequeñita y tan efímera (en verano no está) que da mucha ternurita estar ahí.

21 de febrero de 2011

Casualidades

Los viernes suelo ir a comer a casa de mis padres. El viernes pasado no fui, tenían que hacer de niñeros. Me quedé hasta las 6 haciendo unas cosas. Salí, llegué a 4C y bajé andando por Bravo Murillo hasta Quevedo. Seguí por Fuencarral, crucé la Gran Vía y bajé por Montera, pegado a la acera de la izquierda. Serían las ocho de la tarde cuando vi a MC, un colega ginebrino, subiendo por la misma calle. Nos paramos, nos pusimos al día y cada uno siguió hacia donde iba. Qué casualidad.

14 de febrero de 2011

Batiburrillo

La semana pasada se disparan los niveles de contaminación en Mad. El ayuntamiento echa balones fuera, y disputa un partido de ping pong con el ministerio de medio ambiente, mientras el aire lo respiramos los demás. Y rasca la garganta, todo hay que decirlo. Así que decididos a respirar aire puro , cuatro personajes salen a mover las piernas por el curso medio del Manzanares. El paseo está muy bien, porque este río, digan lo que quieran sus detractores, es bastante bonito. Y solo la cercanía a la megalópolis madrileña, y a su poco por cierto de personas incívicas para los que el mundo es su papelera particular, le perjudica. Si el río estuviera en Soria otro gallo le cantaría.

Reel rock

Los chavales (y no tan chavales) del GAII se curran un programa de tres días donde el plato gordo es la proyección de varios videos (botón de muestra) en los que unos cuantos flipaos (profesionales) del alpinismo y la escalada, escalan, vuelan, caen y corren por los montes. Más allá de la espectacularidad de las imágenes, me queda poco poso, porque tengo la impresión de que lo visto está hecho de cara a la galería y de que la cara norte del Eiger pasa a convertirse en una pista de carreras para swiss machines, siguiendo la estela de acontecimientos tan extraordinarios como los catorce ochomiles femeninos o los catorce por dos ochomiles del personaje ése que siempre está a punto de diñarla.
El último día de proyección se dedica a un homenaje a Kurt Albert, un escalador alemán recientemente fallecido en un tonto accidente de vía ferrata, que se dedicó a escalar toda su vida sosteniéndose con lo que sacaba de proyecciones, cursos y patrocinadores. No vivía a todo trapo pero hacía lo que quería, eso sí. A las proyecciones siguió un interesante debate con un prestigioso escalador español, también profesional, que dice que vivir del asunto es complicado. Y para terminar, veo el domingo por la noche el primer capítulo de la última entrega de Al filo, programa de referencia que se ha transformado en los últimos años en patrocinador de escaladores/as participantes en las carreras ochomilísticas y llevándoles en helicóptero al lado del campo base. Da igual donde vayas, pero llega el primero.

9 de febrero de 2011

Toilet paper

Reunión del comité local organizador del IPAC 2011 en Cells, provincia de Bcn. Nada más llegar me encuentro a P en la puerta y vamos de charleta hasta su despacho. En la sala de reuniones esperan ya los otros asistentes y empezamos con la historia de siempre, que si el SPMS, que si las womans en sayens, que si la spanish industry, y esto y lo otro. A propósito de la spanish industry, mientras se discute cuál debe ser su presencia en el evento, la inefable CPJG cuenta con su británico sentido del humor la anécdota del toilet paper: la spanish industry, cuando España reingresó en el CERN en 1983, era tan potente que lo único que podía comprársele era papel de váter. El comentario mosquea a la representante del CDTI mientras IP y yo nos reímos de nuestra excelente reputación en el campo científico.

A la vuelta a Mad, nuestra micromanáger personal persiste en su micromanagement mientras recibimos delirantes mensajes electrónicos de un personaje radicado en Hamburgo cuya opinión de nuestra competencia profesional está en mínimos históricos. Mientras el mal rollo (no de toilet paper sino del otro) se instala en nuestro ambiente laboral, mi colega JM y yo conservamos la esperanza de vernos un día libres de este infierno  de productos alemanes de alta tecnología. Donde esté un buen rollo, que se quite todo lo demás.