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24 de julio de 2006

Duelo en la alta cima

Como decía el cantor: cuando todo da lo mismo, ¿por qué no hacer alpinismo? Así que, sin llegar a esos extremos, hablé con un par de colegas (en realidad hablé con muchos más pero mi poder de convocatoria sólo consiguió convencer a dos) y nos fuimos el sábado a subir a la Haute Cime de los Dents du Midi (alta cima de los dientes del mediodía en latín ibérico centralista), situada unos kilómetros al sur del lago Leman.
Cuando llegamos al punto de partida negros nubarrones se cernían sobre nuestras cabezas. Ya que habíamos ido hasta allí, decidimos emprender la ascensión hasta el refugio despreciando la desfavorable previsión meteorológica. Mis acompañantes estaban en bastante buena forma y me llevaron con la lengua fuera hasta el tramo más bonito de la subida: un camino ligeramente acrobático que asciende por las paredes de una garganta hasta llegar al valle superior. Nada más salir de la garganta, empezó a llover, lo que por una parte vino bien para refrescarnos un poco. No duró mucho la lluvia y cuando llegamos al refugio volvía a lucir un sol de justicia. Cenamos, nos acostamos temprano y el guarda dijo que nos despertaría a las 5h30 si el cielo estaba despejado. A la mañana siguiente, el guarda nos despertó y comenzamos a subir. Mis compañeros iban muy ligeros y llegamos al collado al pie del pico a ritmo de combate. A partir del collado, la ascensión prosigue por un terreno algo descompuesto y relativamente empinado por la cara sur del pico. Ahí ya sacaron el hacha y cuando estaba a punto de salírseme el corazón por la boca decidí que me plantaba. Me instalé en una repisita y me quedé contemplado las nubes y el paisaje hasta que volvieron mis colegas. Uno había subido hasta arriba y el otro se había quedado en el col de los perezosos. No sé cual es la categoría inferior, pero esa es la mía.
Empezamos a bajar, a bajar, a bajar y a bajar. A mitad de la garganta del día anterior (Pas de L'Encel) nos encontramos a cuatro tedescos que iban subiendo por las cadenas con las bicicletas al hombro. Les pregunté dónde iban y me dijeron que a Niza, que tenían pensado llegar en catorce días. Les dije que la ruta que habían escogido para esta etapa no era muy adecuada para la bici y me respondieron con un tono algo altanero que ya lo sabían, que se habían leido un libro. Espero que el libro lo dijera todo clarito y los muchachos no estuvieran engañados porque si no a Niza no llegan ni en dos años.
Tras dejar atrás la garganta llegamos a un chiringuito montañero (buvette)donde nos tomamos una cocacola para combatir la caló. Continuamos el descenso, abandonado los verdes prados de altura para introducirnos en la verde espesura de los bosques. Hacía un calor de morirse y las tormentas anunciadas no llegaban. Llegamos nosotros al coche y con el aire acondicionado a tope, volvimos al hogar, dulce hogar.
Hacía siglos que no salía un fin de semana entero al monte, así que hoy estoy destrozadito: tengo dolores en los músculos, las articulaciones y varios órganos internos. Sin embargo, la llama de la montaña, aunque débil, continúa luciendo en mi interior. Si mi exterior soporta el ritmo, la llama volverá a lucir como en los viejos tiempos de sangre, sudor y lágrimas.

17 de julio de 2006

Barcelona ciudad

El fin de semana pintaba siniestro así que a las cinco y media de la tarde del viernes estaba en el aeropuerto dispuesto a irme a BCN. Me apetecía ver gente y nadie mejor que BC para asisitirme en estos momentos. Si quería ver gente, ya en la puerta de embarque me encontré con dos colegas del CERN, MPC y MS, que también iban a BCN. Uno a ver a la familia y la otra a ver a UI, un antiguo compañero de casa que así reaparecía en mi vida. El encontrarme con ellos me sirvió para que me llevaran en coche a casa de BC donde estuvimos un rato de charleta antes de que se despidieran y allí nos quedamos tomándonos la pasta con fagioli, patate e pesto della mamma. La cena estuvo bien y aproveché para poner a mi anfitriona al corriente de los detalles de mi última peripecia vital. En el fondo, llegamos a la conclusión de que los habitantes de cierta bonita región están un poco de la olla. Eso, o asumir que uno es un capullo insoportable, así que me quedo con la primera opción.
El sábado apareció en escena el concubino de BC, C, y después de desayunar fuimos a comer pescadito cerca del mercado del Borne(?), luego fuimos a tirarnos a un parque y después volvimos a casa en metro-horno. Después nos acercamos al barrio de Gracia, y vimos una película en los cines Verdi, que yo conocía de leer al Maki. La película (the grizzly man) era un documental sobre un tipo que había pasado los veranos de 13 años filmando osos pardos en Alaska y quiso integrarse tanto con sus amigos los osos que acabó siendo devorado por uno. No somos nadie. Dejando aparte que el personaje era peculiar de por sí, la película plantea una acertada reflexión sobre la animalidad del ser humano: somos animales, sí, pero distintos a los otros animales.
En fin, tras salir del cine sorprendidos por lo que acabábamos de ver, nos fuimos a dormir, que estamos mayores y ya no estamos para muchos trotes.
A la mañana siguiente conseguimos ser invitados por P y L a comer a su casa de Casteldefells. Ellos siguen con el shock de haber dejado la Guyana y me da que el niño se lo pasaba mejor en la jungla de verdad que en la de asfalto, pero en fin, siguen tan majos como siempre y L cocina igual de bien que siempre. El arroz negro estaba muy bueno. Por la tarde, playa. Allí tumbado es donde se me quitaron las ganas de volver a Gva, y eso que la playa estaba llena de gente, el agua estaba caliente y vimos una compresa flotando. En fin C y B me llevaron al aeropuerto después de despedirnos de Paco y los niños. En el avión me encontré de nuevo con MS y después de una charleta muy agradable tuve la suerte de que el tío había aparcado el coche en el aeropuerto y me acercó hasta el CERN. Llegué a casa, me metí en la cama y no hubo nada.

9 de julio de 2006

Adicción al youtube

Mi situación no es muy divertida pero desde que encontré el youtube, mi vida cambió,
ya no es como ayer. Millones de internautas cuelgan sus videos en la gües y de vez en cuando hay joyas como esta.Pasen y vean el siguiente video
levantando minas
Voy a tener que hacer una selección semanal. De todas formas, la vida es un carnaval y las penas se van cantando.

7 de julio de 2006

3 de julio de 2006

79 meses

Un 20 de noviembre de 1999 comenzaban su singladura en común Ella y el que suscribe. Fueron 79 meses de amor, lágrimas, cambios de continente, descubrimientos, complicidad y mucha ilusión. Ahora vamos a separarnos y cada uno continuará por su camino. Por el momento, estoy triste. Luego, ya veremos.