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28 de septiembre de 2015

Por el Espaldar

La idea consiste en darse una vuelta por el Espaldar de La Cabrera y subir al Pico de la Miel: estamos ya en otoño y no hace tanto calor como hace un mes. Una pista larga recorre el pie de la ladera norte de la sierra hasta que, ya casi llegados a la vía del tren, sale un ramal hacia arriba en dirección al Pico. Hay una luz estupenda, unas vistas magníficas y unas nubes muy fotogénicas que nos acompañan todo el rato hasta que llegamos al pico. Bajamos y nos caen cuatro gotas, pero el día ha sido bien aprovechado.

1 de septiembre de 2015

Por donde cae el agua

En la imagen, el CSC se asoma al vacío con total desprecio de su vida para fotografiar el salto de agua, mientras BCV y C se cuentan algo. El paseo al lado del río sólo se ve alterado por hombres y mujeres que se aprovechan de la tranquilidad del paraje para tomar el sol o bañarse en pelota. Dada la distancia a la que nos encontramos de la carretera y gracias a que estamos a finales de agosto, estos momentos son pocos y apartados entre sí y a ver a quién le va a apetecer remontar luego la cuesta de vuelta a las cuatro de la tarde y con el sol apretando, aunque la recompensa sea disfrutar de un río de montaña antes de que llegue a un sitio más accesible y sea tomado a la fuerza por las hordas de domingueros y su furia destructora.

De vuelta a la peña

En la anterior visita a la peña de la Cabra, soplaba el viento y la nieve cubría el monte. Esta vez, a finales de agosto, el sol pegaba sin pasarse y el viento soplaba, también sin pasarse. Puestos a recomendar, quizá sea más bonito venir aquí con el monte nevado, pero, al final, la peña tiene mucho encanto y, de momento, poco humano y casi ningún kleenex.

5 de junio de 2015

La masa

Hacemos una pausa cuando parece que llegamos ya a nuestro objetivo. No nos hemos cruzado con mucha gente: un señor sólo y un grupo de ciclistas en plan mad max de los que se dedican a tirarse por toda trocha que encuentran en el monte. Se lo digo así a A, que qué suerte poder encontrar aún sitios tranquilos y despejados de gente en la sierra. En cuanto reanudamos la marcha, aparece de repente un grupo de unas veinte personas, en lo que parece una excursión organizada. Una vez llegados, nos acompañan seis vacas y, brevemente, un señor con una gorra roja que ha llegado de no sabemos dónde y se baja por el camino por el que hemos subido nosotros. No hay manera de escaparse de la masa. Puede decirse que nosotros también somos masa y que por mucho que intentemos considerarnos individuos, masa somos y en masa nos convertiremos.

Comemos un poco mientras las vacas pastan tranquilas a nuestro alrededor. Después de un rato, emprendemos la bajada y la masa, al menos por unas horas, abandona este idílico rincón.

P.S. Más masa en esta simpática lectura.

3 de octubre de 2014

Benasque

Tras nuestro periplo estival en Usela Town volvimos a la sucursal dominicana del barrio de Bellas Vistas y nos pusimos a limpiar todo el polvo y el serrín que quedan en una casa recién pintada y con el suelo cambiado.  Abrir cualquier puerta o cajón y encontrarse una montaña de polvo deprime a cualquiera, pero a pesar de todo, y gracias al aspirador de mi mamá, conseguimos dejar la casa en un estado de limpieza aceptable y volvimos a meter la ropa en  el armario: de nuevo estábamos en casa.

Pasó lo que tenía que pasar y llegó el cumpleaños de C. Yo con mis regalos soy un poco cabrón, porque entre lo de la tontería antiobjetos y otras peculiaridades de mi carácter, al final acabo regalando cosas que creo que me gustan más a mí que al obsequiado, pero, en fin, pasaron unos días y nos fuimos a Benasque.
 
La predicción meteorológica era mala. Quitando la tormenta que nos despertó la primera noche y la lluvia de la excursión del último día, pudimos disfrutar de un cielo cubierto que no sólo tapa el sol sino que queda mucho mejor en las fotos. Encima encontramos poca gente en nuestros periplos, aunque el señor francés que vagaba solo por el monte para sacudirse la soledad se la sacudió un buen rato encima de nosotros entre la Renclusa y el Hospital de Benasque contándonos sus historias de los chateaux de Bordeaux a los que iba a vendimiar para seguir sacudiéndose la soledad.

Intentamos subir a Cregüeña un día y al día siguiente vimos solo uno de los ibones de Remuñe por la falta de comprensión lectora del que subscribe. También vimos hordas de marmota marmota al borde de los arroyos, vigilándonos atentamente cuando atravesábamos sus territorios. Aves también había, pero mi conocimiento de las aves de montaña es tan deficiente como el de las costeras: sácame de la Dehesa de la Villa y , como ornitólogo, valgo poco.

Así que volvimos a casa, C con una uña tocada, pero contentos y satisfechos de las cuestas subidas. El viaje de vuelta transcurrió sin novedad hasta que ...


18 de abril de 2014

Bambinos en Cancho Gordo

El Cancho Gordo es tan bonito que puede uno subir dos veces en menos de un mes y quedarse tan ancho. En esta ocasión, la excusa es que mi sobrino segundo suba con sus amigos y su primo del alma para celebrar su octavo cumpleaños. Mientras tanto, su padre sube con un mochilón de doscientos kilos y el resto de adultos nos hacemos los suecos. En fin, la jornada transcurre entre nubes y claros y dejamos a los niños sanos y salvo de vuelta en sus hogares convertidos en mejores personas gracias a la práctica de tan sana afición.

18 de marzo de 2014

Más Cancho Gordo

Me he aficionado al Cancho Gordo. Desde que me fue revelada la existencia de este simpático pico de la sierra de la Cabrera me entraron ganas de conocerlo y no sé si también me entraron ganas de ponerme cancho, digo gordo.  El caso es que es una excursión cortita, con trepadita al final y con unas vistas excelentes de la cara norte de la cuerda larga, Peñalara y además se ve amenizada por los vuelos de los gyps fulvus que tienen la casa al lado. En fin, una maravilla.
 En el apartado de simpáticos detalles, este monumento histórico-artístico y de las jons que se encuentra subiendo al cementerio del simpático pueblo de Valdemando, al que se llega tras hora y media de autobús desde la plaza de Castilla.
Es bonito ver que, tras casi cuarenta años de libertinaje que llevamos desde la muerte de FF, aún perdura en los pueblos de España, a pesar del odio y el rencor de los descendientes de los vencidos, el recuerdo de los mártires de la gloriosa cruzada.


Desde el cementerio de Valdemanco sale el camino que lleva por un lado al puerto del medio celemín y por otro al collado del Alfredo, desde donde se sube al Cancho. Ignoro cuál es la legislación vigente al respecto, pero cuando nos sobrepasan los cuatro capullos del apocalipsis me entran ganas de que se acabe el petróleo en el mundo o, en su defecto, de que les estalle el depósito y les arranque las pelotas. 

28 de agosto de 2013

Viaje relámpago abulense

El domingo salimos de Mad en dirección a P, un pequeño pueblo de 40 habitantes censados, cuya población aumenta algo en verano y en el que fundamentalmente hay personas mayores. El transporte público, limitado a algunos días de la semana, sólo pasa si lo solicitas previamente y los médicos pasan consulta una vez a la semana. Por constatar, nada más. La gente antes cosechaba cereal y tenía animales para consumo propio, ahora sólo quedan un par de explotaciones ganaderas, las furgonetas - tienda que pasan un par de veces por semana y mucha casa vacía y en venta.

G, a la que C conoce desde hace unos cuantos años nos invita a comer y a cenar a su casa. Siguiendo las tradiciones, las raciones son abundantes y, dado que la capacidad estomacal disminuye con la edad ( no así el perímetro abdominal ) no soy capaz de terminarme todo lo que me dan.

En estado comatoso, conduzco por las oscuras carreteras comarcales hasta nuestro alojamiento en el BdA. Por la mañana salimos, no muy temprano, hacia la laguna de la Nava. En la parte baja de la garganta, aparte de cruzarnos con varios bos taurus negros como carbones y de aspecto amenazante, hace calor. A medida que vamos subiendo, algunas nubes nos van tapando el sol y al llegar a la laguna se está a gusto entre nubes y claros mientras las capra pyrenaica victoriae nos vigilan. Comemos y bajamos a paso vivo para poder devolver el coche en Mad a la hora fijada. Para estar un poco fuera de forma no tenemos que lamentar desgracias personales salvo un cierto dolor en las piernas.

Nota ornitológica

 Como no llevaba el pepino, porque pesa un cojón y tampoco está el organismo para excesos, este simpático pajarillo avistado en la laguna de la Nava queda un poco enano en la foto. Tras mucha reflexión, consulta y sacrificios rituales al patrón del observador de aves, concluyo que es un prunella modularis. La otra especie en cuestión, el prunella collaris, que comparte hábitat, tiene algo más de negro en las coberteras y un collar blanco con manchas que yo no le encuentro a este ejemplar por más que le miro.

15 de julio de 2013

Más vale tarde

Son las once y media de la mañana de un domingo cuando saltamos de la cama. En Mad hace mucho calor, así que retomamos el plan original de ir a dar un paseo a la sierra y a las tres de la tarde llega el tren a la estación de Navacerrada. Desde allí, subimos más o menos directamente al cerro del Telégrafo y un poco más abajo sale la senda Herreros. Yo no me imaginaba un camino tan acrobático ( ni tan bonito ) pero ya que estamos, mejor. Cuando llegamos al nacimiento del río Pradillo terminan las dificultades, y ya sólo queda seguir tranquilamente el camino hasta llegar a Camorritos con una última parada para ver las evoluciones de un garrulus glandarius en las ramas de un pino.

1 de julio de 2013

Día en Gredos

A las diez de la mañana dejamos el vehículo en la Plataforma y empezamos a subir por el camino de la Laguna. Yo ya ni me acuerdo de la última vez que estuve por aquí pero la cuesta de los barrerones se hace más ligera sin ir cargado como una mula y sin nieve, así que en algo menos de dos horas llegamos a la Laguna.

El día es bueno y hay bastante gente, así que le propongo a C que en vez de volver por donde hemos venido que bajemos por la garganta y luego remontemos la garganta de las Pozas. Por lo que veo en el mapa no debería ser mucho, cuatro horas, calculo. Así que empezamos a descender la garganta, sorteando las zonas de cascadas y viendo animales variados: cabras, lagartos, lagartijas, mariposas, ranas y renacuajos. De vez en cuando nos cruzamos con humanos, pero son pocos. El camino se sigue de aquella manera. Hay varias líneas de jitos a un lado y otro del río y en las zonas de pradera hay que tener cuidado con los charcos. Entre pitos y flautas llegamos algo tarde al cruce con la garganta de las Pozas ( son algo más de las seis ) y algunos miembros de la expedición empiezan a dudar de la precisión de los cálculos de otros.

Aunque la dirección general está clara, hay que remontar la garganta hasta el final y apareceremos en algún punto cercano al refugio de Reguero Llano, el camino no está ni muy ni poco marcado, así que meto la pata y remontamos por la margen izquierda de la garganta por una zona de bloques y piornos que se hace algo fatigosa. Al fin, vemos una traza de sendero cerca del río, bajamos hasta ella y a partir de ahí, aunque vamos cansados y sedientos, subimos y subimos y subimos hasta que al final vemos a un lado el refugio y al otro el camino de la Laguna. Son algo más de las nueve pero aún hay luz.

Vamos al refugio. Nos tomamos unas cocacolas y un poco de agua. El guarda me comenta que el camino, efectivamente, está poco marcado pero que hay que subir por donde subiría un burro. Disimulo que no he pillado la indirecta y nos despedimos del guarda para bajar directamente a la plataforma. Son las diez y diez, empieza a oscurecer y ya sólo nos quedan ganas de cenar y dormir.

La nota ornitológica de la jornada la ponen los simpáticos ejemplares de oenanthe oenanthe que vemos por el camino. En la remontada por la garganta de las Pozas hay mucho pájaro cantor, pero estoy en modo supervivencia así que ya vendré a ver pájaros otro día.

19 de marzo de 2013

Marzo ventoso

A falta de saber cómo será Abril para poder extraer conclusiones sobre Mayo, la salida de ayer a la peña de la Cabra fue, decididamente, ventosa. Y no por parte de los participantes en la salida, no, sino por las brutales ráfagas de viento que nos congelaban y empujaban a partes iguales. A pesar del viento, y gracias a la nieve, pudimos disfrutar de condiciones semi-himalayescas a poco más de cien kilómetros de Mad en relativa tranquilidad. Las vistas desde arriba, con las nubes pasando sobre nuestras cabezas y enganchadas a lo alto de toda la sierra, compensaron las lágrimas y los mocos que nos hacía echar el aire. Bien estuvo lo que bien acabó.

Nota: se me ha pasado felicitar a este resto de otras eras tecnológicas por su octavo aniversario. No sé cuánto tiempo le quedará a blogger de vida, y si sobrevivirá al imperio de la tableta y sus secuaces, pero en fin, alegrémonos mientras podamos.

10 de marzo de 2013

Cancho Gordo

Después de anteriores exploraciones en la Cabrera, me decido a cerrar el círculo y a ascender al Cancho Gordo y vuelta bajando por el collado del Alfredo y tomando luego el tramo del GR entre la Cabrera y Valdemanco, fin del trayecto. Las condiciones hoy son variables, sol y viento al principio, viento y niebla en el espaldar de la Cabrera y niebla total en la subida al cancho en cuestión. La susodicha niebla nos impide disfrutar de las vistas desde el cancho y, a la bajada, cae un poco de granizo pero luego abre y terminamos la excursión con sol, y buen tiempo. Queda así el terreno explorado e incorporado al gps cerebral.

30 de diciembre de 2012

La Cabrera

Dos días seguidos dando vueltas por el monte, ni yo me lo puedo creer. Tras la hazaña de los inocentes, salgo con mi ex-v en dirección a la Cabrera. El propósito inicial, subir al collado del Alfredo, se ve frustrado rápidamente por falta de conocimiento de la zona. Así que acabamos dando vueltas por las laderas de esta sierra, entre nieblas, soles y lluvias, mientras los gyps fulvus salen de sus nidos y los capreolus capreolus intentan pasar desapercibidos entre las jaras. Al cabo de un rato de viaje a ninguna parte, acabamos en el cementerio de Valdemanco, lo que nos permite localizar el comienzo del PR que recorre la cresta de la sierra y la llegada del tramo del GR10 que nos llevará de vuelta a la Cabrera intentando encontrar los restos de las marcas blancas y rojas que el tiempo borró. En fin, que habrá que volver a buscarle las cosquillas a esta zona, que si no acabamos siempre en los mismos sitios, y ya se sabe que en la variedad está el gusto.

28 de diciembre de 2012

No es país para viejos

Si hace un año dos jóvenes promesas del alpinismo madrileño protagonizaban una hazaña histórica ascendiendo a un pico desconocido en la provincia de Mad, hoy han repetido hazaña, aunque como el año no ha pasado en balde, esta vez les ha costado más. Saliendo de Canto Cochino, los montañeros han tenido que abrir huella en la nieve, que en algunos puntos alcanzaba más de quince metros de espesor. El hielo también ha hecho su aparición y han tenido que equipar con cuerdas fijas los dos últimos kilómetros de ascensión. A pesar de transitar por territorio teóricamente inexplorado, han encontrado rastros en forma de restos de celulosa y materia orgánica de procedencia presumiblemente humana. Todo esto no hace más que incrementar las dudas de los protagonistas sobre la exactitud de los registros de ascensiones en la sierra del Guadarrama, llegando a plantearse si no será mejor la sanidad privada que la pública e, incluso, que la virgen concibió efectivamente al hijo de Dios sin macularse. Una vez llegados a la cima, han bautizado al pico "Mariano", en honor del presidente del gobierno, que se merece esto y mucho más por sus desvelos y preocupaciones por el bienestar de su pueblo, pocas veces entendidos y menos veces aún agradecidos en su justa medida. Al bajar, aclamados por la multitud, los montañeros han reconocido estar "jodidos (sic) pero contentos" y han prometido entrenarse el año que viene para completar las ascensiones de los ocho miles de la provincia.

21 de octubre de 2012

Día de perros 2

Si hace un par de años hacía un intento a la cuerda larga con mi ex-v, que se frustraba por las condiciones meteorológicas y acababa en la Maliciosa y vuelta al puerto, esta vez, acompañado de G, A y C, aparte de la susodicha ex-v, el intento de descenso del Manzanares se ve frustrado, de nuevo, por las condiciones meteorológicas. La Aemet falla lamentablemente en sus predicciones y disfrutamos de una niebla que empieza tranquila y acaba meona. Ya que no disfrutamos del paisaje, disfrutamos al menos de las evoluciones de un simpático fringilla coelebs macho que accede a posar para la cámara unos minutos en la terraza de la venta Marcelino. Añadido al parus caeruleus del otro día en la CU parece que la temporada ornitológica de otoño empieza con buen pie.

17 de septiembre de 2012

En Soria

Hacia siglos que no iba a Soria. Estuve una vez en el pico de Urbión con la Campsa, hacía frío, llovía y no se veía nada. Estuve también con el campamento de las cañadas sorianas. Y así, hasta este fin de semana. El sábado nos acercamos a la Laguna Negra. El acceso en coche está cortado a un par de kilómetros de la susodicha laguna, pero hay un autobús sustitutivo que no cogemos ni a la subida ni a la bajada. El aparcamiento cuesta cuatro euros, siguiendo las últimas políticas de cobro por acceso en coche a parajes naturales, que no dejarían de parecerme bien si hubiera alternativas de transporte público, pero sólo cobran por la mañana. Cuando volvemos al coche, después de pasar por la laguna larga, el pico de Urbión, el nacimiento del Duero (con kleenex conmemorativo) y la laguna helada, no hay nadie en la barrera. El camarón de la isla, fruto de una insostenible pulsión consumista que me ha poseído las últimas semanas, se queda sin batería a media subida, con lo que no queda constancia gráfica de la marcha.

Después de recargar las baterías propias y ajenas, el domingo vamos a ciegas a Castroviejo, una especie de Ciudad Encantada de Cuenca pero en soriano. El sitio nos gusta, así como otra agrupación de meños que vemos un poco más arriba y más escondida, y una cueva con cascadita que nos espera al final del camino. Esta vez el camarón se comporta y podemos  hacer algunas fotos, unas mejores, unas peores, pero, en cualquier caso, dejando plena constancia de nuestra belleza.

7 de septiembre de 2012

Elefantito

Esta vez le toca a C descubrir este rincón de la Pedriza. Afortunadamente, y al estar lejos de las rutas más frecuentadas, se observan menos pañuelos de papel abandonados. El camino de subida llega al Elefantito por su espalda con lo que no se le ve la trompa hasta que se está al lado. Aparte, da tiempo a identificar una hirundo daurica que vuela alegremente sobre la gran cañada y a comer un poco de pan con queso mientras espantamos a las avispas. Un día perfecto.

27 de agosto de 2012

El Purgatorio

El Purgatorio está cerca. Habrá que ver quién le puso el nombre a una bonita cascada en medio de un raro cañón granítico, pero en fin, que en compañía de mi madre y de la ex-v hacemos la excursión al revés, es decir, primero bajando y luego subiendo. Para variar.
El camino parte del refugio de la Morcuera que, salvo el abrigo abierto, está bastante chapao. La fuente que yo recordaba en una de las paredes del edificio ha desaparecido y una que está a las afueras no tiene grifo ni agua. En fin, vamos abastecidos y empezamos a bajar por la pista hasta que llegamos al refugio del Aguilón, también cerrado, y de ahí nos desviamos hasta una caseta que aparece en el mapa como Aula de la Naturaleza. Sin sorpresas, también está cerrada. Desde el aula cogemos ya por la orilla del arroyo del Aguilón, al principio entre pinos y más abajo al solete, pero no hace excesivo calor en estos parajes. Tampoco hay mucha gente, aunque a pesar de esto me da tiempo a recoger una lata de mejillones, dos de cerveza, un par de bolsas, una camiseta, un pañuelo, un par de kleenex y una compresa estratégicamente situada en lo alto de la cascada del Purgatorio. Amo a mis semejantes casi como a mí mismo. Después de hacer un poco el cabra en los alrededores de la susodicha cascada y observar las evoluciones de varios ptyonoprogne rupestris, empezamos a remontar el arroyo para volver al puerto. Paramos a comer a la sombra de los pinos, nos remojamos los pies y veo lo que podría ser, o no ser, un luscinia megarhynchos. Al llegar al aula de la naturaleza, propongo ir por un camino que aparece en el mapa remontando otro arroyo. En el mapa está, pero en la realidad sólo encontramos tramos y al final nos tiramos pinar arriba hasta que salimos a la pista a escasos metros del refugio. Bien está lo que bien acaba.

22 de agosto de 2012

Alerta naranja

Huyendo de la alerta naranja, que por el día te hace sudar y por la noche no deja dormir, subimos el domingo a la sierra a recorrer el popular camino Schmidt que, como va por la cara norte de Siete Picos y discurre por un pinar, te quita del sol y el calor un rato. En un momento dado, nos desviamos del camino y subimos a la Fuenfría, donde tras ver las nubes amenazantes, decidimos dejar de lado el resto del programa y bajarnos hasta Cercedilla. Al principio del camino nos sobrevuela un aquila chrysaetos y al final vemos lo que puede ser un garrulus glandarius, que a pesar de ese nombre tan peyorativo es un bicho muy bonito.

El lunes se produce la vuelta al trabajo y la primera lectura de correos basta para hacerse una idea de lo que nos esperan: todo el mundo tiene prisa, urgencia y necesidad. Yo solo tengo ganas de que se acabe de una vez este proyecto de @#$%*!! y poder dedicarme a otra cosa. El martes quedo a comer con P y, aparte de contarme su último accidente aeronáutico, me muestra las fotos de un pájaro multicolor que resulta identificado, gracias a la mega-guía, como un merops apiaster. Constato además, en mis paseos hacia el prestigioso etc..., que los apus, los delichones y los hirundos han desaparecido de los cielos madrileños quitando algún ejemplar despistado y que han aparecido, de la nada, los sturnus unicolor Aunque nadie lo diría, viendo los termómetros de las paradas de autobús marcando cuarenta y tres grados, el final del verano está cerca.

15 de agosto de 2012

El valle de Salazar

Huyendo del calor de la meseta y de las tormentas laborales, acabamos en el pequeño pueblo de Ibilcieta, en Navarra, buscando el fresco y la paz. Durante los días siguientes, nos damos unas vueltas por la selva de Irati, subimos al puerto de Larrau e invadimos provisionalmente el país vecino a pesar de las nubes y las nieblas. Visitamos también la foz de Lumbier, nido de  gyps fulvus y otras rapaces inidentificables y se produce un milagro más del avistamiento, los ptyonoprogne rupestris, que vuelan agilmente sobre las aguas del río. En la selva de Irati, además de distinguir alguna upupa epops, se produce un nuevo milagro, y vemos unos cuantos fringilla coelebs. En fin, que los paseos y las buenas temperaturas producen el efecto deseado y volvemos a Madrid en mejor estado del que salimos.