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22 de marzo de 2013

Quería verle bailar

Y lo hice. Estaba yo un día en el labo semisubterráneo en el que se desarrolla mi actividad profesional cuando sonó una voz familiar en la radio que mi compañero enciende religiosamente todos los días. La voz era del rey del pop, el de verdad. Y venía a Madrid. Así que dejé todo lo que estaba haciendo y me dispuse a comprar las entradas. Mierda, sólo quedaban de pie, las de sentarse estaban todas agotadas pero la ocasión merecía algo de sacrificio personal. Y llegó el día y entramos en el teatro. Y nos pusimos cerca del escenario y a la hora anunciada, apareció el único e inimitable Battiato. Tras tocar su último disco, se arrancó por peteneras y nos ofreció una segunda mitad de concierto destinada a satisfacer nuestras más bajas pulsiones, nuestros nómadas, nuestros centros, nuestras banderas blancas, nuestras perspectivas nievski y nuestras estaciones de los amores.  Este Franco sí que es bueno.

19 de marzo de 2013

Marzo ventoso

A falta de saber cómo será Abril para poder extraer conclusiones sobre Mayo, la salida de ayer a la peña de la Cabra fue, decididamente, ventosa. Y no por parte de los participantes en la salida, no, sino por las brutales ráfagas de viento que nos congelaban y empujaban a partes iguales. A pesar del viento, y gracias a la nieve, pudimos disfrutar de condiciones semi-himalayescas a poco más de cien kilómetros de Mad en relativa tranquilidad. Las vistas desde arriba, con las nubes pasando sobre nuestras cabezas y enganchadas a lo alto de toda la sierra, compensaron las lágrimas y los mocos que nos hacía echar el aire. Bien estuvo lo que bien acabó.

Nota: se me ha pasado felicitar a este resto de otras eras tecnológicas por su octavo aniversario. No sé cuánto tiempo le quedará a blogger de vida, y si sobrevivirá al imperio de la tableta y sus secuaces, pero en fin, alegrémonos mientras podamos.

10 de marzo de 2013

Cancho Gordo

Después de anteriores exploraciones en la Cabrera, me decido a cerrar el círculo y a ascender al Cancho Gordo y vuelta bajando por el collado del Alfredo y tomando luego el tramo del GR entre la Cabrera y Valdemanco, fin del trayecto. Las condiciones hoy son variables, sol y viento al principio, viento y niebla en el espaldar de la Cabrera y niebla total en la subida al cancho en cuestión. La susodicha niebla nos impide disfrutar de las vistas desde el cancho y, a la bajada, cae un poco de granizo pero luego abre y terminamos la excursión con sol, y buen tiempo. Queda así el terreno explorado e incorporado al gps cerebral.

Hasta luegorl

Hay gente que en un momento dado se lía la manta a la cabeza y decide lanzarse a la aventura. Yo, que en estos momentos me siento poco aventurero, me quito el sombrero ante M y C que se van, ni más ni menos, a Hong Kong. Para despedirse como corresponde, invitan a un montón de gente a su casa, que también hace falta valor, aunque una vez que te has liado la manta a la cabeza y te vas a 15.000 kilómetros de distancia, qué más te da invitar a tu casa a cinco que a cincuenta y que quede aquello como tenga que quedar. Además, a estas edades la gente se sabe comportar y no rompen vasos ni desparraman los cubatas por el suelo. Por supuesto, nos invitan a visitarles, pero no sé si mi escaso sentido aventurero me lo permitirá. Buen viaje, pues.