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26 de septiembre de 2011

Cuerda Larga

Mi ex-vecina quiere repetir la experiencia del año pasado y hacer la cuerda larga. La méteo es favorable esta vez. Así que convenzo a C con medias verdades para que nos acompañe y a las 8h15 de un soleado domingo de septiembre salimos los tres en coche de Plaza de Castilla. Tras solucionar la logística con el sector SdR de la familia, dejamos el coche en el puerto de Navacerrada y empezamos la subida a la Bola, o Alto de las Guarramillas. A pesar de las circunstancias personales de cada uno, que si los años, que si los ligamentos, que si los kilos, que si la falta de sueño; vamos pasando por las cumbres una tras otra, sin nada más que lamentar que la fatiga propia de tanto caminar. El tiempo ha acompañado, hay gente, pero no hordas como en Peñalara, y a las 18h30 estamos en la Morcuera donde nos ha sido depositado el coche. Estamos un poco machacados, pero salud que haya para gastarlo.

19 de septiembre de 2011

Frío

En la foto se ve a mis sobrinos mayores muy contentos. Recién llegados al aparcamiento de Cotos, con sus bastones, y acompañados de padre, tío, tío segundo y tío abuelo, hoy les toca subir a Peñalara a ver qué tal se les da. Acostumbrados al bochorno veraniego, hemos pasado por alto el primer mandamiento del montañero de pro: lleva siempre ropa de abrigo, el tiempo en montaña puede cambiar bruscamente. Y tanto. Mientras subimos hacia Dos Hermanas, el tiempo, que ya estaba fresco de por sí, se trae de acompañante un viento frío que hiela el espíritu. Los adultos aguantamos más o menos, pero los nenes, en pantalón corto, empiezan a enfriarse un poco bastante y decidimos escaparnos hacia el Zabala y volver al puerto pasando por la laguna. Lo bueno es que al cabo de un rato se les ha olvidado el sufrimiento y puede que se animen a volver. Veremos a ver.

11 de septiembre de 2011

Akelaŕe

Unos cuantos nos lo hemos currado, así que F, el jefe del comité local, nos invita a comer al Akelaŕe, el restaurante de Pedro Subijana. Primer consejo: los camareros no te escupen si no vas vestido de pijo, es más, te tratan muy bien independientemente de tu vestimenta. Los platos se van sucediendo uno tras otro, entre explicaciones de lo que vamos a comer y lo que vamos a beber. Segundo consejo: mejor que te inviten. Aunque digan que lo regalado se aprecia menos, no es cierto. Tercer consejo: evita que el vino provoque una conversación de media hora sobre la ESS Bilbao entre F y P, es un arruina comidas. Y cuarto: esto del lujo tiene su aquél. Y un corolario: seré un insensible o un analfabeto gastronómico, pero no salgo emocionado del asunto. Satisfecho sí. Contento, también. Pero epatado, no. En fin, hoy nos vamos al menú de los domingos de las patatas resecas, a ver si noto la diferencia.

IPAC 2011

Cuando el miércoles se ha acabado de desmontar la exposición industrial, todo el mundo respira tranquilo porque lo gordo ya está hecho. La última prueba es el banquete del jueves, donde dado que ningún sitio en San Sebastián puede albergar a 1200 personas a la vez, la gente está repartida en tres sitios distintos. Yo me siento con G y con la gente de VI. Cuando al final de la cena viene LGT a decirme que me habían guardado un sitio en la mesa con los de mi grupo, se lo agradezco pero le digo que les tengo muy vistos. En fin. No se puede tener contento a todo el mundo a la vez y se nota en los primeros días. Pero el viernes empiezan a llegar felicitaciones. Críticas también las hay, claro, sobre todo por parte del oscuro grupo de los editores, una panda que consigue irse de vacaciones pagadas una vez al año a editar artículos y darse la vida padre. El otro personaje de la conferencia es CPJG, la secretaria científica a la que le gusta también mangonear todo lo posible. Todo esto con una actitud muy anglosajona y muy despectiva cuando las cosas no se hacen como a ella le gustan. Llegan las dos de la tarde del viernes y se acaba todo, la tensión del montaje del domingo, la preocupación por la llegada de la ministra, el alcalde y la viceconsejera, los cocktails en el María Cristina y en Miramar. Y a unos cuantos escogidos aún nos queda una dura prueba. Pero esta es otra historia y será narrada en el siguiente post.