Para festejar mi enésimo aniversario, mi compañera de piso me obsequia con un viaje a la Mancha, con posada en Almagro y parada obligatoria en las Tablas de Daimiel con pepinón. Pasamos el sábado por allí y, aparte de la desafortunada experiencia gastronómica, vemos bichos y más bichos, con mención especial de la laguna de aclimatación en la que recuperan anátidas variadas y que nos sirve de curso intensivo de identificación.
Antes de llegar a la laguna de aclimatación, pasamos por otra por la que se pasea este tachybaptus ruficollis, simpático podicipediforme que no para de zambullirse a ver qué pilla. Esa mala costumbre suya de andarse zambullendo hace que resulte complicado pillarle en superficie. Además, nadan rápido los cabrones.
En la misma laguna que el tachybaptus está esta hembra (sin acritud) de anas platyrhynchos. Aparte de un par de machos de la misma especie, que se pasan el rato capuzando, no vemos nada más. Así que hacemos una pausa para comer y, a la vuelta, es cuando descubrimos la laguna de aclimatación y hacemos el máster en reconocimiento de patos.
He aquí otra hembra. Las hembras de los ánades y derivados suelen ser de colores más discretos que los machos. Juraría que esta pata es una netta rufina. Por supuesto, no me jugaría nada, o quizá sí, o vaya usted a saber. En cualquier caso, su congénere no andaba lejos.
Con éste sí que me lo juego todo. Rufo, del latín rufus, quiere decir, entre otras cosas, rojo. Y este señor tiene rufa la cabeza, rufo el pico y rufo el ojo. Además la luz acompaña, se me pone interesante y me hace ojitos. Qué más se puede pedir.
Siguiendo con los bichos que van por el agua y tienen la cabeza roja o algo así, he aquí la pareja al completo de anas penelope. Ignoro quién les puso el nombre y qué tiene que ver el penelopismo con estos animales. Misterios de la taxonomía.
Otra pareja. Esta es de tadorna tadorna. Menos agraciados que otras especies pero de todo tiene que haber en la viña del señor.
Seguimos. Aquí lo que yo pienso que es un macho de anas strepera. Podría ser esto como podría ser cualquier otra cosa, salvo una cucaracha o un orangután. Tengo pocas convicciones pero las pocas que tengo son firmes.
Una más. He aquí otro macho, esta vez de aythya ferina. Tanta anátida y cada una de su padre y de su madre. ¿No podría haber una sola especie para evitar la confusión del naturalista aficionado?
Este es un primo del anterior, un macho de aythya nyroca. Según la SEO, este pobre animal está fatal en nuestro país porque cada vez que vemos una mancha de agua, la secamos o echamos las cacas dentro. La aversión del castellano al agua no conoce límites.
Un par de fotos y nos vamos. Otro animal amenazado por la becerrez del ser humano, un macho de oxyura leucocephala. Que venga una especie exótica y se hibride, con violencia, con la tuya propia tiene que deprimir a cualquiera.
Vamonos, que tanto pato me tiene mareado ya. Despedimos la conexión con otro macho (se jodió la paridad en esta entrada) de anas crecca. Ya que es el último, por lo menos que sea bonito.
6 de febrero de 2016
De pepinos
A la derecha, pepino uno; a la izquierda, pepino dos o pepinón. Poseído por la fiebre consumista y con la creencia de que más distancia focal acerca al pseudofotógrafo al nirvana, el pepinón ha llegado a esta casa para quedarse. Primeros problemas: ocupa espacio y pesa un huevo y parte del otro. Además, cuando lo desenfundas la gente se te queda mirando con los ojos como platos. En fin, a lo hecho, pecho. Ahora solo queda fortalecer los brazos y los dorsales para cargar con él cuando salga de safari.
La expo
Me apunté en octubre pasado a un curso de foto de naturaleza que llevaba aparejado la realización de una exposición sobre fauna y flora en la Dehesa de la Villa. Los dos días del curso fueron un poco catastróficos para la foto faunística: llovía mucho y las horas no eran las más adecuadas. A cambio, había setas por doquier y las gotas de agua sobre las hojas y las flores siempre quedan bien, algo tópicas, pero bien. Consultando con los organizadores y dado que la Dehesa ha visto mis primeros pasos pepinísticos, les envié unas fotos de otros días y les gustaron un par de ellas. Así que allí estoy, expuesto en el centro ambiental, lejos de los focos y la gloria de otros concursos, pero expuesto, al fin y al cabo, hasta finales de marzo.
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