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31 de mayo de 2011

Democracia real

Se me va la pelota y no recuerdo si esto lo he contado ya en este blog. Podría buscarlo, pero pa qué... En fin, años ochenta, en un instituto de Mad, un joven Edunardo, delegado de clase para más señas, convoca una votación para decidir si se hace huelga al día siguiente. No me acuerdo si la protesta era por la calefacción o por algunas de las leyes del gobierno de entonces, con el señor G en su máximo esplendor y adorado por mi abuela. El resultado, 25 a 10 a favor de la huelga. Se empieza a discutir si la votación es vinculante o no. Los que han votado que no dicen que no y los que sí, que sí. En un apasionante discurso, defiendo la libertad y hago un llamamiento a la responsabilidad de mis compañeros. Si creéis en las razones de la huelga, digo, poco importan las consecuencias. A continuación, la profesora de historia dice que dará clase normalmente y lo que de, entrará en el examen. Al día siguiente, el único que hace huelga es el menda, ya que los "compañeros" se cagan la pata abajo ante la perspectiva de perderse la clase sobre la monarquía absolutista, entre otras materias. Mientras me tomo una cuña de chocolate en el parque, reflexiono sobre el colectivismo y llego a la conclusión de que la gente prefiere remar río abajo. Al revés, cansa.

11 de mayo de 2011

La chufa

Estaba el otro día en el mercado de las maravillas comprando frutos secos a mi proveedor habitual cuando vi tras el escaparate un cartel que anunciaba chufas a siete euros el kilo. Cretino de mí, le pedí una para probar y me advirtió que estaban duras. Comestibles pero duras, con una dureza algo superior a la del tortellini crudo. También me dijo que se parecían a los altramuces, a lo que yo respondí sí, sí a pesar de no haber visto un altramuz en mi vida, y que había que ponerlas en remojo para hacer algo con ellas. Así que compré doscientos gramos.

Tras veinte horas de remojo, las chufas estaban algo más blandas, así que procedí con la siguiente parte del plan: preparar horchata. Añadí un poco de agua y unas cucharadas de azúcar a las chufas y empecé a triturarlas con la batidora. Sea por la resistencia de la chufa o por la escasa potencia de la susodicha batidora, empecé a notar un calorcillo en la palma de la mano: aquello no iba bien. Así que dejé las chufas a medio batir, me tomé el líquido resultante, que estaba bueno, y puse la batidora bajo el chorro de agua fría para quitarla el sofoco. Chufas 1, Edunardo 0. Seguiremos informando.

2 de mayo de 2011

Más Manzanares

Cuando yo era pequeñito creo recordar que enfrente de chez mes parents había un descampado o algo así. Un día empezaron a pasar coches y hasta hoy. En el otro lado de la ciudad había un río, al lado del cual pusieron otro mogollón de carriles de autopista y empezaron a pasar coches. Llegó un día un alcalde, sacó la tuneladora y montó un cirio al lado del río para enterrar los coches y dejar las orillas del río para los ciudadanos. Hermosa idea. No ha quedado mal. Cuando los árboles den sombra ya será la leche. Pero igual había que colgar de los pulgares a los que hicieron la M30 por su trazado original, nos habríamos ahorrado unos cuantos miles de millones de euros.