Páginas

26 de agosto de 2010

18 de agosto de 2010

Great expectations

La próxima vez que vuelva a Madrid después de una larga estancia en el extranjero, que alguien me recuerde que tengo que pasarme por la biblioteca pública más cercana ipso-facto. ¡Cuánto tiempo desaprovechado!

15 de agosto de 2010

1913-2010

97 años dan para mucho. Dan para cuidar de dos familias o más, de hermanos y de hijos y de sobrinos y de nietos, dan para vivir una guerra y para ver nacer y morir a varias generaciones. Cuidar de tanta gente es mucha faena y tanta responsabilidad no puede llevarla cualquiera. Y hay que tener carácter y las ideas claras.
Durante una temporada, antes de irme a Gva, solía ir a comer a casa de mi abuela un día entre semana. Mi abuela era buena conversadora y me contaba sus historias de cuando vivía en la calle Luchana, de la calle Calatrava, ya cuando se casó con el abuelo y de toda la gente que había ahí. De lo poco que había que comer, de las enfermedades y desgracias familiares, de lo que había que trabajar para salir adelante. Y en el fondo, si ahora sus hijos y nietos viven sin estrecheces, se debe al esfuerzo y al trabajo de nuestros abuelos.

El sábado por la mañana me llamó mi madre y me dijo que mi abuela había muerto. En los últimos años su memoria se había ido borrando poco a poco y ahora se ha apagado del todo. Igual me pasa a mí lo mismo algún día y me olvido de todo. Si llega ese día, quisiera no poder olvidarme del amor y del cariño de mis abuelos.

Είναι η πρώτη μου φορά

Por tercer año consecutivo aterrizo en Lesvos para comerme todo lo que me pongan en el plato. Comida nunca falta en casa de los G, y ante nuestros ojos circulan las frutas del jardín, los quesos, las ensaladas, las sardeles, la moussaka, cocinados por la mano experta de P. El estrés madrileño desaparece durante los primeros días y a partir de ahí todo consiste en dejarse mecer por la hamaca, tostar por el sol y beberse todo el agua salada del mar en playas tranquilas de aguas limpísimas. Entre medias, los miembros de la expedición hablan sobre lo divino y lo humano entre Can I ask you a questions y let me tell you somethings y después de cenar acaban en el Kohilia disfrutando de los grandes éxitos del pop helénico.
Cuando ya estás curado y te has olvidado de la jungla de asfalto, te tienes volver y dejar atrás el Mar Egeo, ¡ay!