
Por tercer año consecutivo aterrizo en Lesvos para comerme todo lo que me pongan en el plato. Comida nunca falta en casa de los G, y ante nuestros ojos circulan las frutas del jardín, los quesos, las ensaladas, las sardeles, la moussaka, cocinados por la mano experta de P. El estrés madrileño desaparece durante los primeros días y a partir de ahí todo consiste en dejarse mecer por la hamaca, tostar por el sol y beberse todo el agua salada del mar en playas tranquilas de aguas limpísimas. Entre medias, los miembros de la expedición hablan sobre lo divino y lo humano entre
Can I ask you a questions y
let me tell you somethings y después de cenar acaban en el Kohilia disfrutando de los grandes éxitos del pop helénico.
Cuando ya estás curado y te has olvidado de la jungla de asfalto, te tienes volver y dejar atrás el Mar Egeo, ¡ay!
1 comentario:
ay, sí, qué pereza! Por cierto, ¿Qué dice el título?
Publicar un comentario