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17 de junio de 2012

De Cotos a la Granja

Renacuajos en la laguna de los Pájaros
Después de las lagunas de la semana pasada, le toca el turno esta vez a otras lagunas, más pequeñitas y más cercanas a Mad. Así que acompañado de mi ex-vecina, llegamos a Cotos en autobús y, tras un café y dos trozos de tarta a compartir, empezamos a caminar en dirección de la laguna grande de Peñalara y, sin llegar a ella, nos desviamos a la derecha y vamos recorriendo laguna tras laguna bajo las paredes de Peñalara y el risco de los Claveles. Al llegar a la última laguna, la de los Pájaros, seguimos bajando entre piornos hasta el collado del camino de los neveros. Antes de llegar al collado nos encontramos un rebaño de bos taurus en medio del camino que se apartan a nuestro paso y luego deciden acompañarnos un rato en la bajada. En el collado comemos y descansamos un rato. En el cartel de madera del collado, marcan dos horas hasta la Granja, pero las indicaciones de los caminos en el lado de Segovia suelen ser escasas e imprecisas. O eso, o los mapas están hechos de aquella manera. A pesar de todo, el camino se sigue bien y al poco tiempo de empezar la bajada nos metemos en el pinar y ya sólo saldremos al solazo cuando estemos en el esquinazo de la tapia. Aún queda un rato hasta la parada de autobús y otro hasta que salga, así que aprovechamos la espera para tomarnos un par de cervezas. Llegamos a Segovia con tiempo para coger el autobús de las 18h30, pero con la excusa de que está lleno nos hacen esperar hasta las 19h00. Los empleados de la Sepulvedana se distinguen por su amabilidad y por la exactitud de las informaciones que proporcionan a los viajeros. Pero, en fin, que volver  volvemos a la canícula después de un día en la alta sierra.

Nota ornitológica para los que leen este blog sentados en el váter.

Nada más empezar un ave muy grande nos sobrevuela seguida de dos córvidos no identificados. A ojo de buen cubero, pienso que se trata de un aquila chrysaetos. Otro habitual de las montañas, que también observamos, es el gyps fulvus.  Aparte, vemos también un corvus corax y durante el descenso por los pinares de la Granja, oímos cantos, trinos y graznidos sin ver nada aparte de una pica pica poco discreta y un pajarito en unas ramas que podría ser un parus major o cualquier otra cosa. Desde un punto de vista ornitológico, acabo muy frustrado.

12 de junio de 2012

Cinco Lagunas

Cuando C me propone ir a Cinco Lagunas le digo que vale. Llevaba un par de años sin ir a las montañas abulenses y habían pasado veinte años más o menos desde que en compañía de mi hermano, el señor Pelucas y P hicimos un conato de integral del circo de Gredos que acabó en descenso nocturno por la garganta del Pinar, aunque con eso de que era de noche los recuerdos no están claros.

El caso es que aprovechando que estamos en junio y que los días son largos, empezamos a andar a las 10h30 de la mañana. El sol pica pero no hace calor y el primer tramo del camino, una vez cruzado el puente sobre el Tormes, yo voy despistado con los cantos de los pájaros, a los que oigo pero no veo y a los pocos que veo no los identifico. Llegando al puente hemos identificado, eso sí, a una ciconia ciconia que andaba por la carretera y a un par de upupa epops. Puede que también a un milvus milvus (¿o quizás milvus migrans?) y luego durante la subida se oye el canto del caculus canorus pero no se le ve.

Pero a lo que iba, caminamos tranquilamente hasta que en la zona conocida como el Soto se separan los caminos de la garganta de Gredos y de la del Pinar. Seguimos subiendo y a la hora y pico llegamos a la cabaña de la Barranca. Casi no nos hemos cruzado con nadie aún y continuamos la subida. Después de otro rato largo llegamos a la laguna de Majalaescoba y empezamos a ver ejemplares de capra pyrenaica victoriae y de lagartijas de dos modelos: el marrón normal y el verde fosforito. Ahí ya pensamos que queda poco, pero no, una hoya deslagunada, la hoya de las Berzas, queda en medio y queda un cuestón que subimos trabajosamente hasta llegar a la primera de las cinco lagunas. Ya que hemos llegado hasta  aquí, las vemos todas. Comemos encima de la laguna Cimera (o Galana) mientras somos observados por varias capras y llega el momento de empezar a bajar.

Si la subida ha sido larga, la bajada se nos hace larga también, aunque contamos con la motivación de llegar al hotel a cenar antes de las diez y media. Con algo de apuro, y sin duchar, nos sentamos a la mesa a las diez y diez y nos cantan los platos. Prueba superada.

7 de junio de 2012

M y B se casaron

¡Quietecitos ahí!
Llego a Gva un martes por la tarde. Me recoge E y me lleva al bonito apartamento de G y pasamos un rato charlando mientras me papeo el plato de μελιτζάνα que había enviado con todo su cariño la mama de E. Llega tras un rato G y seguimos comiendo, esta vez paletilla y pimientos del padrón y al final aparece el Jtrón a tomarse unas cerves. Disolvemos la reunión a las doce y pico que al día siguiente hay boda y hay que descansar. A las seis de la mañana me despierta la luz que entra por la ventana y gracias a eso consigo ver a un corvus corax picoteando los geranios que hay en un macetero en la terraza. Aunque no estoy seguro, podría ser también un corvus corone. Ya que estoy despierto, echo un vistazo al cielo ginebrino y veo varias rapaces patrullando, pero ni mi vista ni mi conocimiento me permiten dar una afiliación siquiera aproximada.

Vuelvo a la cama, al rato empieza la actividad matutina y E se va a currar y G y yo nos vamos a la mairie, que es donde tendrá lugar el evento. Llegamos con un rato de antelación. G se va a por parné y yo subo a la sala de espera, donde ya están otros dos invitados a la boda, I y N. Al cabo de un rato llegan Mr.Drummer y V, con G, luego el V, los padres y el hermano de la novia, L y G. La señora del registro nos pide los carnés a los testigos ( V y yo mismo ) y al intérprete. Nos pregunta que dónde están los novios. Yo le digo que seguro que están llegando y, efectivamente, a las 11h01 entran por la puerta. Esperamos aún cinco minutos a que llegue la familia trón y en cuanto aparecen nos sentamos en la sala de la boda y en diez minutos la jueza les ha casado y dado los papeles. En fin, a lo hecho, pecho. Salimos pitando hasta el auberge de Satigny donde comemos, charlamos y echamos la tarde hasta que llega el momento de que me pire.

Contento de haber pasado el día en tan grata compañía y de haber desempeñado eficazmente mi tarea como testigo, honor que jamás podré agradecerles como se merecen, me voy pa Mad. Paso un viaje aburridísimo mientras la joven que va al lado se entrega al multigadgetismo con su ifone, su aipa y su esmarfoun, sobreestimulándose tecnológicamente mientras yo cuento los minutos para que el vuelo llegue a su destino. La próxima vez voy en burro.