Aunque la excursión ya ha sido relatada por alerta-ovni, la foto es tan buena que resulta de interés público. Sólo añadir que el pico estaba lleno de cabras por todas partes, tumbadas impertérritas sobre la ladera tomando el sol cuando las nubes abrían. En la foto puede verse a dos peasos de montañeros en el col du Rasoir.
30 de octubre de 2006
Jallouvre
Aunque la excursión ya ha sido relatada por alerta-ovni, la foto es tan buena que resulta de interés público. Sólo añadir que el pico estaba lleno de cabras por todas partes, tumbadas impertérritas sobre la ladera tomando el sol cuando las nubes abrían. En la foto puede verse a dos peasos de montañeros en el col du Rasoir.
24 de octubre de 2006
I deficienti
Todos los otoños suelo jugar al futbito con un equipo de italianos en el torneo del CERN. Me gusta jugar con italianos porque son gente muy seria en esto del fútbol y bastante eficientes tanto a la hora de cascar al contrario como a la hora de controlar el tempo del partido. Eso no quita para que la mayor parte de las veces perdamos con equipos españoles la final, pero digamos que ganamos casi siempre. Yo juego de portero. Mi especialidad es parar las pelotas que me tiran por debajo de las piernas tirándome de culo sobre ellas. Es lo bueno de tener el culo grande, es como un quinto miembro.
Aunque como ahora he perdido algo de can-ne, ayer, no sé por qué, me tiré de culo violentamente contra el suelo y , en vez de caer sobre blando, di con la rabadilla contra el parqué de la pista y ahora estoy bastante dolorido. Por lo menos, se ganó el partido. El próximo no es hasta dentro de dos semanas con lo cual tengo tiempo para comprarme un pantalón acolchado. Qué dolor.
Aunque como ahora he perdido algo de can-ne, ayer, no sé por qué, me tiré de culo violentamente contra el suelo y , en vez de caer sobre blando, di con la rabadilla contra el parqué de la pista y ahora estoy bastante dolorido. Por lo menos, se ganó el partido. El próximo no es hasta dentro de dos semanas con lo cual tengo tiempo para comprarme un pantalón acolchado. Qué dolor.
22 de octubre de 2006
Roc d'Enfer
A las 8 de la mañana estoy delante de la puerta-ventana del estudio de IP. La contra-puerta-ventana está abierta y miro hacia adentro sin ver a nadie. IP sale del baño y dice que le he dejado a medio aliviarse pero que dada la hora mejor que nos vayamos.
Partimos pues. Atravesamos Ginebra, cogemos la autoroute blanche y salimos después del primer peaje en dirección a Meussy. En esta villa montañesa se celebra la fiesta de la castaña y de la sidra (no se sabe qué va antes, si la sidra o la castaña) y hay un jaleo considerable. Nos lleva un rato atravesarla y empezar la subida en dirección al col de la Ramaz. Tras un ligero despiste, encontramos el lugar de partida, aparcamos y empezamos a subir. El camino llanea entre abetos y riscos hasta llegar a un chalet, desde el cual pica hacia arriba hasta dejarnos en el col de Chalune. Desde aquí, se divisa nuestro objetivo. IP ha mirado en la web y está un poco mosqueado porque se describe la ascensión como difícil. En efecto, no deja de parecerlo desde nuestra atalaya privilegiada. Sopla un poco de aire y hace fresco, pero el día está claro y se ve enfrente nuestro desde el Mont Blanc hasta los Dents du Midi, y en medio las Jorasses, la Verte, el Dru, el Buet, Fer a Cheval, el Mont-Rond, la Pointe Percée, en fin, todas las montañas de la Alta Savoya desde el Leman hasta las fronteras franco-suizo-italianas y más allá.
Desde el col, el camino desciende unos metros hasta llegar a una cresta que recorremos, casi horizontal, hasta el pie de la ladera de la Roc d'Enfer. Allí el camino se empina apreciablemente y nos deja en un collado para continuar por la cara norte, fría y húmeda, con la roca algo resbaladiza. Contorneamos una torre y, cuando estamos a mitad de una subida no especialmente difícil por una especie de placa-canalizo, vuelvo a sentir los mismos miedos de cuando era un alpinista inconsciente y decido que hasta allí he llegado y que ya veré el infierno otro día. IP continúa despreciando el peligro y unos metros más arriba llega a la cima de la antecima. Como la continuación no se ve muy evidente, decide bajar y pasa unos momentos de tensión para destrepar un paso que a la subida no le pareció tan aserejé. Yo he descendido ya a un lugar seguro y le transmito mensajes de ánimo mientras evito mirar para no tener que ver como se despeña. A ver cómo le explicaba yo a su novia, con los reportajes que hace esa muchacha sobre alpinistas egoístas que no ayudan a sus semejantes en peligro, que en ningún caso podría yo haber hecho nada. Al final, IP consigue destrepar el paso en cuestión y continuamos el descenso. Una cosa que nos choca es que hemos visto a mucha gente subir y a muy poca bajar. Deducimos que estarán haciendo la travesía de la montaña y seguimos para abajo. En un momento dado, encontramos un papá, una mamá y dos hijas en edad de merecer y de merecer bastante, además. Nos preguntan si hemos subido a la cumbre y respondemos, con la verdad siempre por delante, que casi,casi pero que se pasan mucho miedo y muchas penalidades. Nos despedimos de tan encantadora familia y llegamos de vuelta al col de Chalune.
Varias parejas y grupos se encuentran diseminados por los alrededores del col. La pareja más cercana se encuentra a unos veinte metros de nosotros. IP comenta que el muchacho se le parece físicamente y que el lugar es un picadero. Aunque dice que la chica no le gusta mucho, que le gusta más su novia. Cuando la muchacha se levanta, IP dice que no está tan mal. La pareja pasa por delante de nosotros y el muchacho nos dice, alto y claro, en correcto español, "hasta luego". Deducimos que nos ha oído y que probablemente no se haya sentido ofendido por nuestros comentarios. Continuamos el descenso y en un momento dado el tema de conversación deriva hacia la pornografía. En ese momento, una señora que va delante de nosotros se aparta para dejarnos pasar y me pregunta: " ¿De dónde son ustedes?" "¿Nosotros?", respondo. "Sí, ¿españoles?" "Sí, yo soy de Madrid y él de Cataluña" "Ah, yo soy mexicana, encantada de conocerles", "Ah, qué bien. Hasta otra". Consolándonos con el hecho de que el argot mexicano y el español se parecen tanto como un huevo a una castaña, bajamos hasta el coche con una breve pausa para que IP termine de aliviarse. Un día estupendo, con un tiempo excelente, termina sólo empañado por los momentos de terror y la abundancia de hispanoparlantes. Volveremos a la roca del infierno y que se prepare Belcebú.
15 de octubre de 2006
Prospettiva Nevsky
Paseando por la nevsky prospekta no podía quitarme de la cabeza la canción de Battiato.
Un vento a trenta gradi sotto zero
incontrastato sulle piazze vuote e contro i campanili
a tratti come raffiche di mitra disintegrava i cumuli di neve.
E intorno i fuochi delle guardie rosse accesi per scacciare i lupi
e vecchie coi rosari.
Seduti sui gradini di una chiesa
aspettavamo che finisse messa e uscissero le donne
poi guardavamo con le facce assenti la grazia innaturale di Nijinsky.
E poi di lui si innamorò perdutamente il suo impresario
e dei balletti russi.
L'inverno con la mia generazione
le donne curve sui telai vicine alle finestre
un giorno sulla prospettiva Nevski per caso vi incontrai Igor Stravinsky
e gli orinali messi sotto i letti per la notte
e un film di Ejzenstejn sulla rivoluzione.
E studiavamo chiusi in una stanza
la luce fioca di candele e lampade a petrolio
e quando si trattava di parlare aspettavamo sempre con piacere
e il mio maestro mi insegnò com'è difficile trovare
l'alba dentro l'imbrunire.
Un viento a treinta grado bajo cero
barría las desiertas avenidas y los campanarios.
A ráfagas heladas de metralla,
desintegraba cúmulos de nieve.
Y los fuegos de la guardia roja encendidos
para echar al lobo, y viejas con rosarios.
Y los fuegos de la guardia roja encendidos
para echar al lobo, y viejas con rosarios.
Sentados en las gradas de la iglesia,
esperábamos tras la misa que saliesen las mujeres.
Mirábamos con expresión ausente
la gracia incomparable de Niyinski.
Y luego de él se enamoró perdidamente su empresario,
y de las danzas rusas.
Y luego de él se enamoró perdidamente su empresario,
y de las danzas rusas.
Con mi generación pasé el invierno,
mujeres encorvadas sobre el telar en la ventana.
Un día en la perspectiva Nevski
me encontré por azar a Igor Stravinski.
Los orinales puestos bajo el lecho por la noche
Cine de Eisenstein por la revolución.
Los orinales puestos bajo el lecho por la noche
Cine de Eisenstein por la revolución.
Un vento a trenta gradi sotto zero
incontrastato sulle piazze vuote e contro i campanili
a tratti come raffiche di mitra disintegrava i cumuli di neve.
E intorno i fuochi delle guardie rosse accesi per scacciare i lupi
e vecchie coi rosari.
Seduti sui gradini di una chiesa
aspettavamo che finisse messa e uscissero le donne
poi guardavamo con le facce assenti la grazia innaturale di Nijinsky.
E poi di lui si innamorò perdutamente il suo impresario
e dei balletti russi.
L'inverno con la mia generazione
le donne curve sui telai vicine alle finestre
un giorno sulla prospettiva Nevski per caso vi incontrai Igor Stravinsky
e gli orinali messi sotto i letti per la notte
e un film di Ejzenstejn sulla rivoluzione.
E studiavamo chiusi in una stanza
la luce fioca di candele e lampade a petrolio
e quando si trattava di parlare aspettavamo sempre con piacere
e il mio maestro mi insegnò com'è difficile trovare
l'alba dentro l'imbrunire.
Un viento a treinta grado bajo cero
barría las desiertas avenidas y los campanarios.
A ráfagas heladas de metralla,
desintegraba cúmulos de nieve.
Y los fuegos de la guardia roja encendidos
para echar al lobo, y viejas con rosarios.
Y los fuegos de la guardia roja encendidos
para echar al lobo, y viejas con rosarios.
Sentados en las gradas de la iglesia,
esperábamos tras la misa que saliesen las mujeres.
Mirábamos con expresión ausente
la gracia incomparable de Niyinski.
Y luego de él se enamoró perdidamente su empresario,
y de las danzas rusas.
Y luego de él se enamoró perdidamente su empresario,
y de las danzas rusas.
Con mi generación pasé el invierno,
mujeres encorvadas sobre el telar en la ventana.
Un día en la perspectiva Nevski
me encontré por azar a Igor Stravinski.
Los orinales puestos bajo el lecho por la noche
Cine de Eisenstein por la revolución.
Los orinales puestos bajo el lecho por la noche
Cine de Eisenstein por la revolución.
Санкт-Петербyрг - Лoc пaceoc дe Петер
Эпиcoдиo V
Habíamos visto en la Lonely Planet que un tal Петер organizaba paseos por Санкт-Петербyрг que tenían bastante éxito de público y crítica. Hacía falta estar en otro hostal de la ciudad a las diez y media y emprendimos de nuevo un paseo sprint hasta el susodicho hostal donde llegamos un poco más tarde. Dentro había un par de americanas, tres ingleses, una australiana, dos alemanes y dos portugueses más el guía,Петер. El muchacho, además de parecerse a Pepe Viyuela, hablaba inglés con un acento británico impecable. Pagamos y salimos a Nievski a coger un autobús que nos llevó hasta Vasilievski, donde ya habíamos estado paseando el día anterior, aunque esta vez entramos en calles y edificios por los que no habíamos pasado y por los que no creo yo que hubiéramos pasado nunca. Hay otro Санкт-Петербyрг fuera de los circuitos turísticos , con las calles algo menos cuidadas, las casas más destartaladas y ancianas venerables limpiando las calles agachadas con una especie de cepillo sin mango. Luego está el río, en cuyo puerto comercial hay barcos de casi toda la ex-CPPP, ya que puedes empezar a navegar en el báltico y llegar hasta el mar negro a través de ríos y lagos. Están los mercadillos locales, dónde los vendedores y parte de los clientes también vienen de todas las antiguas repúblicas soviéticas. Estuvimos de paseo hasta un poco después de las cuatro y estuvo bien porque nos salimos de lo típico y porque el Peter es un buen conversador y contador de historias San Peterburguesas. Después de hacer una foto de grupo cerca del metro, nos fuimos a comer y luego a ver lo que nos faltaba de la ciudad, para aprovechar el último día. Llegamos un poco tarde a la catedral de San Isaac y ya estaba cerrada. Pero se podía subir hasta la cúpula. Fue otro momento inolvidable de la visita, la vista de la ciudad desde lo alto con el sol poniéndose al oeste, y reconociendo desde allí los sitios por los que habíamos pasado. Volvimos paseando al lado del río, hasta volver a la plaza del Hermitage y desde allí seguimos hasta el hostal por las calles y canales de la ciudad. Seguía siendo de noche cuando me desperté para ir hasta el aeropuerto. El viaje fue mejor esta vez, en Moscú encontré el autobús que iba de una terminal a la otra, a pesar de lo cual acabé llegando a la puerta de embarque justo a la hora. A las doce estaba en Gva. Hice una aparición testimonial por el curro y me volví a casa con Санкт-Петербyрг todavía en la cabeza.
Habíamos visto en la Lonely Planet que un tal Петер organizaba paseos por Санкт-Петербyрг que tenían bastante éxito de público y crítica. Hacía falta estar en otro hostal de la ciudad a las diez y media y emprendimos de nuevo un paseo sprint hasta el susodicho hostal donde llegamos un poco más tarde. Dentro había un par de americanas, tres ingleses, una australiana, dos alemanes y dos portugueses más el guía,Петер. El muchacho, además de parecerse a Pepe Viyuela, hablaba inglés con un acento británico impecable. Pagamos y salimos a Nievski a coger un autobús que nos llevó hasta Vasilievski, donde ya habíamos estado paseando el día anterior, aunque esta vez entramos en calles y edificios por los que no habíamos pasado y por los que no creo yo que hubiéramos pasado nunca. Hay otro Санкт-Петербyрг fuera de los circuitos turísticos , con las calles algo menos cuidadas, las casas más destartaladas y ancianas venerables limpiando las calles agachadas con una especie de cepillo sin mango. Luego está el río, en cuyo puerto comercial hay barcos de casi toda la ex-CPPP, ya que puedes empezar a navegar en el báltico y llegar hasta el mar negro a través de ríos y lagos. Están los mercadillos locales, dónde los vendedores y parte de los clientes también vienen de todas las antiguas repúblicas soviéticas. Estuvimos de paseo hasta un poco después de las cuatro y estuvo bien porque nos salimos de lo típico y porque el Peter es un buen conversador y contador de historias San Peterburguesas. Después de hacer una foto de grupo cerca del metro, nos fuimos a comer y luego a ver lo que nos faltaba de la ciudad, para aprovechar el último día. Llegamos un poco tarde a la catedral de San Isaac y ya estaba cerrada. Pero se podía subir hasta la cúpula. Fue otro momento inolvidable de la visita, la vista de la ciudad desde lo alto con el sol poniéndose al oeste, y reconociendo desde allí los sitios por los que habíamos pasado. Volvimos paseando al lado del río, hasta volver a la plaza del Hermitage y desde allí seguimos hasta el hostal por las calles y canales de la ciudad. Seguía siendo de noche cuando me desperté para ir hasta el aeropuerto. El viaje fue mejor esta vez, en Moscú encontré el autobús que iba de una terminal a la otra, a pesar de lo cual acabé llegando a la puerta de embarque justo a la hora. A las doce estaba en Gva. Hice una aparición testimonial por el curro y me volví a casa con Санкт-Петербyрг todavía en la cabeza.
7 de octubre de 2006
Санкт-Петербyрг - Лунэc

Эпиcoдиo IV
Deambulando, deambulando, el lunes decidimos cruzar el Нева e ir a las islas de enfrente, donde Pedro I quería construir la ciudad. Al final, el centro se desplazó al interior porque la gente básicamente pasaba de andar cruzando en barca el río. Los puentes vinieron después. Empezamos el recorrido en los jardines de Marte, dónde arde una llama en memoria de los muertos de la revolución y la guerra civil posterior. El día era claro e incluso hacía una pizca de calor. El puente que cruza el Neva nos llevó a la isla de Petrogradsky. La primera parada fue el crucero Aurora, que está amarrado en la orilla del río. En 1917, los marineros del barco dispararon una salva de fogueo que marcó el principio de la revolución de octubre. Parece mentira, estando delante de este barco, que un acto tan simple desencadenara las repercusiones que tuvo y tiene en todo el mundo. Al lado del muelle donde está amarrado el crucero, debe haber una especie de academia militar de donde no hacían más que salir chavales de unos catorce años en formación y que luego desaparecían por las calles del interior. Nosotros seguimos al lado del río hasta llegar a la modesta cabaña que se hizo construir Pedro I para dirigir los trabajos de la ciudad. La cabaña está de hecho dentro de una casa de ladrillo, hecha posteriormente y en la que se muestran planos de la zona y planos de edificios, calles, etc... escritos en su mayoría en alemán, ya que alemanes eran gran parte de los funcionarios y arquitectos que se encargaron de las obras y de la administración. Después de tomarnos unos блины, llegamos a la fortaleza de Pedro y Pablo, el edificio, dentro de los monumentales, más antiguo de la ciudad. Dentro de esta fortaleza está la catedral de San Pedro y San Pablo, donde están los restos de los zares de Rusia. Por fuera de la fortaleza, que da directamente al río, los peterburgueses se aprovechaban del sol de septiembre recostados contra los muros. Yo me quedé un rato sentado mirando al río, estupefacto todavía por la grandiosidad de todo, del río, de la luz, de los palacios de la otra orilla. El río, que es anchísimo, se congela en invierno. ¿Qué harán estos rusos que están aquí tomando el sol en invierno, cuando está todo oscuro y cuando están a menos 30? En fin, proseguimos nuestro camino, cruzamos otro brazo del río y nos plantamos en la isla Vasilievsky. En la isla Vasilievsky hay un museo algo morboso, pero que estaba cerrado los lunes, así que decidimos entrar en el Museo de Zoología. Es un museo lleno de animales disecados, un poco como el museo de Ciencias Naturales de Madrid cuando me llevaron a verlo hace varios años. La estrella de la exposición es un mamut que sacaron enterito congelado en Siberia. El museo necesita probablemente algo de dinero para mantenimiento pero en cuanto animales, deben estar ahí todos.
Y ya no hubo más. Nos fuimos a cenar a un restaurante georgiano, donde nos pusieron más comida de la que podíamos digerir y nos fuimos al hotel. Al día siguiente teníamos la idea de ir a uno de los paseos de Peter.
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