Páginas

25 de agosto de 2009

Mamá, cómprame unas botas

Me compré las Bestard de abajo en los primeros 90, con el dinero que saqué dándole clases particulares a una niña de octavo de EGB a la que no le gustaban las matemáticas, a pesar de que su madre era profesora de esa misma asignatura. Recuerdo que utilicé el famoso método de cobrar poco en fijo pero con un bonus si la niña aprobaba. La niña, A creo que se llamaba, aprobó. Y con el bonus me compré una mochila y las botas, que deben estar a estas alturas criando malvas en algún vertedero francés.

La mudanza, que desencadenó mi conversión al anti-trastismo, me forzó a dejar mis viejas y machacadas botas encima del cubo de la basura de Villa Monyer justo antes de cerrar la puerta del maletero del coche y salir a buscar a P para emprender nuestro emocionante viaje a Mad.Mi brother ha decidido sacarme a paseo por los Picos de Europa este fin de semana. Los Picos de Europa no son montes a tratar a la ligera, así que tras probarme un par de modelos, las ganadoras son las botas de arriba. No sé yo si me durarán quince años como las otras, pero hecho está y a lo hecho, pechos.

18 de agosto de 2009

Asia a un lado

Soy de secano, pero mira que se está bien sumergido en las transparentes aguas de las playas de Mitilini. Sin agobios, sin multitudes, en fin... Mi segundo viaje a Lesbos, en compañía de G el psilomítico, P y Mr.Gibson, invitados por la familia G, se desarrolla como el primero entre playas paradisiacas, sardinas a voluntad y cenas pantagruélicas. Este año conocemos además al hermano G, que el año pasado estaba en los USA, y a los innumerables primos y primas de los G. Faltaba por visitar el oeste de la isla y queda hecho.Conduciendo la furgoneta alquilada por las sinuosas carreteras locales visitamos Sigri, el bosque petrificado y Eressos. Se incluye en el programa una visita a Bergamá, en Turquía. El viaje relámpago a Bergamá (origen de los frisos que se pueden ver en el museo Pergamon de Berlín) supone mi primera incursión en suelo turco y me deja gratamente sorprendido por lo serios y organizados que son los turcos, con la mala fama que tienen.

Lo que no me deja sorprendido es el calor ateniense. El sábado 15 de agosto es la fiesta nacional griega y la entrada a la acrópolis es gratis. Así que ahí estamos a la una de la tarde P, Mr.Gibson y moi-même derritiéndonos al sol entre ruinas y turistas. A nos saca de copas por Gazi y entre mojito y mojito se acaba el periplo helénico y cada mochuelo vuelve a su olivo.