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7 de diciembre de 2014

Ciconia


La semana pasada, con las larus, acabé quemadito por lo de siempre, que si la foto no queda nítida, que si la luz, que si tal. Dicha quemazón es muy mala, porque puedes caer, de nuevo, en las garras del consumismo, pensando que la compra de cámaras y lentes te hará libre e inmune a todo mal. En fin, yo que fui educado siguiendo el utilísimo precepto de "contra el vicio de pedir, la virtud de no dar", me aplico el cuento y me voy a la aventura.

Llego a MdR ya de buena mañana y nada más bajar del autobús veo a las ciconia ciconia dando vueltas alrededor de la torre de la iglesia. Mi propósito inicial era ir al embalse, a ver que había. Pero las ciconia están pasando muy cerca, tengo el sol de espaldas y el pepino en la mano, así que me entrego al safari fotográfico sin freno. Ya lo decía nuestro anterior monarca: bicho grande, ande o no ande. Y entre tiro y tiro, aún me queda un rato para acercarme al puente del embalse. Allí hay mucha gente, mucha chroicocephalus ridibundus y un par de podiceps cristatus en plumaje no nupcial, pero están lejos para ser fotografiados, así que me vuelvo a casa con las ciconias en la tarjeta.

1 de diciembre de 2014

Larus

Desde hace unos años es frecuente ver gaviotas en Mad cuando llegan estas fechas. Por la mañana se las puede ver volando en formación hacia el sur, siguiendo el río, y por la noche se vuelven a dormir a los embalses de la sierra.

Sin entrar en el espinoso asunto de porqué el pp eligió como símbolo a estos simpáticos animales, el sábado, de casualidad, paso cerca del río y veo que en medio del cauce, aprovechando que hay poca agua, un grupo de gaviotas variadas se está remojando las patas.

El domingo vuelvo, armado con mi pepino y habiendo consultado la guía: por estas fechas nos visitan las  chroicocephalus ridibundus y las larus fuscus. Aunque distinguir unas larus de otras a veces parece un ejercicio de ciencia ficción para este pobre mesetario, asumo como dogma de fe lo que me cuentan y me entrego a la fotografía.


Prueba 1: dos ejemplares de las especies citadas se cruzan en las doradas arenas de los bancos del río.






Prueba 2: una larus fuscus se dispone a amerizar en las cristalinas aguas del Manzanares.
Prueba 3: Una chroicocephalus ridibundus se refleja sobre las, de nuevo, cristalinas aguas del Manzanares. Un retoquito favorece la cristalinidad esa.
Prueba 4: Por último, y no por ello menos importante, otro ave marina que se viene a Mad a pasar el invierno: un phalacrocorax carbo. Entre que es más negro que el carbó(n) como indica su nombre y que la luz entraba muy malamente, la cámara queda completamente engañada y su propietario, también. Aquí no hay retoque que valga.

19 de noviembre de 2014

Semirreto

A cuenta de la publicación ayer de los ganadores del concurso FotoAves2014 (la foto de los corvus corax es preciosa) me decía el CSC a través de las ondas que dónde andaban mis fotos. En fin, en la última visita a las tierras del zú, mi PP nos sacó de paseo y acabamos en Punta Umbría, después de pasar por la laguna del Portil y ver las hordas de patos, zampullines y demás aves acuáticas que allí pasan el  invierno. El caso es que aparecimos en Punta Umbría y aprovechando unos contenedores de basura, varias Larus Michahellis de todas las edades nos pasaban en vuelo bastante cerca y aterrizaban y despegaban al lado de los contenedores con frecuencia digna del aeropuerto de B-AS.

Obviando las reflexiones sobre la dignidad de la gaviota que se ve forzada a alimentarse de despojos, yo saqué mi pepino, porque no todos los días te sobrevuelan al lado aves de este porte. De las aves en vuelo no salieron más que churros, pero ésta, que abría las alas para manifestar que allí estaba ella, no quedó muy mal y aquí queda.

25 de octubre de 2014

El padrino

Con tal de no regalar objetos a mis sobrinos, soy capaz de regalarle a mi sobrino mayor el apadrinamiento de un buteo buteo, regalo cuyo punto culminante es la liberación del animal. Así que llegamos un sábado por la mañana a Grefa, y transportamos a los animales hasta un lugar cercano al parque del Guadarrama. Vamos dos familias, una que apadrina a un falco peregrinus, y nosotros. Soltamos primero al falco, que pega un grito de alivio al verse en el aire, y luego le toca a M. Al principio el buteo le impresiona un poco, sobre todo cuando le echa el pico hacia arriba como si le quisiera sacar un ojo. Pero con la ayuda de la especialista, suelta al buteo, que queda bautizado como Gelmi, y éste echa a volar. Va un poco pallá, vuelve pacá y luego pilla una térmica y empieza a subir, a subir y a subir hasta que le perdemos de vista. Su hermano dice que el próximo le toca a él. Estos niños.

Seminci 2014

Tras los sucesos de la semana, llega el finde y pienso que será una ocasión de relajarse, comiendo tranquilamente y viendo algunas películas. Pero no, aunque Valladolid no es muy grande, vamos de un lado a otro como pollos sin cabeza, aunque es verdad que comer, comemos bien. P tiene mucho peligro y es capaz de convencer a la organización de que nos deje pasar a la zona de prensa un domingo a las 9 de la mañana.


Viernes 17, 20h00 Relatos salvajes, cines Broadway. Seis piezas, seis, en las que se nos muestra lo que pasa cuando nos dejamos llevar por los impulsos. Algo irregular, pero entretenida. Lo mejor, el bombita.
Sábado 18, 12h00 Deux jours, une nuit, teatro Carrión. La solidaridad de la clase obrera en el siglo XXI. Os estropeo el final: no hay. Ni entre la obrera, ni entre los cuadros medios ni en los prestigiosos centros de investigación. La vida es bella.
Sábado 18, 16h30 Dioses y perros, cines Broadway. El director presenta la película y comenta que hubo que hacerla en 20 días para no perder una subvención. Que la cinta ha costado algo menos de 300 k€, pero que no se puede decir porque teóricamente ha costado más. Chungo. Pero la peli, con cuatro escenarios y mucho diálogo, entretiene y conmueve a partes iguales.
Sábado 18, 20h30 The food guide to love, cines Broadway. Para pasar el rato y ver a la Leonor Watling presumiendo de acento inglés. Teniendo madre inglesa, cualquiera.
Domingo 19, 9h00 Whiplash, teatro Calderón. Un joven tamborilero acude a un prestigioso centro y descubre que la fama cuesta y ahí es donde van a empezar a pagar, con sudor (y sangre y lágrimas) El instructor es una especie de sargento de la chaqueta metálica pero sin el sombrero. Técnicamente impecable, pero no sé si defienden la búsqueda de la excelencia mediante la humillación y la anulación personal.
Domingo 19, 12h00 Diplomatie, teatro Calderón. Un diplomático sueco, pero muy afrancesado, intenta convencer al gobernador alemán de París de que no arrase la ciudad. Es todo muy hijopútico y, encima, no hay casi tiros. Pero está bien.

20 de octubre de 2014

S

Cuando cumplí los cuarenta, mi familia me regaló un álbum de fotos en los que se veía mi evolución de niño a cuarentaañero. Hacia la mitad del álbum aparezco, en buen estado, con mi ex-v y con el S, que me miran, como dice la foto, como si me quisieran.

Y algo de éso debía de haber. Se notaba cada vez que estábamos con ellos en cualquier montaña o en cualquier isla o en cualquier reunión familiar. Sobre todo en la montaña, donde, hiciera frío o calor, siempre veíamos a S con la camisa abierta, despechugado, desafiando a los elementos, con sus bávaros, con su barba y con la melena al aire.

El lunes recibo la llamada de mi padre, que me avisa que S está en el hospital con problemas para respirar. El martes la doctora dice que la situación es grave. Por la tarde, estoy un rato con él en la habitación viendo el telediario y nos reímos un rato de las noticias de este país de locos. Le doy las buenas noches. El miércoles llego por la tarde, está un poco cansado, pero luego, cuando paso a despedirme, le noto los ojos alegres. Cuando salgo de allí, me da por pensar que si no nos estaremos preocupando demasiado, pero el jueves por la mañana me llevo un baño de realidad cuando me dicen que ya se ha terminado todo.

Así, con un movimiento de la mano y con una mirada, me despido de alguien que ha estado presente en mi vida desde que me acuerdo. De alguien del que ahora mismo no puedo recordar ni una sóla palabra o un momento en concreto pero cuya presencia ha sido una constante: era el S y estaba ahí, estuviera yo cerca o estuviera yo lejos. Era, y es, parte de mí. Y ahí estará siempre.  

9 de octubre de 2014

Revelado

Una vez que uno ha tirado muchas fotos, llega el momento de adentrarse en el proceloso mundo de la edición. Para ello es necesario hacer las fotos en raw y afanarse con el programa elegido para estirar curvas, cambiar exposiciones, ajustar el balance de blancos, corregir distorsiones y dar la voltereta lateral sujetando con los dientes una cuchara con un huevo. En fin, los passer montanus siguen posándose a tomar el sol en el alféizar de la ventana de mi despacho y siguen vigilando con el rabillo del ojo los movimientos del ser que está tras los cristales. Saco el pepino con sigilo y pillo al passer de medio lado y en crudo. Una vez cocinado, queda así.

3 de octubre de 2014

Accipiter nisus o paloma

Volvimos a casa. Llovía. Paramos a comer. Me dormía al volante. Paramos a tomar un café a la altura de Esteras de Medinaceli. Llega un autobús cargado de soldados andaluces y nos vamos. Nada más salir del bar, vemos un bicho parado en el arcen. Ojo amarillo, pico de rapaz. Gris oscuro, algo más grande que una pica pica. La carretera no tiene tráfico así que nos paramos a observar. Tras unos segundos, el animal sale volando encima de la cuneta y se posa unos metros más adelante. Avanzamos. Nos paramos. El bicho se queda parado un rato y sale volando hasta el otro lado de la carretera. De repente, se lanza sobre un arbusto y se pone a revolotear alrededor. Está cazando. No es una paloma. Es una hembra de accipiter nisus.

Benasque

Tras nuestro periplo estival en Usela Town volvimos a la sucursal dominicana del barrio de Bellas Vistas y nos pusimos a limpiar todo el polvo y el serrín que quedan en una casa recién pintada y con el suelo cambiado.  Abrir cualquier puerta o cajón y encontrarse una montaña de polvo deprime a cualquiera, pero a pesar de todo, y gracias al aspirador de mi mamá, conseguimos dejar la casa en un estado de limpieza aceptable y volvimos a meter la ropa en  el armario: de nuevo estábamos en casa.

Pasó lo que tenía que pasar y llegó el cumpleaños de C. Yo con mis regalos soy un poco cabrón, porque entre lo de la tontería antiobjetos y otras peculiaridades de mi carácter, al final acabo regalando cosas que creo que me gustan más a mí que al obsequiado, pero, en fin, pasaron unos días y nos fuimos a Benasque.
 
La predicción meteorológica era mala. Quitando la tormenta que nos despertó la primera noche y la lluvia de la excursión del último día, pudimos disfrutar de un cielo cubierto que no sólo tapa el sol sino que queda mucho mejor en las fotos. Encima encontramos poca gente en nuestros periplos, aunque el señor francés que vagaba solo por el monte para sacudirse la soledad se la sacudió un buen rato encima de nosotros entre la Renclusa y el Hospital de Benasque contándonos sus historias de los chateaux de Bordeaux a los que iba a vendimiar para seguir sacudiéndose la soledad.

Intentamos subir a Cregüeña un día y al día siguiente vimos solo uno de los ibones de Remuñe por la falta de comprensión lectora del que subscribe. También vimos hordas de marmota marmota al borde de los arroyos, vigilándonos atentamente cuando atravesábamos sus territorios. Aves también había, pero mi conocimiento de las aves de montaña es tan deficiente como el de las costeras: sácame de la Dehesa de la Villa y , como ornitólogo, valgo poco.

Así que volvimos a casa, C con una uña tocada, pero contentos y satisfechos de las cuestas subidas. El viaje de vuelta transcurrió sin novedad hasta que ...


18 de agosto de 2014

Muchos se la están ganando

Como ya venimos comentando, uno de los problemas principales en la ciudad de Mad actualmente es el uso compartido del espacio público. Convertidos los automóviles en dueños de la ciudad, algunos ciclistas, temiendo por sus vidas, se lanzan a las aceras a hacer slalom entre los peatones, a los que no les queda sitio donde meterse. Es por eso, ya que estoy de R estos días, que cuando veo a un niñato subido en una bici de payaso que baja a toda hostia por la concurrida acera de los impares de la Gran Vía, se me ocurre abrirme a ver qué hace. Lo que hace es pasar pegadito a mí, así que le suelto un golpe en el brazo. Se da la vuelta, empieza a insultarme. Respondo y, para su sorpresa, empiezo a correr detrás de él. Hay que aclarar que no soy un superhéroe al uso cualquiera, así que he visto que la posible confrontación es, si no ganable, al menos jugable. El tipo sigue bajando a toda hostia por la acera mientras grita "¡Me quiere pegar!", lo cual no es del todo exacto, ya que lo quiero es reeducarle. En fin, llegados al cruce con plaza de España le pierdo, le vuelvo a ver subiendo por Leganitos pero ahí ya me despista y se queda sin su reeducación.

Al volver a la Gran Vía, un señor me felicita por mi campaña anti-velocípedos en la acera y le digo que no hay de qué, a servir, para eso estamos. Pero las palabras de este señor me demuestran que la bici está dejándose de ver con simpatía: los coches las detestan, como lo han hecho siempre, y los peatones se están hartando de tanto gilipollas por la acera. A pesar de que los colectivos ciclistas intentan recuperar la calzada, que es por donde hay que ir, cada día se ve más acerista y se masca la tragedia.   

12 de agosto de 2014

38 mm

Llega el verano y vuelven las pulsiones consumistas. Como decía el bardo, este el tiempo del cambio, el futuro se puede tocar... También decía más cosas, pero centrándonos en lo que nos ocupa, que es el trastorno cameril, héteme aquí que el otro día estuve viendo fotos de las que hacía con mi antigua cámara y, en verdad os digo, vi algo en ellas que me llamó la atención. De todos es sabido, al menos de todos los trastornados, que los sensores pequeños tienen más profundidad de campo a igualdad de apertura del diafragma, con lo que te quedan más cosas enfocadas. Pero no sé si era eso o lo que me llamó la atención fue la distancia focal empleada. Distancia de 3.2 mm, que en su equivalente para sensor de 35 mm correspondería a una lente de 38 mm (o una de 24 o 25 en APS-C). Esta revelación me hizo plantearme la adquisición de una nueva lente, pero mi ángel de la moderación me susurró al oído que ya tenía un 24mm, en el zoom que venía con la cámara y que es algo engorroso para sacarlo a paseo y que además no es capaz de vencer la fuerza de la gravedad y se sale cuando va boca abajo. Pero en fin, si no voy a comprar más cosas no voy a comprar más cosas, me ponga como me ponga y se estire el zoom lo que se estire. Es duro sobrevivir al verano madrileño y más duro aún resistirse a las pulsiones consumistas y retornar al antiobjetismo puro y duro, pero si tengo un 24, tengo un 24. Y ya está.

25 de julio de 2014

Ruta alternativa

Salgo por la mañana de casa y cuando llego al puente de Segovia, dejo la vía del río y me salgo a la calzada, tuerzo a la izquierda y empiezo a subir hacia la cuesta de la Vega. Más que nada por cambiar un poco de recorrido. La subida se resuelve en cuatro curvas y gran dolor de piernas aunque es de agradecer que el plato de 30 me permita subir mis arrobas hasta el cruce con Bailén. Al llegar frente al Palacio Real, surge el dilema. ¿Atravieso montado la plaza (zona peatonal) o descabalgo? Teniendo en cuenta que llevo toda la semana plantándome delante de todos los hijosdeputa ciclistas que van por la acera alegremente como si los peatones no existieran, sólo cabe desmontar y atravesar la plaza con las calas de las zapatillas golpeando las losas de granito. A mitad de plaza me adelanta una hijadeputa chica montada en su bicimad mientras un coche de la policía municipal pasa a su lado. En fin, ser coherente es lo que tiene. Me reincorporo a la calzada y una vez cruzada la cuesta de San Vicente me meto por Ventura Rodríguez y tuerzo a continuación por Martín de los Heros. El recorrido es tranquilo, pero pica algo hacia arriba y el firme son adoquines de los buenos, de los que puedes usar para partir nueces. Continúo hasta que llega el momento de salir a Princesa. El tramo de Princesa es incómodo, entre las rejas en el suelo y las paradas de autobuses se pierde mucho tiempo, pero en nada me planto en el carril bici y desciendo hasta ciudad universitaria, intercambio pareceres con algunos hijosdeputa peatones que no tienen mejor cosa que hacer que plantarse en medio del carril bici y llego al prestigioso etc...
La ventaja de este recorrido es que tienes el cuestón a mitad de camino y llegas algo menos petado al curro. Las desventajas, que tiene dos cruces peatonalizados (si tienes escrúpulos, vaya) y que el tramo de la calle Princesa es algo desagradable. En fin, esta tarde, mientras evito hijosdeputa a los ciclistas que van haciendo el cabra en el río, reflexionaré sobre ello.

8 de julio de 2014

Los rescatadores

Estoy volviendo a casa a lomos de mi bicicleta amarilla, que es lo que conduzco ahora, y circulando por Aniceto Marinas veo un algo sobre la línea blanca que separa los dos carriles. Paro, desmonto, vuelvo sobre mis pasos y le pido al coche que viene detrás que pare. Para, muy amablemente, y me agacho a recoger del suelo un apus apus , un pollo volantón que a pesar de que lo intenta no vuela aún. Me salgo a la acera y me pongo a pensar como llevar al sujeto y conducir la bici a la vez. La idea es llevarlo a Brinzal, en el albergue juvenil de la Casa de Campo, que aunque están especializados en rapaces nocturnas también se ocupan del resto de aves. No tengo caja de cartón, así que pongo al apus en el casco y me pongo a andar. En un momento dado, ato el casco al manillar y me monto en la bici, para llegar antes, pero al sentir el viento el apus siente también la llamada de la selva y empieza a asomarse al borde del casco y a abrir las alas. Desmonto de nuevo, rodeo el lago con el apus colgado en el pecho y en un puesto de helados me hago con una caja de cartón y sigo caminando. El apus intenta trepar por la caja pero al rato desiste y un poco más tarde llegamos a Brinzal, donde lo recogen, me entregan el recibo con el número de seguimiento y me dicen que está un poco deshidratado pero bien. Que los apus son bichos resistentes. En poco más de un mes, este volantón estará yéndose a África con el resto de sus congéneres. En fin, que le deseo lo mejor.

La semana pasada, fue L, la compañera de despacho de C, la que nos dijo que su madre había estado cuidando un pájaro que le había llevado su hermano. Que no sabía lo que era, pero que era negro, así que podía ser un córvido o una rapaz. Con esas conclusiones, le habían alimentado con carne picada, pan y agua, aunque el bicho se negaba a comer con frecuencia. Quedamos el jueves pasado para llevarlo a Grefa, en Majadahonda. Resultó ser otro apus. En Grefa lo recogieron y el animal progresa adecuadamente.

En fin, si alguna vez os encontráis un ave, lo podéis llevar a uno de estos sitios. Criarlos en casa es muy potito pero es preferible llevárselo a los expertos y darles una segunda oportunidad.

2 de julio de 2014

Trayecto recomendado

Pasados ya los tiempos en los que con una bici de dos platos subía (y bajaba) los puertos de la sierra de aquí y de algunos de allá, la vuelta a Usela Town me ha permitido reencontrarme con mi bicicleta, abandonada por falta de espacio en mi nuevo domicilio. Así que dicho y hecho, después de nuestra primera noche me levanté a las siete y media de la mañana, bebí un poco de agua y salí en bicicleta en dirección al trabajo. Desde mi rincón useleño es relativamente fácil llegar a Mad Río. Las calles no tienen mucho tráfico y, aunque son estrechas, también son cuesta abajo, así que los coches que te vienen por detrás no se vuelven muy locos. Una vez en Antonio López, hay que descabalgar para meterse en el puente de Toledo y bajar hasta el carril bici. Me lo habían pintado peor, una jungla de ciclistas y peatones en dura competencia por el espacio disponible. El caso es que a esa hora se circula bien y en dos patadas se llega al puente del Rey, por debajo de Príncipe Pío. Allí cruzo el puente (con sus simpáticos adoquines) hasta la orilla izquierda del río y me meto en Aniceto Marinas, que es una calle tranquila, hasta el puente que está por debajo de las ermitas de San Antonio. Rodeando las ermitas, se entra al parque de la Bombilla del que se sale a la altura del puente de los Franceses. La opción vehicular pura sería ir por la avenida de Valladolid, pero tiene bastante tráfico, autobuses incluidos, y la entrada a la zona de la muerte es un poco truculenta. El caso es que salgo del parque, cruzo dos semáforos a pie, me reincorporo a la calzada y llega el momento de la verdad: la cuesta de la muerte. A este tramo de poco más de 200 metros de la calle Obispo Trejo le dan una pendiente superior al 4%. Otro día la mido, pero el caso es que consigo subir siguiendo una trayectoria sinusoidal y gracias al plato de 32 dientes que lleva mi bici. Una vez arriba, se tuerce a la izquierda hacia la calle Martín Fierro, que lleva hasta el INEF y, ya desde allí, sólo queda rodear la valla del palacio de la Moncloa, pasar por debajo de la autopista y negociar un último repecho (más suave que el del Obispo) hasta salir enfrente de medicina. El resto es trivial. A la llegada al prestigioso centro etc... estoy hecho una sopa. Paso por la ducha y permanezco en shock toda la mañana hasta la hora de la comida. A las cinco me vuelvo. Es todo cuesta abajo pero me duele tanto el contorno del culo (los sillines de las bicis de carretera son duros con los traseros) que no puedo casi ni dar pedales hasta que llego a la calle Baleares, ya cerca de casa, y no queda más remedio. La ventaja con respecto al transporte público es que se tarda un poco menos y, sobre todo, que es mucho más entretenido. Mañana, más.

23 de junio de 2014

Coronaciones y bodas

 Primero la abdicación, después la coronación y entre medias nos damos un paseo por Mad.En el congreso de los diputados, me pongo a tirar fotos. En esta, el policía nacional que vigila el león, se aparta para no salir en la foto y permitir que el templo de la soberanía nacional parezca menos vigilado que de costumbre. En fin, que tras la tempestad llega la calma y ahora sólo esperamos que le hagan el ADN al campechano para ver si es verdad que tiene más niños que los que todos conocemos.



Los que también tienen más niños son algunos de mis colegas. Algunos recurren a procedimientos quirúrgicos para no tener más. Así que aprovechamos que el señor IP y la señora MM se casan en Graná para hacer un alto en el camino a la ida y a la vuelta y ver a la nena nueva del señor M en Jaén. En Graná, aparte, se reúnen varias viejas glorias cernícolas que  ahora se ganan la vida por acá o por allá. La boda, muy bien, con cuarteto de cuerda incluido y muchas citas literarias intercaladas entre los artículos del código civil que regulan el matrimonio. Lo que más nos ha gustado de la boda es la taza. Es una taza con mensaje, un mensaje que pone a cada uno en su lugar,  y que viene a demostrar que, en toda pareja heterosexual, el chungo es siempre él.

8 de junio de 2014

Poder divino

Salgo con el pepinete decidido a fotografiar a nuestro Jerjes particular y a su hijo, que le sucederá en el tradicional oficio de monarca como así establece nuestra constitución, jarl. En fin, lo mismo que no te llevas un tirachinas para cazar elefantes, es un ejemplo, lo mejor es llevarse un buen pepino para fotografiar a la realeza, ya que si no se convierten en manchas pixeladas en un fondo oscuro, ya sea con uniforme de marinero o de capitán general. Hablarán en los diarios de los vivas al rey,  y los hubo. Gente, sin embargo, no había mucha ( o mucha menos que en gran parte de las manifestaciones que hemos vivido en estos últimos años ) y lo que sí que había eran policías, militares y autoridades civiles y eclesiásticas en esta simpática amalgama que damos en llamar democracia.


  Apretaba la calor, salieron los reyes en los vehículos con la corona en la matrícula, se restableció el tráfico y se fue la gente mientras los vendedores de banderas intentaban colocar los restos a turistas y despistados.

25 de mayo de 2014

Safari costero

Mi nueva vida académica me tiene un tanto atareado últimamente, así que no me queda tiempo para practicar mi afición favorita: el safari. Esta vez, de paseo por el suroeste peninsular, me acerco a pata hacia la costa y voy encontrado simpáticos animales de esos que no se ven en Mad y alrededores.

El primer bicho que me encuentro es este bubulcus ibis que al principio está tan tranquilo en un prado hasta que viene el gilipollas de la camarita a turbar su paz. A su favor, puede salir volando cuando quiere y así permitir que el susodicho gilipollas ponga a prueba su pericia, su pulso y el autofoco de su cámara.

Al día siguiente, de paseo por las marismas del rio Piedras, veo aproximarse a baja altura este ave. Como resulta mucho más agradecido intentar sacar bichos grandes en vuelo que aviones o vencejos, le tiro la foto. Al principio, pienso que es otro bubulcus pero luego me doy cuenta de que le faltan las plumas anaranjadas y de que tiene el pico más negro que el carbón, así que concluyo que se trata de una egretta garzetta y me quedo tan ancho.


18 de abril de 2014

Madeira

Tras un par de años sin visitar las islas de la Macaronesia, nos liamos la manta a la cabeza y nos vamos a Madeira. A pesar del choque cultural con el idioma y costumbres portuguesas, ese país raro en el que se habla una especie de gallego con acento ruso, sobrevivimos a siete días de estancia en el que nos paseamos por estrechos caminos al borde del mar o al borde del precipicio mientras sometemos a los frenos de nuestro carro de alquiler al tormento de las horribles cuestas madeirenses. En fin, la isla es muy bonita, los desniveles, impresionantes; el tiempo, variable; y aprovechamos para dar vueltas de un lado al otro de la isla sin dejar de sorprendernos nunca de las vistas que aparecen por todos lados. Y sí, en Madeira también hay pájaros. Muchos de ellos son subespecies locales como el fringilla coelebs madeirensis ( que vive sobre todo del pan que le tiran los excursionistas ) y otros son más tímidos pero también se dejan ver entre las ramas de los árboles ( regulus madeirensis ). Aparte, vemos una especie de pato desconocida para mí y que tras sesudas investigaciones podrían ser unos cairina moschata asilvestrados.

El tiempo nos limita un poco a la hora de hacer excursiones así que tenemos unas cuantas pendientes y una excusa perfecta para volver a visitar la isla. Volveremos.


Bambinos en Cancho Gordo

El Cancho Gordo es tan bonito que puede uno subir dos veces en menos de un mes y quedarse tan ancho. En esta ocasión, la excusa es que mi sobrino segundo suba con sus amigos y su primo del alma para celebrar su octavo cumpleaños. Mientras tanto, su padre sube con un mochilón de doscientos kilos y el resto de adultos nos hacemos los suecos. En fin, la jornada transcurre entre nubes y claros y dejamos a los niños sanos y salvo de vuelta en sus hogares convertidos en mejores personas gracias a la práctica de tan sana afición.

Río Pradillo

El río Pradillo nace en la cara sur de Siete Picos y tras bajarse la cuesta se une al río Guadarrama y de ahí al Tajo y para Lisboa. Yo conocía el nombre por unos yogures que venden en el kkcentro que están muy ricos, son muy caros y se supone que la leche con la que están hechos viene de vacas que viven la mejor de las vidas vacunas posibles. El caso es que aprovechando la oferta de mi ex-v ( antes de handicaparse ) nos damos un paseo remontando el río y a la vuelta paramos a comprar unos cuantos de los susodichos yogures, que en la granja los venden a 3.50 los 750 gramos, euro y medio más barato que  en la tienda de Mad. Ya de paso, tiro fotos del río bajando, jugando con  el tiempo de exposición. A mí ex-v le gustan más con el agua agitada mientras que las fotos habituales suelen hacerse formando el efecto cortina de agua. En fin, mientras encuentro un lenguaje fotográfico propio, aquí queda el testimonio del viaje.

18 de marzo de 2014

Más Cancho Gordo

Me he aficionado al Cancho Gordo. Desde que me fue revelada la existencia de este simpático pico de la sierra de la Cabrera me entraron ganas de conocerlo y no sé si también me entraron ganas de ponerme cancho, digo gordo.  El caso es que es una excursión cortita, con trepadita al final y con unas vistas excelentes de la cara norte de la cuerda larga, Peñalara y además se ve amenizada por los vuelos de los gyps fulvus que tienen la casa al lado. En fin, una maravilla.
 En el apartado de simpáticos detalles, este monumento histórico-artístico y de las jons que se encuentra subiendo al cementerio del simpático pueblo de Valdemando, al que se llega tras hora y media de autobús desde la plaza de Castilla.
Es bonito ver que, tras casi cuarenta años de libertinaje que llevamos desde la muerte de FF, aún perdura en los pueblos de España, a pesar del odio y el rencor de los descendientes de los vencidos, el recuerdo de los mártires de la gloriosa cruzada.


Desde el cementerio de Valdemanco sale el camino que lleva por un lado al puerto del medio celemín y por otro al collado del Alfredo, desde donde se sube al Cancho. Ignoro cuál es la legislación vigente al respecto, pero cuando nos sobrepasan los cuatro capullos del apocalipsis me entran ganas de que se acabe el petróleo en el mundo o, en su defecto, de que les estalle el depósito y les arranque las pelotas. 

503 - 9

Desde que terminé con el pseudo 365 ( sin los ricarditos que sugiere el señor de Minga ) han pasado varias cosas:

Cosa número 1: me he dado cuenta de que he rebasado la barrera de los quinientos posts. Post vale, dirán algunos.  Y nueve años. Sic transit gloria mundi.

Cosa número 2: si el año pasado fueron las rapaces este año le ha tocado el turno a las aves acuáticas. En la provincia de Mad ahora mismo el ave acuática más común es el chroicocephalus ridibundus pero el que sale en la foto es un phalacrocorax carbo a contraluz, que queda más artístico. Es muy interesante el tema de las aves acuáticas aunque a finales del invierno muchas se están largando ya a sitios con más agua. De propina pudimos contemplar los vuelos de cortejo de dos aguiluchos laguneros, que, aunque no es un ave acuática propiamente dicha, vive por la zona. La moraleja: no llevéis preadolescentes a actividades en las que salgan pollas de agua o zarapitos.

Cosa número 3: aprovechando la visita de la ínclita señora C a Mad, aprovecho para pasarme por el microteatro por dinero. Estás de pie en una sala muy pequeña al lado de los actores durante quince minutos, sudando como un pollo e intentando que no te suenen las tripas. El primer día me lo paso muy bien con las dos obras que veo pero a la semana repito y salgo bastante decepcionado con una obra en la que una mujer que se parece a la cantante de Presuntos Implicados habla consigo misma (en realidad, con una grabación de sí misma). El público se queda tan frío que al final tiene que invitarnos prácticamente a aplaudir. En fin, mala suerte un día y buena suerte otro.

Cosa número 4: Imagínese que hace usted un máster para estimular su intelecto y el máster en cuestión es organizado por un departamento de una prestigiosa universidad a distancia en el que figuran un padre, una madre y sus dos hijos. Imagínese que un profesor de ese departamento le sugiere que piratee un programa. Imagínese que el máster cuesta un par de miles de euros e imagínese que piensa que nada ha mejorado desde que usted dejó aquella prestigiosa escuela en la que estudió. Pues no se lo imagine.

Cosa número cinco: de paseo por las calles de Mad, paso por delante de esta histórica tienda. Hago la foto y me pregunto por qué. Pregunta que quedará sin respuesta ya que no me atreveré jamás a hacerla.

25 de febrero de 2014

365

Al final no me han cuadrado las cuentas y he acabado el 365 un 25 de febrero cuando subí la primera un día 22 de febrero de hace un año. No ha sido un 365 muy purista porque no he ido subiendo las fotos día a día ni tampoco he hecho foto todos los días, aunque el hecho de empezar a contar desde cero me ha dado una foto de más.

A las cinco de la tarde he salido del curro y aún no tenía foto. En ese momento se me ha ocurrido que tenía que fotografiar un número 365. He ido mirando las matrículas de todos los coches, pero en un momento he pensado que iba a ser complicado, porque sólo 20 de cada 10000 números de matrícula llevan el 365 en el orden correcto. He ido a cruzar un paso de cebra y un coche me ha cedido el paso. He mirado su matrícula y era un 365, me he quedado mirando la matrícula y la tía se ha debido asustar de que un ser siniestro se quedara mirando fijamente su coche en medio del paso de cebra. Me he repuesto y he seguido, pensando que había perdido mi oportunidad. Más tarde, en un lateral de la Castellana he encontrado otro 365. Esta vez no había nadie en el coche y he podido hacer la foto tranquilamente.

Supongo que me seguiré llevando la cámara a todas partes aunque ahora ya no tendré la presión de la foto diaria. No hará falta que asome la cabeza por la ventana por la noche para fotografiar a los transeúntes. En fin, si no fuera por la ventana que da a la calle A y por la Dehesa de la Villa, este 365 no habría sido el que ha sido. Por supuesto, las gracias especiales van a la señora P, que fue la que me propuso la idea y la que mostró el camino del 365 durante un tiempo con fotos que me hacían palidecer de envidia. Quizá algún día lo retome, sus ciberseguidores la echan de menos.

24 de febrero de 2014

La raja

Cuando mi hermano D nos propuso que fuéramos a la raja para la mini excursión previa a la celebración de cumpleaños en SdR, yo pensé que se estaba equivocando y que en realidad quería decir la Najarra, que viene a sonar parecido. Pero no, la raja existe y tiene entidad propia. Aún no me he enterado de sí es una falla o una antigua cantera o qué, pero el caso es que ahí está. Encima está dividida en dos tramos, la prerraja y la raja en sí propiamente dicha, separadas ambas por un cortadillo por el que caía el agua. El descenso a la raja, sin embargo, es curiosón y no vendría mal una cuerda o algo similar si no quiere acabar uno levantando niños en brazos o agarrando a sus hermanos por el cinturón no vaya a ser que pase algo. En fin, el saber no ocupa lugar y ahora ya sé dónde está la raja.

13 de febrero de 2014

The finish line

Uno lee cosas por la red, y uno de mis vicios es el baloncesto. Una de mis primeras lecturas por la mañana son los resultados de los partidos de la NBA de la noche anterior. Aparte del seguimiento chauvinista de los jugadores patrios, Ibaka incluido, je je, hay varios comentaristas que resultan bastante graciosos.
Los clásicos eran Charley Rosen y Sam Smith, que escribía en el Chicago Tribune sobre los Bulls en los tiempos post-Jordan. Después descubrí al Sports guy y sus artículos sobre traspasos y sus listas de jugadores con mayor valor de mercado.  Una de las cosas que más me llaman la atención de ese mundo es el mercado laboral. Hay de todo, desde la estrella consagrada hasta el temporero que juega con contratos de diez días haciendo méritos para ver si consigue un contrato para acabar la temporada; el jugador que se lesiona y que nunca llega a ser el que pudo ser; el que juega una temporada magnífica en su último año de contrato; el veterano que tiene que aceptar cobrar menos... En fin, salvando las distancias económicas, nada por lo que no pase el común de los mortales y más los mortales sin contratos indefinidos. Pero al atleta profesional la muerte deportiva le llega antes que a los demás la laboral, así que me ha gustado bastante el video siguiente, The finish line, en el que un gran jugador, recién cumplidos los cuarenta, se plantea la retirada al ver que su cuerpo ya no da más de así. Como yo, más o menos (risas)

3 de febrero de 2014

42 = kk

Eso es lo que pienso a menos de 24 horas del evento. Un día no da para mucho pero ya veremos si mi opinión cambia o no a lo largo del año. De momento, me voy a regalar la tarta del año pasado, si no está muy rancia.

24 de enero de 2014

AI


17 de enero de 2014

Tristan und Isolde

Si hace un tiempo tuve la ocasión de disfrutar con C hasta el éxtasis con una ópera moderna y sin concesiones, ayer le tocó el turno a mi madre y a Tristan (sin acento en alemán) und Isolde, de Wagner. Aunque a mí no me entran ganas de invadir Polonia, debo confesar que la combinación de escenario minimalista, actores de pie o tumbados y videoarte se me hizo un poco larga y dura, a lo que no contribuyó la comodidad de las butacas. Si son así de cómodas en el teatro real, cómo serán en la casa del pueblo. En fin, divago.No me hagan mucho caso pero la cosa va más o menos así.


Acto primero
Tristán y su fiel amigo Karnawäl (o algo parecido) van en un barco, de nombre extranjero, llevando a Isolde y a su doncella Güarrunde (soy un desastre  para los nombres) desde Irlanda hasta Cornualles para que se case con el rey Marke (o así). Tristan und Isolde no se hablan, ya que Tristán mató al prometido de Isolde aunque resultó herido en la lucha. No se le ocurrió otra cosa que ir de incógnito, haciéndose llamar Tantris para dismular, a que le curara Isolde, que era medio bruja. Isolde le cura y se da cuenta del engaño y aunque está a punto de matarle con una espada al final no lo hace.

En fin, que durante el viaje la tal Isolde está de un humor de perros y al final decide cepillarse al Tristán con una poción mágica para que muera de forma lenta y dolorosa. Aquí me hago un lío, no sé si la doncella Bragande (¿o era Güarrunde?) cambia la poción o si no funciona como esperaban o qué, el caso es que se la beben los dos y se enamoran perdidamente el uno del otro. Y así llegan a tierra.

Descanso primero
Tras la tempestad llega la calma. Paseamos por los salones, nos tomamos un vino y un pincho y descansamos un rato en el salón donde están colgados los Borbones desde Fernando VII. En imagen, se entiende.

Acto segundo
Tristan und Isolde están en el bosque y hablan sobre el amor sublime arrebatador que les arrebata y les sulibeya y como el amor eterno es eterno amor durante la eternidad del amor y la vida es amor y la pasión les arrebata así que aunque muera uno, como el amor no puede morir, ellos tampoco mueren y patatín y patatán. Añádase el videoarte, el alemán y los subtítulos en inglés y español y la cagamos.

El caso es que los tortolitos están tan ocupados en divagar sobre lo humano y lo divino que les sorprende un tal Merlot(?) y se chiva al rey.

El rey, que se había quedado viudo y no tenía gana alguna de volver a casarse porque estaba muy contento con Tristán, le reprocha a éste que le diera tanto la murga para que se volviera a casar y que luego vaya y se beneficie a su prometida. Tristán intenta escaquearse pero el tal Merlo le mete una puñalada en los riñones.

Descanso segundo
La puñalada en los riñones parece que me la hayan dado a mí. Unos señores están hablando de fútbol en el vestíbulo. Tiene que haber de todo en esta vida.

Acto tercero y último, los dioses se apiaden de nosotros
Tristán agoniza en su finca acompañado de su fiel criado Karnewal(?). Esperan a que llegue Isolde en un barco pero el barco no llega y el estado de Tristán empeora. Empeora tanto que no deja de dar la brasa al pobre Karwinal que le tienen de pie en un lado del escenario y ya no sabe cómo ponerse.

Al final llega el barco de Isolde a cámara lenta pero es llegar y morirse Tristán. La jodía por culo le reprocha que no le escuche. ¿Cómo te va a escuchar si está muerto? En fin, estas doncellas irlandesas es lo que tienen. No se vayan todavía que aparece otro barco y llega el rey. En principio parece que trae las pinturas de guerra así que Karwonell mata a Mirlo y es muerto a su vez no sé muy bien por quién y aparece el rey. Resulta que venía de buenas, no sé si porque la Bragonda le había confesado que el Tristán estaba semi-embrujado o qué. La cuestión es que se encuentra con todos muertos y les canta, no olvidemos que estamos en la ópera, que no era para tanto. Canta Isolde y se termina el asunto. El público estalla en aplausos mientras la claque grita bravos por aquí y por allí. Nosotros aprovechamos para salir pitando, coger el metro y volvernos a casa mientras pienso que esto de la ópera se las trae.
  

7 de enero de 2014

Entrada y salida de año

Tras las actividades prenavideñas de rigor, en donde tuve la oportunidad anual de ver a los emigrantes y a los exiliados interiores, me fui a Lp, volví a Mad, celebré la nochevieja dos veces y nos fuimos a Úbeda con los trones y demás familia. El tiempo ubetense se distinguió por la abundancia de precipitaciones así que nos dedicamos a comer y a jugar al parchís, al uno o al ajedrez en el salón del hotel, que era muy confortable.

Uno de los días, entre chaparrón y chaparrón, nos metemos en el centro de interpretación del olivo. La exposición no está mal, pero en Mitilini hay un museo en una antigua almazara mucho mejor, ya que se pueden ver las máquinas y las pantallas son más interactivas, no una mera sucesión de videos. El momento estrella llega cuando el Jtrón y yo mismo nos apuntamos a una charla sobre catas de aceite en la que nos inician en los secretos de este producto y del que, particularmente, salgo bastante satisfecho tras un rato muy entretenido.

En fin, volvemos a Mad con un cargamento de aceite recién exprimido y pasamos a la simpática festividad de los rrmm. Mis sobrinos reciben un cargamento de objetos y nosotros también nos llevamos algo, ya que el mensaje antiobjetos no termina de calar entre el público asistente.  No entiendo por qué, pero no cala.

Nota ornitológica de fin de año

Salgo a dar una vuelta por los campos de Lp y a mitad del paseo veo salir algo de un árbol y me da tiempo a semifotografiarlo. El bicho en cuestión también va mirando a ver quién coño le está apuntando con un pepino. Hechas las averiguaciones de rigor, supongo que he visto un circus cyaneus, macho,  ya que el otro circus gris, el circus pygargus, pasa el invierno en África. Bien está lo que bien acaba.