25 de octubre de 2014
El padrino
Con tal de no regalar objetos a mis sobrinos, soy capaz de regalarle a mi sobrino mayor el apadrinamiento de un buteo buteo, regalo cuyo punto culminante es la liberación del animal. Así que llegamos un sábado por la mañana a Grefa, y transportamos a los animales hasta un lugar cercano al parque del Guadarrama. Vamos dos familias, una que apadrina a un falco peregrinus, y nosotros. Soltamos primero al falco, que pega un grito de alivio al verse en el aire, y luego le toca a M. Al principio el buteo le impresiona un poco, sobre todo cuando le echa el pico hacia arriba como si le quisiera sacar un ojo. Pero con la ayuda de la especialista, suelta al buteo, que queda bautizado como Gelmi, y éste echa a volar. Va un poco pallá, vuelve pacá y luego pilla una térmica y empieza a subir, a subir y a subir hasta que le perdemos de vista. Su hermano dice que el próximo le toca a él. Estos niños.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario