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30 de julio de 2009

El truño como referente estilístico

Tarantino y Rodríguez son dos señores que se dedican a filmar películas con guiones igual de trabajados que los vídeos que filmo yo a veces y con profusión de sangre y vísceras. Pudiera ser que la violencia de sus filmes no sea más que la evolución sanguinolenta del resbalón sobre cáscara de plátano y que su único propósito sea hacer reir. Espero que no pretendan otra cosa. El caso es que la Filmoteca Española nos deleita con estas dos grandes obras en sesión doble y para allá que me voy callejeando por Embajadores, Ave María y la calle del Olmo, para salir a Santa Isabel, donde el cine Doré está llenito de... ¿gente como yo? ¿de rarit@s miratruños? ¿o de cerebros recalentados por la canícula?



17 de julio de 2009

12 de julio de 2009

El salvaje noroeste

Cuando JG me plantea un viaje por el interior peninsular, se acaba imponiendo la opción del camino primitivo de Santiago, aquel que unía Oviedo con Santiago atravesando las montañas asturianas y atravesando Lugo después siguiendo los restos de antiguas calzadas romanas. Las calzadas han desaparecido, los albergues están en ruinas y ahora hay aerogeneradores, vacas, carreteras en construcción y, en general, poca gente. Lo que sí que hay son unos cuantos peregrinos que buscan la tranquilidad de esta ruta, ya que los otros caminos suelen estar petados de gentes y así nos vamos encontrando con leoneses, madrileños, franceses, italianos, alemanes y hasta una peregrina danesa con los que compartimos charletas, cervezas, vinos y chorizos.

En la mayoría de los casos la motivación religiosa del caminante brilla por su ausencia. Lo que sí que se busca es compartir la ruta con desconocidos y pararse a hablar con los paisanos que te encuentras, lo que te permite enterarte de que un ternero de cien kilos se compra por seis euros y que los nabos se dan a los cerdos y no se comen ni cuando se pasa hambre.

En fin, una semana muy intensa y un viaje muy recomendable, sin calor, sin prisas y sin llegar a Santiago. Pero ésta es otra historia y será contada en otra ocasión.

Manzanares

Una ciudad con río utilizable gana mucho. Sobre todo en verano, cuando hace un calor infernal y cualquier movimiento activa las glándulas sudoríparas. A Mad, lamentablemente, el río no llega en muy buenas condiciones, así que si uno quiere conocer el Manzanares hay que subirse a la sierra. Allí, aparte de vacas, no hay mucha gente y el agua baja limpia y fresca y entonces sí que merece la pena darse un bañito. Tranquilamente.