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18 de agosto de 2009

Asia a un lado

Soy de secano, pero mira que se está bien sumergido en las transparentes aguas de las playas de Mitilini. Sin agobios, sin multitudes, en fin... Mi segundo viaje a Lesbos, en compañía de G el psilomítico, P y Mr.Gibson, invitados por la familia G, se desarrolla como el primero entre playas paradisiacas, sardinas a voluntad y cenas pantagruélicas. Este año conocemos además al hermano G, que el año pasado estaba en los USA, y a los innumerables primos y primas de los G. Faltaba por visitar el oeste de la isla y queda hecho.Conduciendo la furgoneta alquilada por las sinuosas carreteras locales visitamos Sigri, el bosque petrificado y Eressos. Se incluye en el programa una visita a Bergamá, en Turquía. El viaje relámpago a Bergamá (origen de los frisos que se pueden ver en el museo Pergamon de Berlín) supone mi primera incursión en suelo turco y me deja gratamente sorprendido por lo serios y organizados que son los turcos, con la mala fama que tienen.

Lo que no me deja sorprendido es el calor ateniense. El sábado 15 de agosto es la fiesta nacional griega y la entrada a la acrópolis es gratis. Así que ahí estamos a la una de la tarde P, Mr.Gibson y moi-même derritiéndonos al sol entre ruinas y turistas. A nos saca de copas por Gazi y entre mojito y mojito se acaba el periplo helénico y cada mochuelo vuelve a su olivo.

1 comentario:

alerta-ovni dijo...

Qué envidia! Y los que nos derretimos ahora somos los de Ginebra, que esto parece Atenas, de verdad, lo nunca visto, 37 graditos que hay hoy...