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6 de febrero de 2016

De pepinos

A la derecha, pepino uno; a la izquierda, pepino dos o pepinón. Poseído por la fiebre consumista y con la creencia de que más distancia focal acerca al pseudofotógrafo al nirvana, el pepinón ha llegado a esta casa para quedarse. Primeros problemas: ocupa espacio y pesa un huevo y parte del otro. Además, cuando lo desenfundas la gente se te queda mirando con los ojos como platos. En fin, a lo hecho, pecho. Ahora solo queda fortalecer los brazos y los dorsales para cargar con él cuando salga de safari.

1 comentario:

Anónimo dijo...

egh : supongo que Freud podría decir algo sobre el tamaño de tu pepino...
mu gonicas las fotos
te buscaremos en la Dehesa
bibes forever