Esta semana me he descubierto en plena regresión temporal. El lunes estuve manejando un rato una grúa de 160 toneladas y un forklift que te pone siete toneladas a siete metros de altura. Todo esto bajo la atenta mirada de un operario dentro de una soirée de presentación que se organizaba en en el curro. Luego he pasado dos días haciendo ecuaciones diferenciales y mirando libros de transmisión de calor, con el ubicuo Churchill y Chu. Y ahora estoy en casita esperando que Ella vuelva, porque la muy científica tiene uno de su famosos collaboration meetings mañana y, por supuesto, no ha hecho todavía la presentación.
Estoy también preparando la agenda de la visita al Foro. A ver si nos da tiempo a ver a todos los familiares y amigüitos, a sus parejas y a sus retoños, los pantanos a rebosar y los verdes campos del verano castellano.
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