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1 de junio de 2009

Vorágine de fin de mayo

Llega el día 20 de mayo y aterriza en MAD, como un Átila cualquiera, Jtron, acompañado de Mtrona, desencadenado y deseoso de arrasar la ciudad. Tras de él, deja una estela de cuerpos arruinados y espíritus doblegados que sólo descansarán a partir del domingo, cuando un avión se lo lleva para que la ciudad recupere su ritmo habitual.

El jueves 28 aparece en escena monsieur NC, uno de mis colegas del ski de rando que viene desde GVA para una visita de trabajo al prestigioso centro de investigación etc... Aprovecho para visitar un par de sitios de los que tenía referencias a ver si quedo bien, que ya se sabe que los franceses son un pueblo exquisito y refinado. El viernes vamos a la Pedriza y subimos al Yelmo. Hace calorcete pero sin pasarse y cuando acabamos vamos a la estación de SdelR a comer. Tenemos que ir al aeropuerto a que N coja su avión y de paso yo recoja a MMA que viene de visita con la Brll. Pero MMA, que es un hombre inteligentísimo, sufre un trastorno temporal y pierde el avión, con lo que su llegada se aplaza hasta el día siguiente. La Brll llega a Barajas a la misma hora que la ministra de economía acompañada de sus guardaespaldas y del Financial Times. Vamos a casa y acabamos a las tantas en un kebab de Argumosa porque es el único sitio donde nos dan de comer.

A la mañana siguiente el anfitrión se despierta a las tantas. Haciendo tiempo hasta que llegue MMA, Brll y yo nos damos un paseo por Usera city, where the grass is green and the girls are pretty. Y el comercio chino florece hasta en estos tiempos de crisis. Recogemos a MMA en el aeropuerto y acabamos de nuevo en el mercado de San Miguel, porque los catalanes también son un pueblo refinado y exquisito y así tengo más opiniones para ver si el sitio es un buen sitio. Tras soportar un chaparrón veraniego durante el regreso a casa, acabamos comprando fideos chinos y setas chinas y cenándonoslos. Al día siguiente madrugamos para ir a Peñalara, que está espectacular de nieve y de agua. Comida rápida en casa Perico, en Cerceda, y acabo de nuevo en el aeropuerto para despedirme de mis invitados.

Me estoy empezando a preocupar porque salgo mucho más cuando tengo visitas que cuando no. Pero en fin, nada de juicios antes de un año.

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