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8 de enero de 2008

Educación para la ciudadanía en las navidades del 2007

A PR le conocí en el club de montaña de la escuela hace ya unos años. Era mayor que yo y no se sabía bien cómo había acabado en el club porque no era ingeniero, era filósofo, y se ganaba las habichuelas dando clases de filosofía en bachillerato. Además, era un portento de escalador sin miedo ni vergüenza, con unos brazos larguísimos y fuertes y unos hombros de los que colgaba el resto del cuerpo. También nos contaba historias de cuando escribía guiones para TV, que si la bola de cristal, que si Dartacán, y como además le gustaba la misma música que a mí, surgió un colegueo, entre conciertos, escaladas, viajes y fiestas mayores de los pueblos, que aún perdura.

El caso es que llegué a casa de mis padres y encontré, tumbado en una estantería de mi ex-habitación, un libro co-escrito por él, titulado como puede verse en la foto. Lo había comprado mi madre no sé sabe por qué razón y yo le quité el celofán y empecé a leerlo pensando que tenía entre mis manos un libro de texto. El comienzo era, digámoslo así, políticamente incorrecto. Empezaba muy despacito, dándole muchas vueltas a Platón, lo que era ser ciudadano,con ejemplos de la mitología griega etc... Muy bien escrito, pero aquello no parecía el típico libro que se da a las bestias adolescentes para que lo estudien. En un momento dado, y cuando parece que el hombre va a liberar el espacio vacío de reyes y dioses y encargarse de sí mismo, resulta que aparece el capitalismo y se jode todo, condenándonos a vivir, en el mejor de los casos, en un simulacro democrático en el que las opciones parece ser que se reducen a elegir el color de la pintura del coche. Eso cuando vives en el primer mundo. Si vives en el tercer mundo, ojito con lo que haces que con las cosas de comer no se juega.

El ensayo acaba, o al menos eso me pareció, declarando que los valores en los que pretende educar la asignatura de educación para la ciudadanía son unos valores de chichinabo y que nadie puede llegar a ser un auténtico ciudadano si no es capaz de plantearse, al menos, hasta qué punto somos realmente libres y no unos alienados del siglo 21. O eso, o la revolución.

Cuando acabé el libro, llamé a P, le comenté lo que me había parecido y me dijo que lo que pretendían era crear polémica y que estaban contentos porque lo habían conseguido. Ahí queda eso.

Entrevista con CFL

Manifiesto de los autores

20 de diciembre de 2007

17 de diciembre de 2007

Reuniones de grupo

Unas semanas cargaditas de trabajo dejan paso a un chorreo de comidas y celebraciones que ralentizan nuestro ritmo laboral. La semana pasada llevo a la sección a comer al Tordoya, los franceses protestan porque todo les parece caro y malo, y además sirven los platos muy deprisa. Los polacos, griegos y españoles se lo pasan bien y no protestan. Por la noche, repito en el Tordoya pero sin hambre ni ganas. El viernes hay reunión de grupo, que se reconstituye, y hoy reunión de departamento, que se reconstituye. Al final del evento, copa y canapés hacen las delicias de chicos y grandes. Como hito anual, el LHC avanza a buen ritmo hacia la meta final (aunque el jefe mete un par de trolas en la presentación) y la historia de la pelota de ping pong que salvó el LHC.

Para los no angloparlantes,es la historia de como unos científicos introducen una pelota de ping pong en uno de los tubos del acelerador para detectar si una pieza de la interconexión ha sido dañada ¡desde dentro! La pelota lleva un emisor dentro y se localiza con los monitores de posición del haz. Cuando no se recibe señal, se entiende que la pelota está bloqueada y así se localiza rápidamente el punto donde hay que abrir y reparar. Cuanto ingenio y cuanto talento. Lo que no pase aquí.