Cuando se va a la Pedriza, se suele empezar en Canto Cochino o en Manzanares. El lado este de la Pedriza está ocupado por fincas privadas valladas y surcado por pistas de tierra con lo que el acceso resulta menos cómodo. El GR10 pasaba por aquí, y aunque algunos hitos siguen marcando el camino, las marcas de pintura ya casi ni se ven y el GR tiene que dar muchas vueltas para evitar las vallas y muros de las fincas. En todo caso, me acerco con mi tío y con mi primo A a dar una vuelta. En la subida hasta el collado de la Dehesilla, el camino va cubierto de vegetación pero se sigue más o menos bien. Mi tío, que recordaba el camino menos duro, se queda a echarse una siesta en la pradera del Yelmo mientras A y yo subimos a la cumbre. En esta última temporada madrileña he debido de subir cinco o seis veces, porque es una cumbre muy divertida para los turistas y para mí también, claro.
Bajamos retostaos y cansadetes de la caminata. Mi tío dice que a ver cuando ponen una carretera hasta arriba que los caminos erosionan mucho.