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3 de febrero de 2015

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El mundo blog languidece empezando por uno mismo. Hace poco ha desaparecido uno de los blogs señeros de mi comunidad, el afamado CSC, que se ha llevado a twitter sus recomendaciones sobre películas y las ha ampliado con música, series y las sesiones de djeísmo de su señora esposa. Recibo por la mañana las felicitaciones por el medio de moda, el puto whatsapp, y también recibo desde Gva un par de quesos de la Alta Saboya, de esos quesos que huelen fatal pero que saben a gloria alpina. Entre el whatsapp y los quesos, claramente me quedo con los quesos. Para celebrar el evento, desahucian en mi calle a una señora con dos niños. Se supone que está de okupa en un piso abandonado que pertenece a una empresa medio fantasma. En cualquier caso, a la fiesta acuden veintitantos antidisturbios, unos cuantos policías nacionales y algún municipal para controlar el tráfico. También el Samur Social, que Dios aprieta pero te ahoga. Buen material para un reportaje fotográfico, así que saco el pepino, apunto, disparo y luego retoco, no vaya a ser que se pueda identificar a nadie.

7 de diciembre de 2014

Ciconia


La semana pasada, con las larus, acabé quemadito por lo de siempre, que si la foto no queda nítida, que si la luz, que si tal. Dicha quemazón es muy mala, porque puedes caer, de nuevo, en las garras del consumismo, pensando que la compra de cámaras y lentes te hará libre e inmune a todo mal. En fin, yo que fui educado siguiendo el utilísimo precepto de "contra el vicio de pedir, la virtud de no dar", me aplico el cuento y me voy a la aventura.

Llego a MdR ya de buena mañana y nada más bajar del autobús veo a las ciconia ciconia dando vueltas alrededor de la torre de la iglesia. Mi propósito inicial era ir al embalse, a ver que había. Pero las ciconia están pasando muy cerca, tengo el sol de espaldas y el pepino en la mano, así que me entrego al safari fotográfico sin freno. Ya lo decía nuestro anterior monarca: bicho grande, ande o no ande. Y entre tiro y tiro, aún me queda un rato para acercarme al puente del embalse. Allí hay mucha gente, mucha chroicocephalus ridibundus y un par de podiceps cristatus en plumaje no nupcial, pero están lejos para ser fotografiados, así que me vuelvo a casa con las ciconias en la tarjeta.

1 de diciembre de 2014

Larus

Desde hace unos años es frecuente ver gaviotas en Mad cuando llegan estas fechas. Por la mañana se las puede ver volando en formación hacia el sur, siguiendo el río, y por la noche se vuelven a dormir a los embalses de la sierra.

Sin entrar en el espinoso asunto de porqué el pp eligió como símbolo a estos simpáticos animales, el sábado, de casualidad, paso cerca del río y veo que en medio del cauce, aprovechando que hay poca agua, un grupo de gaviotas variadas se está remojando las patas.

El domingo vuelvo, armado con mi pepino y habiendo consultado la guía: por estas fechas nos visitan las  chroicocephalus ridibundus y las larus fuscus. Aunque distinguir unas larus de otras a veces parece un ejercicio de ciencia ficción para este pobre mesetario, asumo como dogma de fe lo que me cuentan y me entrego a la fotografía.


Prueba 1: dos ejemplares de las especies citadas se cruzan en las doradas arenas de los bancos del río.






Prueba 2: una larus fuscus se dispone a amerizar en las cristalinas aguas del Manzanares.
Prueba 3: Una chroicocephalus ridibundus se refleja sobre las, de nuevo, cristalinas aguas del Manzanares. Un retoquito favorece la cristalinidad esa.
Prueba 4: Por último, y no por ello menos importante, otro ave marina que se viene a Mad a pasar el invierno: un phalacrocorax carbo. Entre que es más negro que el carbó(n) como indica su nombre y que la luz entraba muy malamente, la cámara queda completamente engañada y su propietario, también. Aquí no hay retoque que valga.