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30 de julio de 2010

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Hace un par de meses, fui con C a ver este filme y, para mi sorpresa, nos encontramos solos en la sala. La convalecencia da para mucho y buceando por el ciberocéano encontré esta curiosa página del ministerio de cultura dedicada al cine y que almacena todas las producciones del cine español de España. Para un voyeur como yo, tanta información es irresistible.
Recuerdo que cuando vi la película me extrañé de que el cine estuviera vacío. Supongo que gracias a la promoción, entre otras cosas, se facilita que la gente vaya a ver truños como Mentiras y Gordas o Spanish Movie, que han sido vistas por 723.844 y 1.230.732 espectadores paganos en taquilla, respectivamente.

¿Y Estigmas? ¿Cuánta gente vio Estigmas? La respuesta, amigos, es desoladora para cualquiera que haya invertido dinero en la película:

26 de julio de 2010

Handicapao

Entro a canasta un martes por la noche y entre el J y el F me tronchan la rodilla: esguince al canto y tres semanas de reposo deportivo.

  • Ventajas: no voy a currar y estoy en casa tranquilamente. Familiares y allegados me miman. Veo muchas películas y series.

  • Inconvenientes: veo mucha mierda.


Spartacus: Blood and Sand: Miniserie sobre el famoso gladiador tracio. Estética a lo 300, más fornicio variado, heterosexual en su mayor parte. Me gusta, qué se le va a hacer.
Águila Roja: Al salir de clase en el siglo XVII con protagonista que, misterios de la vida, es un ninja. No tiene ni pies ni cabeza pero es sorprendentemente adictiva. El niño, para matarle.
Borat: A mí me hace gracia, no puedo evitarlo. Gracia mezclada con bochorno, eso sí.
Shutter Island: En un momento dado, me da la impresión de haberme perdido algo. Llevaba dormido media hora.
Iron man: No está mal, pero vaya.

Creo que he visto más cosas, pero se mezclan y confunden en mi memoria. Qué vida ésta.

18 de julio de 2010

Lagunas abulenses

Los hermanos M siguen siendo unos montañeros, pero después de la del año pasado en Picos, decidieron pasar el evento anual a un lugar más cercano y algo más amable. Así que llegaron a la bonita población de Nava del Barco, provincia de Ávila, y, tras torcer a la izquierda en vez de la derecha, llegar al cementerio, darse la vuelta y preguntar, aparcaron el vehículo en un coqueto parking serrano donde pasaron la noche. A la mañana siguiente subieron hasta la laguna de la Nava, bonito lugar, donde fueron recibidos con carreras y gritos de un grupo de bañistas-excursionistas-naturistas. A continuación, remontaron unas pendientes para cruzar a la laguna de los Caballeros, donde no fueron recibidos prácticamente por nadie, tal era la tranquilidad en aquel paraje. Tras una pausa con remojón, siguieron una senda en zig-zag por una pedrera que les dejó al pie de la Covacha, y tras ascender un caos de rocas y encontrarse a unas cuantas cabras, llegaron a la cumbre y se sentaron a descansar. A sus pies, la tercera laguna del recorrido, la del Barco, pero ésa quedaba ya para mañana.

Durmieron en una praderita al lado de un arroyo que bajaba entre los canchales y vieron las estrellas. Alguno incluso vomitó llevado por la emoción del momento. A la mañana siguiente, empezaron a descender entre piedras hasta llegar a la laguna. Siguieron al lado del río hasta que el camino oficial se desvió hasta una loma. Como les venía mejor bajar cerca del río, empezaron a atravesar prados y más prados, mientras vacas y más vacas dejaban de pastar para mirarlos. El camino no existía, salvo algunos tramos marcados con hitos, y guarreando bajo un sol de justicia consiguieron llegar a una pista que solo tuvieron que seguir hasta el aparcamiento.

Llegaron cansaditos, y uno de los hermanos se preguntó si estaban acabados o qué. Achicharraos y sedientos sí que estaban, pero de ahí a acabados había un mundo.