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15 de marzo de 2005

El cumpleaños de Ella

Hoy era su cumpleaños y para celebrarlo estaba en Argentina. Yo lo había celebrado en la soledad de nuestro apartamento con la matutina de rigor y la vespertina de costumbre, aunque notaba ya el agotamiento de cuatro semanas de excesos matutinos, vespertinos y de sobremesa. No había cumplido ninguno de mis propósitos para el mes: no había arreglado el caos en que se había convertido el portatil, no había limpiado con la debida frecuencia, no me había alimentado con propiedad, no había estudiado italiano (ni alemán), no había salido a correr los martes y los jueves. En el haber, encontramos la asistencia a la proyección del extraño filme coreano "Old Boy" y dos salidas de randonnée de 1400 m de desnivel, ascendidas con más pena que vergüenza y descendidas con rara dignidad. También superé parcialmente mi aprensión al teléfono y al contacto social, en esto me doy un cuatro, cerca del aprobado, pero necesito mejorar.
Hoy era su cumpleaños y le pedí a mi jefe que me contara lo que había escrito sobre mí para la justificación de la extensión del contrato. La carta era todo en positivo pero luego me dijo que además de lo positivo, tiene la impresión que no me concentro suficientemente en mi trabajo. Que debo prestar más atención al detalle. Que sabe que dedico tiempo a otras cosas. Si supiera que hago todos los días el trayecto el mundo-la razón-el confidencial-as-yahoo sports nba-todopolitica.com y así entro en pérdida horas y horas sin la menor gana de seguir con este trabajo castañero que tengo.También me dijo que el año próximo deberé negociar con mi "employeur" la prolongación del contrato. Ya ves tú... Por lo menos es interesante que haya dicho que podría ver lo de un puesto con el jefe... Veremos a ver cómo acaba esta historia que empezó de aquela maneira.
Para acabar, hoy era su cumpleaños y yo me probé por la mañana el traje negro que llevé a la boda de mi hermano hace ya dos años y medio. Los pantalones me quedaban más o menos como a Hulk. Así que decidí comprarme un traje y después de la charla con mi jefe me fui a Val Thoiry a ver qué encontraba. Encontré un traje gris, me probé la talla 56 y volvió a aparecer Hulk ante mí, en el espejo. Tras una breve consulta con el vendedor conseguí una 58, que me sentaba bien,prefiero no saber qué es una 58 ni a qué equivale.Igual es una talla para bajos de tórax. Conseguí también que me lo tuviera arreglado mañana miércoles. A ver si es verdad.Si no, no voy a tener más remedio que l'envoyer faire foutre, o séase a que le parta un rayo.
Para los lectores, en el supuesto de que algún día los haya, debo advertir que cualquier parecido con la realidad es bastante probable, y que espero autocensurarme lo suficiente para que estas páginas puedan ser leídas sin escándalo ni vergüenza.
Besos y abrazos.

1 comentario:

Pendrag dijo...

Tenemos aquí la primera entrega de lo que promete ser una serie autobiográfica de culto. Un oportunidad para seguir la estela de aquel que ya traza con presta harmonía por las sedosas pendientes de azúcar (que, como él sabe, tanto anhelo).