Oh, Dios mío, cuatro días de un tirón sin jefe ni cables ni madrugar, estrenando coche (el escarabajo amarillo de R, a cambio de nuestra marea gris), y ahora ya todo eso queda detrás, finito,acabado,caramba...
De todas maneras, ahí estaba Ella, observando meticulosamente el estado de nuestro apartamento y decidiendo que era hora de darle un buen repaso. Así que una mañana, ya no recuerdo cual, se entregó al frenesí limpiador y no tuve más remedio que acompañarla, porque mi conciencia me impedía seguir enganchado al ordenador mientras la luz de mis noches andaba como una loca con el trapo del polvo en la mano.
El viernes santo fuimos a dar un paseíllo por las riberas del río Allondon, afluente del Rhone, siguiendo las indicaciones del libro rojo de excursiones autour du Leman. El único problema es que llegando al final una ladera se ha corrido sepultando el camino, así que tuvimos que abreviar la caminata. Llegamos a un pueblo, cogimos el tren y recuperamos la macchina gialla que habíamos dejado al lado de la estación de Satigny. Por el camino vimos bastantes casitas muy apetecibles, con sus jardines, viñas y campos e incluso pensamos en comprarnos un par de ellas, pero al final decidimos que no, que una casa grande es un incordio, sobre todo a la hora de limpiar.
En la sección cultural, vimos un par de pelis: Thirteen, sobre lo malas, consumistas, drogadictas y promiscuas que son las 13añeras americanas y Sospechosos Habituales, que ya la habíamos visto pero que se reveía muy bien.El capullo del director tenía 27 años cuando la hizo.Es lo bueno de los segundos discos: que te tragas todos los documentales habidos y por haber que se puedan hacer sobre una película. En libros, empecé a leer la sombra del viento, de no sé quién Ruiz "Zafión", después de acabarme las cien mil páginas de 2666, obra póstuma de un chileno, acabada según el responsable de la edición y quizás no tan acabada según mi modesta opinión. El libro del Zafión me recuerda a los libros del Joan Manuel Gisbert, del que nunca más se supo, con algo de guarrería sesual que carga bastante. Me da que éste va a ser como el Codigo Da Vinci, que se lee de un tirón y se olvida de otro.
No como la dura realidad del despacho, que no se olvida de ninguna de las maneras.
2 comentarios:
El que tiene dinero para comprarse una pedazo de casa tiene dinero para pagar a alguien que se la limpie (la casa). Yo te aconsejo que leas "The LaTeX companion". Es apasionante. Volverás sobre sus páginas cientos de veces.
Yo estoy con pendrag. Edu, tío, pilla el libro ése del Latex que seguro que te abre a nuevos y excitantes mundos plásticos.
Suerte con el blog, muy bien el blog, estamos enganchados.
Munich no te olvida.
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