F llegó antesdeayer a Gva para rendir su visita mensual a su experimento. Por la mañana discutimos sobre una noticia aparecida en la prensa, en la que se decía que en la asamblea del BNG alguien había propuesto un huso horario gallego, es decir, que Galicia tuviera la misma hora que Portugal o Inglaterra (o Canarias) lo cual no deja de tener su lógica, ya que en esta Europa nuestra se tiene la misma hora en Polonia que en los confines occidentales del imperio.
Además, el famoso meridiano de Greenwich pasa por Castellón, o sea, que si en España no tenemos el mismo horario que en Inglaterra es por consideraciones que no tienen nada que ver con el ahorro energético y por eso a los gallegos se les hace de día a las 9 de la mañana en invierno.
Pero F tuvo que decir que el meridiano de Greenwich pasaba por París. Y volvió a insistir en la cena a la que nos invitó Ella por haber ganado una fellow del CERN, distinción reservada a los físicos jóvenes más destacados.
Pues bien, cualquiera que haya leído a Tintín, y más concretamente el secreto del Unicornio y el tesoro de Rackham el Rojo, sabe que el meridiano de París está un par de grados al este del de Greenwich y que Tintín, Haddock (& roll, señora) no encuentran el famoso tesoro hasta que rehacen sus cálculos de posición tomando como base el meridiano de París susodicho. Lo que hace la lectura, incluso la de cómics.
Aunque mis compañeros de tabla se mostraron escépticos, esta mañana acabo de leer el siguiente mail que honra a su remitente y agradece su destinatario:
From: F
Sent: Mon 12/4/2006 11:39 PM
To: Edunardo
Cc: Ella
Subject: Edunardo tenía razón
Hola Edunardo ,
Tenías razón . El meridiano O no pasa por París . Este es 2 grados al este . Mi despiste fue que el primer meriadiano adoptado en el mundo , fue el meridiano de París y pensaba que era éste . El de Greewich no se adoptó hasta finales del siglo XIX ....
1 comentario:
no podía ponerse en duda lo que tu decías: ya en tu mas tierna infancia, después de haber leído algún sesudo libro impropio de tu edad, asegurabas con la duda del sabio "yo creo que..." y estabas en lo cierto. Te aborro y te adorezco. Muuuuá.
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