95 años cumplía mi abuela el día 21. El tiempo no pasa en vano, la gente envejece y tú lo ves. Cuando tienes 20 años no lo ves, pero cuando estás peligrosamente cerca de los cuarenta empiezas a ver cositas y a veces se te cae el alma a los pies. Está la opción del amigo MMA de hacer números y buscarte una buena novia, y que esté cachas, que te cuide cuando seas viejo. Están las opciones de la cicuta o de la pistola para decidir por ti mismo cuando te quieres apear. Y poco más. Y a ver qué nos depara el destino, si la extinción gradual o la destitución fulminante.
Y la abuela cumple años y los nenes también. M,C y H crecen. La sobrina ya tiene nombre, S, dos meses antes de nacer. G se echa novia y la presenta en sociedad. Y los colegas se casan y salimos una panda de treintaymuchoañeros a tomarnos unas tapillas y unos copeis para recoger las invitaciones. Y al EGF le llaman en su empresa el señor de las camisetas (tómese señor como sinónimo de persona madura). Y le jode. Y seguimos hablando de tetas y culos como si tuviéramos 15 años, independientemente de que estemos de bares o en el museo del Prado, viendo retratos del renacimiento. Y España gana a Italia después de dos horas de partido coñazo en lo que lo único que se salva es el resultado. Y se acaba el finde en Madrid y ya estoy en Gva y aquí también hace un calor de morirse, y encima húmedo. En Madrid el calor es más seco.
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