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28 de septiembre de 2009

Familias adoptivas

Cuando estaba en Gva a veces me daba la impresión de estar permanentemente de vacaciones. Podía salir un plan cualquier día de la semana y el hecho de estar en el extranjero le daba un aire de campamento de verano que ahora no tengo en Mad y que no sé hasta que punto echo de menos. Mis compañeros de correrías han ido yendo y viniendo, a algunos de ellos los tengo ahora en Mad y otros se han quedado de momento allí en Gva. Muchos. Familiares adoptivos con los que se han compartido muchas cosas y a los que sí que echo de menos.

Para echarles menos de menos, no hay más que coger un avión, ir a Gva y estar dos días por allí. Recorrer los sitios familiares, comer pasteles mágicos perdidos en el Jura y celebrar el cumpleaños del señor M, ese atleta transformado en maestro del C++ que tanto ha hecho por la salud física y mental de tantos de nosotros. Y que cumpla muchos más.

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