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3 de julio de 2010

No desearás al vecino del quinto

Ocho y media de la tarde del primer viernes de julio del año. Varios personajes hacen su entrada en chez moi, entre ellos el único e intransferible Jtrón, de visita en Mad. Solete, buen tiempo, BBQ en la terraza. Pero prende el carbón, sube el humo y entra en escena el vecino del quinto, gritando a esos malditos que apaguen el cacharro, que lo prohibe el reglamento de la comunidad y la Constitución de Cádiz. Intento convencerle para que baje, para dejar de pegar gritos, pero soliviantado por ciertos comentarios ocurrentes de mis huéspedes, prefiere llamar a la policía municipal.
Llega la susodicha. En la calle les espera el vecino. Se dirigen a nosotros, bajo a negociar y, tras intercambiar impresiones que nos permiten ganar un precioso tiempo para acabar de asar los chorizos, movemos la BBQ a mi terraza particular y sigue la fiesta. Al irse la policía, aparece en escena un señor mayor, que dice ser el presidente de la comunidad y que empieza de buen rollo en plan abuelito venerable y acaba transformándose en el emperador de la guerra de las galaxias. En fin, una velada inolvidable. Amo a mis vecinos. Hasta al capullo del quinto.

1 comentario:

Edunardo dijo...

Siguiendo la política del blog de no citar a nadie por su nombre completo, edito el siguiente comentario:

si el del quinto es LD, es un c...integral, durante su vida laboral un vago de 7 suelas y como vecino un de uqe se trata que me opongo y al rico moroso helado.
Pero casi sin alterarse consigue amargar la vida a todo cristo. Lo siento, ya veré lo que puedo hacer.