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20 de diciembre de 2010

Planes

Llegué el otro día a casa de mis progenitores y me convenció mi madre para que buscara un poco en mis papeles y viera cuáles podían enviarse al centro de reciclaje y cuáles recibirían una prórroga de su contrato de alquiler. Los últimos apuntes de la carrera fueron eliminados. Muchos de los papeles de mi primera estancia ginebrina fueron eliminados. Una copia en mal estado del Tratamientos térmicos de los aceros también fue eliminada. Varias cartas recibidas en el número 8 de los campos floridos obtuvieron el perdón. Los papeles del si-ai-es-fi fueron eliminados. Y varios archivadores fueron absueltos con la condición de ser transportados al prestigioso centro de investigación donde trabajo, donde sin duda a alguien aprovecharán.
Esto es solo el comienzo. Porque en breve, el mismo proceso se desarrollará en mi domicilio particular. Y temo que llegue el momento.

1 comentario:

Anónimo dijo...

es terrible hacer limpieza de papeles, te aconsejo que los tires sin mirar, porque si les echas un ojo, volverás a guardarlos o, aunque los tires, te estarás arrepintiendo hasta que la demencia senil te lleve por el carrilito del olvido. Miles de besos ex-v