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4 de noviembre de 2011

Divagando bajo la lluvia

Entro por la mañana en el baño. La bañera está fría, pero la culpa es mía por no encender la calefacción. Miro por la ventana y creo ver el cielo azul. Me despido de C, que se va de pingo el finde y salgo de casa sin el paraguas, posteriormente necesitaré pedir uno prestado. Bajo por la Dehesa: las lluvias de los últimos días han convertido el secarral en pradera. Un hombre juega al golf. Paso la mañana haciendo pantallazos para el juicio sumarísimo del día 21. Salgo a las dos y camino a buen paso hasta el metro. Llego a la casa familiar bajo la lluvia y me como todo lo que me ponen. Pregunto a mis padres si tenían agua caliente en su infancia. La respuesta es no, eso son cosas modernas. Mi madre me obliga a cambiarme de calcetines y a tirar los que llevo puestos a la basura, no sin razón. Me prestan un paraguas. Subo al autobús. Al pasar por el Bernabéu, las farolas de la Castellana y aledaños están sembradas de banderolas azules, rajoy.es invita a votar porque el empleo es lo primero. Supongo que hablarán del suyo. Con tan azules presagios, bajo del autobús y voy por Bravo Murillo hasta el supermercado. Hago acopio de leche y papel higiénico. Nunca se sabe. Entro en el portal. El extintor del primer piso sigue sin aparecer. Decido no encender la calefacción y escribir algo en el blog. Aquí queda.

1 comentario:

Anónimo dijo...

¿qué pasa el día 21, es algo malo?
me preocupo.ex-v