
Aunque resulta más fácil fotografiar a C ( un
psittacus erithacus convertido en parte de la familia ) que a cualquier ave silvestre, algunas aves se dejan más que otras sin tener que recurrir a complicados inventos como el digiscoping, es decir, adaptando un telescopio a una cámara y dedicarte a fotografiar a ese águila que vuela a doscientos metros por encima de ti mientras te partes el cuello y te quemas los ojos mirando al cielo.
Pero como decía, algunas aves te permiten acercarte un poco más y dispararlas en sentido figurado, claro, que para eso uno es buenista y no le gusta que maltraten a los animales aunque no renuncie al embutido o al filete. Conflictos morales que se producen día sí y día también y ante los que uno se pone de lado esperando que pasen sin tocarle, o que si le tocan que sea poco. En fin, que el otro día vi a esta
hirundo rustica posada en un cable y que le saqué una foto.
1 comentario:
Pues qué bonita te quedó! :)
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