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25 de julio de 2013

Pulsiones veraniegas

Escribir alivia. Puede que me quede una entrada un poco larga, pero me he estado leyendo este verano juego de truños y he llegado a la conclusión de que si alguien puede escribir cinco mil páginas de auténtico despropósito sin haber acabado aún de contar la historia, yo mucho peor no lo puedo hacer.

Llevo unos días arrastrado como un yonqui cualquiera y lo único que alivia temporalmente mis penas es leer páginas y páginas de comentarios sobre máquinas fotográficas, objetivos y telescopios terrestres: sofisticados dispositivos que pueden llegar a costar varios miles de euros. Qué placer sería poder comprarlos todos, como por ejemplo el 600mm f/4G ED AF-S VR por 8.865,21 € de nada, para poder fotografiar todo lo fotografiable con tu super-equipo, cargadito de focales fijas y variables.

No me he comprado nada. Aún. La pulsión consumista es muy fuerte, y más viendo que tienes los billetes en el banco muertos de risa cuando podrían utilizarse para satisfacer tus más bajas pasiones. Y a la mierda la política anti-objetos. En fin, ¿cómo he llegado hasta este punto?

Puede que todo empezara en el colegio. No sé si se debería mandar a los niños al colegio, sobre todo sin poder elegir los compañeros. Las probabilidades de que un niño se contagie de la imbecilidad social circundante son elevadísimas y se convertirá, si sus padres no lo remedian, en un elemento. En nuestra época eso llevó claramente al consumismo marquista desaforado. No querría estar en la posición de mis padres en aquel tiempo y les agradezco sobremanera que no me asesinaran. Yo lo habría hecho en el supuesto de que se hubiera dado la paradoja temporal necesaria.

Después del instituto mejoró algo la cosa y en la carrera creo que me relacioné con gente relativamente sana, si descontamos el alcoholismo  que sufríamos muchos por aquel entonces. Por lo menos cuando iba al monte no bebía, aunque el montañismo moderno es una afición muy dada al cortaviento último modelo, a la chaquetita de plumón ligero, a mi super saco y a las mega botas. Así que aunque dormíamos en el suelo al lado del coche por no pagar un hostal o un albergue y comíamos tortellinis del DIA con tomate frito, llevábamos nuestras decenas o centenas de miles de pesetas en material.

Terminamos la carrera, nos pusimos a trabajar y empezaron a entrar los billetes. En ese caso, un hombre tiene que tener un coche. El consumo de alcohol había disminuido, aunque empezaban a vislumbrarse tendencias como el esnobismo enológico o el gastronómico. Además, el aumento de capacidad económica permitía estar a la última en todos los campos de la tecnología, desde el teléfono hasta el equipo de música, la televisión, la cámara de fotos, el PC. En fin, todo perfectamente dispuesto para que nos volvamos gilipollas y se nos pase la vida buscando el siguiente gadget definitivo, ese que al cabo de dos o tres años estará olvidado en el fondo de un cajón.

El deporte siempre estuvo ahí. Para hacer deporte no hace falta más que ganas, se supone. Craso error. Incluso correr, que es una actividad que no requiere tanta equipación como, por ejemplo el hockey sobre hielo, requiere que lleves la camiseta nopezonfrotting y el pantalón que no roza, aparte del calcetín chachi guai y la zapatilla customizada. No hablemos si te da por la bici o por el esquí.

Pero hablemos de fotografía. No sé en que año me compré una cámara pequeña. Llevaba pilas de las normales, no ocupaba nada y yo estaba muy satisfecho con las fotos que hacía. Era todo automático, una point and shoot que se dice en la jerga. Hace un par de años se me escacharró en medio de un viaje, pero por aquel entonces yo me encontraba plenamente afianzado en mi política anti objetos y recuperé una cámara de mi hermano G que, aunque no le cerraba la tapa de las pilas, funcionaba perfectamente y hacía fotos que no estaban mal.

(continuará)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

necesito que continúe, porque me están saltando las lagrimillas.
Te aborro y adorezco. La ex-v no puede vivir sin hablar con nadie y leerte significa entablar conversación viva aunque no te ponga comentarios, las palabras son un bálsamo para una dama de edad provecta.
kisses

alerta-ovni dijo...

Este post me ha gustado muuuucho, déjate de pájaros anda!