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8 de agosto de 2013

Safari post-pulsiones

Qué fuerza de voluntad la mía. Nada que no arregle una visita al CI. Al llegar a casa, me encuentro con un pepino en las manos de peso y longitud considerables. Los primeros intentos son muy frustrantes: aquello se mueve mucho y no hay manera de enfocar correctamente. ¿Qué he hecho?, me pregunto. Pero la respuesta está en el selector de VR, está desconectado. Una vez activado, empiezan a salir mejor las cosas, así que la mañana siguiente salgo de safari de camino al trabajo.

Este simpático macho de turdus merula se lleva el premio al primer pájaro sorprendido por el pepino. Lamentablemente, los barrotes despistan un poco pero por lo demás, este simpático bicho, a una distancia de unos cuatro metros se ve de tamaño respetable y semienfocado. Continuemos.


Estas hirundo rustica no están muy allá, pero estaban por lo menos a diez metros de donde estaba yo. Si hubieran sido, por poner un ejemplo, unos gyps fulvus, otro gallus gallus domesticus habría cantado.
Ya en el centro, y aprovechando que tengo que pasar por personal, fotografío los pasillos del edificio 1, que conservan el toque años 70. La planta está vacía porque es temprano y es la hora del desayuno.
 Vaya, ¿qué es esto? Un serinus serinus tamaño cagarruta. Entre el tamaño del especimen ( inferior al de un passer domesticus ), el color camuflaje y su natural desconfianza, esto es lo que se puede sacar. ¿Habré hecho el canelo?
Puede. Pero un poco más adelante encuentro dos serinus serinus, macho y hembra, pastando en el cesped. Siguen siendo pequeños, pero son distinguibles.
 Por lo menos las aves de tamaño respetable, como esta columba palumbus, quedan de tamaño respetable, también. Doy gracias a la vida por las aves de tamaño respetable. Mientras le saco cien fotos a la columba en cuestión, un milvus no especificado sobrevuela la dehesa pero el autofoco no atina con él. Mecachis.
 Sí, señoras y señores: todas estas especies se pueden ver en la DdlV. Por cierto, ya que estamos, los apus apus han desaparecido de los cielos de Mad. El silencio invade las calles.
Y para terminar, una hembra de turdus merula subida a una rama huyendo de mí y de mi pepino. Al principio pensé que podía tratarse de un turdus philomelos, pero según mi web de referencia, el turdus philomelos tiene el vientre blanco y creo que no es el caso.

1 comentario:

La terapia dijo...

¡¡¡Espectaculaaaar!!! Por favor, no deje usted de maravillarnos con su audacia (y su pepino).