En resumidas cuentas: atracón de pelis y pinchos, mucha lluvia y muchas risas a costa de los truños contemplados. Volveremos.
28 de septiembre de 2009
Donosti 2009
En resumidas cuentas: atracón de pelis y pinchos, mucha lluvia y muchas risas a costa de los truños contemplados. Volveremos.
Familias adoptivas
Cuando estaba en Gva a veces me daba la impresión de estar permanentemente de vacaciones. Podía salir un plan cualquier día de la semana y el hecho de estar en el extranjero le daba un aire de campamento de verano que ahora no tengo en Mad y que no sé hasta que punto echo de menos. Mis compañeros de correrías han ido yendo y viniendo, a algunos de ellos los tengo ahora en Mad y otros se han quedado de momento allí en Gva. Muchos. Familiares adoptivos con los que se han compartido muchas cosas y a los que sí que echo de menos.
Para echarles menos de menos, no hay más que coger un avión, ir a Gva y estar dos días por allí. Recorrer los sitios familiares, comer pasteles mágicos perdidos en el Jura y celebrar el cumpleaños del señor M, ese atleta transformado en maestro del C++ que tanto ha hecho por la salud física y mental de tantos de nosotros. Y que cumpla muchos más.
Para echarles menos de menos, no hay más que coger un avión, ir a Gva y estar dos días por allí. Recorrer los sitios familiares, comer pasteles mágicos perdidos en el Jura y celebrar el cumpleaños del señor M, ese atleta transformado en maestro del C++ que tanto ha hecho por la salud física y mental de tantos de nosotros. Y que cumpla muchos más.
25 de septiembre de 2009
Tras la tempestad
Tengo aún que escribir el relato de las peripecias truñísticas en San Sebastián, pero no puedo dejar de recomendar las dos pelis que he visto ayer y antes de ayer: District 9 e Inglourious Basterds. Se podrá objetar que es cine más convencional que lo proyectado en Donostia. Y rodado con más medios. Y que no son relatos sobre la insoportable levedad del ser. Pero en fin, que me paso las objecciones por el forro a cambio de poder pasar un par de horas encogido en la butaca, boquiabierto y sin mirar el reloj una sola vez.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)