Páginas

1 de junio de 2013

Cada loco con su tema

Aunque resulta más fácil fotografiar a C ( un psittacus erithacus convertido en parte de la familia ) que a cualquier ave silvestre, algunas aves se dejan más que otras sin tener que recurrir a complicados inventos como el digiscoping, es decir, adaptando un telescopio a una cámara y dedicarte a fotografiar a ese águila que vuela a doscientos metros por encima de ti mientras te partes el cuello y te quemas los ojos mirando al cielo.
Pero como decía, algunas aves te permiten acercarte un poco más y dispararlas en sentido figurado, claro, que para eso uno es buenista y no le gusta que maltraten a los animales aunque no renuncie al embutido o al filete. Conflictos morales que se producen día sí y día también y ante los que uno se pone de lado esperando que pasen sin tocarle, o que si le tocan que sea poco. En fin, que el otro día vi a esta hirundo rustica posada en un cable y que le saqué una foto.

19 de mayo de 2013

Rapaces

Un día cualquiera, no sé qué hora era, recibo un mensaje del Dr Mortin avisándome de la celebración de un curso de identificación de rapaces en LCE de Mad. Rapaces, pienso, y me apunto sin tardar ya que la identificación de aves es una actividad fascinante, aunque puede llegar a ser muy frustrante para el aficionado autodidacta.

Un sábado cualquiera me desplazo al centro donde se imparte la parte teórica del curso. En Hispania se pueden observar 30 especies de rapaces diurnas ( las nocturnas quedarán para otro día o para otra noche ). Yo, de momento, sé distinguir una ( el agradecido gyps fulvus ) y si veo un bicho cerniéndose sobre un campo sembrao sé que estoy viendo un falco tinnunculus o un falco naumanni . También sé que los bichos de cola ahorquillada son milvus milvus o milvus migrans. Ahí terminan mis conocimientos previos al curso.

Ahorraré la descripción de la ingente cantidad de información transmitida en estos días. Sólo diré que durante la salida del sábado, vemos varios gyps fulvus, un aegypius monachus, un bicho que no se pudo discernir si era un buteo buteo o un pernis apivorus y un morfo oscuro de la hieraaetus pennata. En el campo de las no rapaces, tuve el placer de ver por primera vez un oriolus oriolus, bicho inconfundible donde los haya.

El domingo empieza con un ejemplar joven de aquila fasciata, los gyps fulvus de rigor, varios ejemplares de falco tinnunculus, un macho de circus aeruginosus, otro par de machos de circus cyaneus y dos ejemplares de milvus migrans. La jornada matutina, que ha transcurrido entre campos de cereal, se completa con la observación no rapaz de un grupo de otis tarda y con la pretendida observación de un aquila chrysaetos donde cristo dio las tres voces dando vueltas alrededor de un arbusto.

Nos vamos a Patones. Subidos en lo alto del cañón, vemos un adulto de aquila fasciata, más gyps fulvus y un aegypius monachus. Vemos, como extra, un par de petronia petronia, varios corvus monedula, algún corvus corone, varios pyrrhocorax pyrrhocorax, además de un grupo de merops apiaster y, de nuevo, un par de oriolus oriolus. Comemos y emprendemos camino hacia Colmenar Viejo. En el tejado de una casa han puesto cajas para falco naumanni ( o sea, un primillar ) y vemos dos machos y una hembra. Vamos desde Colmenar hasta la tapia del Pardo y allí, subida en una torre de alta tensión, vemos un ejemplar de la joya de la corona, el aquila adalberti. Gracias a los telescopios de los monitores, podemos apreciar perfectamente todos los detalles. Tras un rato, volvemos al autobús y en la siguiente torre vemos a otra. Según los monitores y dada la mala hostia que se gastan estos animales defendiendo su territorio, sólo puede tratarse de la pareja del anterior.  En fin, digno colofón a un fin de semana lleno de descubrimientos.

12 de mayo de 2013

Safari fotográfico II

Una nueva visita al zoo permite desenfundar la cámara y disparar a gusto a los animales. Más gracioso aún que los animales enjaulados y encadenados son las especies oportunistas, como este ejemplar de corvus monedula, que se comen los ganchitos que les sobran a las jirafas.  El día en que el papio hamadryas decida que ya está bien de aguantar a idiotas tirando platanitos y que se ríen de su culo rojo, que se preparen, porque les va a dejar el culo igual de rojo.

Al final del periplo zoológico, mi padre en ley descubre un bicho triscando en la maleza. Me acerco e identifico un picus viridis de sexo femenino, ya que tiene la bigotera negra. La susodicha se queda quieta el tiempo suficiente para que le dispare varias veces. Tanto disparo tenía que tener premio, aunque sea un reintegro.

La siguiente foto, tomada un día después en la casa de Campo, es de las que hay que ver al microscopio. Pero aún así, el bicho que está en el centro es un serinus serinus que se ha acercado a refrescarse, que ya ha llegado la calor a Mad y se está mejor a la sombra.


Ya para terminar, al final del paseo vespertino una columba palumbus está tan ocupada triscando que no tiene problema en que se le acerque un señor armado con una cámara y que le dispare foto tras foto hasta saciar su ansia de trofeos pixelados. Ya satisfecho, vuelvo a casa. Otro día, más.