La ventaja de este recorrido es que tienes el cuestón a mitad de camino y llegas algo menos petado al curro. Las desventajas, que tiene dos cruces peatonalizados (si tienes escrúpulos, vaya) y que el tramo de la calle Princesa es algo desagradable. En fin, esta tarde, mientras evito
25 de julio de 2014
Ruta alternativa
Salgo por la mañana de casa y cuando llego al puente de Segovia, dejo la vía del río y me salgo a la calzada, tuerzo a la izquierda y empiezo a subir hacia la cuesta de la Vega. Más que nada por cambiar un poco de recorrido. La subida se resuelve en cuatro curvas y gran dolor de piernas aunque es de agradecer que el plato de 30 me permita subir mis arrobas hasta el cruce con Bailén. Al llegar frente al Palacio Real, surge el dilema. ¿Atravieso montado la plaza (zona peatonal) o descabalgo? Teniendo en cuenta que llevo toda la semana plantándome delante de todos los hijosdeputa ciclistas que van por la acera alegremente como si los peatones no existieran, sólo cabe desmontar y atravesar la plaza con las calas de las zapatillas golpeando las losas de granito. A mitad de plaza me adelanta una hijadeputa chica montada en su bicimad mientras un coche de la policía municipal pasa a su lado. En fin, ser coherente es lo que tiene. Me reincorporo a la calzada y una vez cruzada la cuesta de San Vicente me meto por Ventura Rodríguez y tuerzo a continuación por Martín de los Heros. El recorrido es tranquilo, pero pica algo hacia arriba y el firme son adoquines de los buenos, de los que puedes usar para partir nueces. Continúo hasta que llega el momento de salir a Princesa. El tramo de Princesa es incómodo, entre las rejas en el suelo y las paradas de autobuses se pierde mucho tiempo, pero en nada me planto en el carril bici y desciendo hasta ciudad universitaria, intercambio pareceres con algunos hijosdeputa peatones que no tienen mejor cosa que hacer que plantarse en medio del carril bici y llego al prestigioso etc...
La ventaja de este recorrido es que tienes el cuestón a mitad de camino y llegas algo menos petado al curro. Las desventajas, que tiene dos cruces peatonalizados (si tienes escrúpulos, vaya) y que el tramo de la calle Princesa es algo desagradable. En fin, esta tarde, mientras evitohijosdeputa a los ciclistas que van haciendo el cabra en el río, reflexionaré sobre ello.
La ventaja de este recorrido es que tienes el cuestón a mitad de camino y llegas algo menos petado al curro. Las desventajas, que tiene dos cruces peatonalizados (si tienes escrúpulos, vaya) y que el tramo de la calle Princesa es algo desagradable. En fin, esta tarde, mientras evito
8 de julio de 2014
Los rescatadores
Estoy volviendo a casa a lomos de mi bicicleta amarilla, que es lo que conduzco ahora, y circulando por Aniceto Marinas veo un algo sobre la línea blanca que separa los dos carriles. Paro, desmonto, vuelvo sobre mis pasos y le pido al coche que viene detrás que pare. Para, muy amablemente, y me agacho a recoger del suelo un apus apus , un pollo volantón que a pesar de que lo intenta no vuela aún. Me salgo a la acera y me pongo a pensar como llevar al sujeto y conducir la bici a la vez. La idea es llevarlo a Brinzal, en el albergue juvenil de la Casa de Campo, que aunque están especializados en rapaces nocturnas también se ocupan del resto de aves. No tengo caja de cartón, así que pongo al apus en el casco y me pongo a andar. En un momento dado, ato el casco al manillar y me monto en la bici, para llegar antes, pero al sentir el viento el apus siente también la llamada de la selva y empieza a asomarse al borde del casco y a abrir las alas. Desmonto de nuevo, rodeo el lago con el apus colgado en el pecho y en un puesto de helados me hago con una caja de cartón y sigo caminando. El apus intenta trepar por la caja pero al rato desiste y un poco más tarde llegamos a Brinzal, donde lo recogen, me entregan el recibo con el número de seguimiento y me dicen que está un poco deshidratado pero bien. Que los apus son bichos resistentes. En poco más de un mes, este volantón estará yéndose a África con el resto de sus congéneres. En fin, que le deseo lo mejor.
La semana pasada, fue L, la compañera de despacho de C, la que nos dijo que su madre había estado cuidando un pájaro que le había llevado su hermano. Que no sabía lo que era, pero que era negro, así que podía ser un córvido o una rapaz. Con esas conclusiones, le habían alimentado con carne picada, pan y agua, aunque el bicho se negaba a comer con frecuencia. Quedamos el jueves pasado para llevarlo a Grefa, en Majadahonda. Resultó ser otro apus. En Grefa lo recogieron y el animal progresa adecuadamente.
En fin, si alguna vez os encontráis un ave, lo podéis llevar a uno de estos sitios. Criarlos en casa es muy potito pero es preferible llevárselo a los expertos y darles una segunda oportunidad.
La semana pasada, fue L, la compañera de despacho de C, la que nos dijo que su madre había estado cuidando un pájaro que le había llevado su hermano. Que no sabía lo que era, pero que era negro, así que podía ser un córvido o una rapaz. Con esas conclusiones, le habían alimentado con carne picada, pan y agua, aunque el bicho se negaba a comer con frecuencia. Quedamos el jueves pasado para llevarlo a Grefa, en Majadahonda. Resultó ser otro apus. En Grefa lo recogieron y el animal progresa adecuadamente.
En fin, si alguna vez os encontráis un ave, lo podéis llevar a uno de estos sitios. Criarlos en casa es muy potito pero es preferible llevárselo a los expertos y darles una segunda oportunidad.
2 de julio de 2014
Trayecto recomendado
Pasados ya los tiempos en los que con una bici de dos platos subía (y bajaba) los puertos de la sierra de aquí y de algunos de allá, la vuelta a Usela Town me ha permitido reencontrarme con mi bicicleta, abandonada por falta de espacio en mi nuevo domicilio. Así que dicho y hecho, después de nuestra primera noche me levanté a las siete y media de la mañana, bebí un poco de agua y salí en bicicleta en dirección al trabajo.
Desde mi rincón useleño es relativamente fácil llegar a Mad Río. Las calles no tienen mucho tráfico y, aunque son estrechas, también son cuesta abajo, así que los coches que te vienen por detrás no se vuelven muy locos. Una vez en Antonio López, hay que descabalgar para meterse en el puente de Toledo y bajar hasta el carril bici. Me lo habían pintado peor, una jungla de ciclistas y peatones en dura competencia por el espacio disponible. El caso es que a esa hora se circula bien y en dos patadas se llega al puente del Rey, por debajo de Príncipe Pío. Allí cruzo el puente (con sus simpáticos adoquines) hasta la orilla izquierda del río y me meto en Aniceto Marinas, que es una calle tranquila, hasta el puente que está por debajo de las ermitas de San Antonio. Rodeando las ermitas, se entra al parque de la Bombilla del que se sale a la altura del puente de los Franceses. La opción vehicular pura sería ir por la avenida de Valladolid, pero tiene bastante tráfico, autobuses incluidos, y la entrada a la zona de la muerte es un poco truculenta. El caso es que salgo del parque, cruzo dos semáforos a pie, me reincorporo a la calzada y llega el momento de la verdad: la cuesta de la muerte. A este tramo de poco más de 200 metros de la calle Obispo Trejo le dan una pendiente superior al 4%. Otro día la mido, pero el caso es que consigo subir siguiendo una trayectoria sinusoidal y gracias al plato de 32 dientes que lleva mi bici. Una vez arriba, se tuerce a la izquierda hacia la calle Martín Fierro, que lleva hasta el INEF y, ya desde allí, sólo queda rodear la valla del palacio de la Moncloa, pasar por debajo de la autopista y negociar un último repecho (más suave que el del Obispo) hasta salir enfrente de medicina. El resto es trivial.
A la llegada al prestigioso centro etc... estoy hecho una sopa. Paso por la ducha y permanezco en shock toda la mañana hasta la hora de la comida. A las cinco me vuelvo. Es todo cuesta abajo pero me duele tanto el contorno del culo (los sillines de las bicis de carretera son duros con los traseros) que no puedo casi ni dar pedales hasta que llego a la calle Baleares, ya cerca de casa, y no queda más remedio. La ventaja con respecto al transporte público es que se tarda un poco menos y, sobre todo, que es mucho más entretenido. Mañana, más.
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