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2 de octubre de 2005

Commissioning


Pues sí, señores y señoras, este florón de la ciencia a cuya construcción modestamente contribuyo, avanza a paso firme hacia su realización. Armado de mi pistola-termómetro-láser, chequeo concienzudamente todos los contactos no vaya a ser que salte la liebre donde menos se la espera y se dispare el presupuesto y cierren el grifo y mi pobre jefe, acostumbrado a ingresar sus 10000 CHF al mes, sea puesto de patitas en la calle junto con otros dos mil trabajadores y cinco mil subcontratados.
Mi jefe ya me ha dicho que no puede vivir sin mí y ha comenzado el ritual de la búsqueda de empleo, la oferta y la contraoferta, sabiamente empujado por Ella. ¿Significará esto mi ascenso al Olimpo laboral? ¿o será el primer paso hacia el abismo de la desocupación? Mi sólida educación cristiana y mis lecturas infantiles (el cuento de la lechera) me impiden recrearme con la visión de un futuro lleno de Ferraris y villas en la Costa Azul. ¿Dónde estará el final del túnel?
Lean la crónica oficial del suceso en el boletín del CERN
P.S. La castafiore tiene un piano en casa. Lo sé porque me tocó subirlo el viernes por la noche por las escaleras. ¿Me tocará también bajarlo?

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