Aunque los sres. B y M ya han contado su versión del epidosio (sic) principal evento en su blog y con fotos, para más inri, no puedo dejar de comentar otros momentos destacados del fin de semana.
1) Sol y buen tiempo. Pero qué sol y qué buen tiempo. Espectaculares cielos bávaros azules como el mar, azules...
2) El hombre helicóptero, porque yo lo valgo. Lugar: el jardín inglés de Munich, una pradera enorme cruzada por un riachuelo acoge sin distinción a amantes del naturismo y del no-naturismo. M, J, M y yo caminamos tranquilamente cuando de repente un maromo, con su maroma al aire, se cruza con nosotros y tras mirarnos con cierta superioridad, justificadamente, prosigue su camino mientras nosotros proseguimos el nuestro.
3) Comer, comer: me habían prevenido que con M y B se come mucho. El sábado, mientras J convalece de sus excesos del día anterior, el resto de la tropa pasea y come, come y pasea, por el centro de Munich. La comida no estuvo mal, satisfizo al personal.
4) Basket fever: M, J y yo cogemos las bicicletas a las diez de la mañana del domingo. Cruzamos un puente y llegamos a una solitaria canasta con red metálica. Empezamos a jugar unos contra unos a tres canastas, el juego es rápido, brutal, sin concesiones. M aprovecha su fuerza y corpulencia para destrozar a sus rivales. J confía en su reverso tenebroso y su agilidad. Y yo confío en mi superior técnica y savoir faire. El resultado es incierto, pero el premio al que más cera ha repartido se lo lleva el anfitrión.
No me queda más que agradecer a B y M por la hospitalidad y las guitarras (lo siento, B) y a J y M por el viaje en el BMW.
1 comentario:
se me olvidó decirte que sé que te has comprado una guitarra, espero que tu polivalencia artístico-científico-literaria, nos haga disfrutar muy pronto de tus armonías. Gracias por el paseo peterburgues.
te seguimos aborrando y adoreciendo.
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