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1 de mayo de 2013

Euroboys 2013

El euroboys 2013 empieza con la idea del barco. A pesar de las reticencias de algunos continúa en esa dirección aunque al final el reticente se queda en tierra anclado por el ancla laboral. Los demás acabamos arrejuntándonos en Denia, donde la avanzadilla centroeuropea lleva varias botellas de vino y unos cuantos gin tonics de ventaja. Sí, amigos, la moda del gin tonic no conoce fronteras y ha desplazado a los whiskys colas como bebida de referencia del profesional maduro. Lamentablemente, algunos de estos profesionales maduros han caído también bajo el influjo del esmarfón y a la que te descuidas se le ves puede ver con la vista fija en la pantalla mientras deslizan el dedo. Pero en fin, son amigos y se les quiere aunque sean unos gollums. Ya se les pasará.

Llega el día D y la hora H y embarcamos en el velero. El cielo está nublado, sopla el viento, el mar se agita. La primera parte de la travesía, hasta el puerto de Jávea, transcurre sin novedad. El capitán Jtrón da órdenes precisas a su pandilla de marineros novatos. Las biodraminas hacen su efecto y, aunque aquello se mueve y se inclina al vaivén de las olas, llegamos más o menos bien. En Jávea nos zampamos un arroz a banda mientras refrescamos la comida con las selecciones de nuestros enólogos de cabecera, P y JC. La vuelta es otra cosa. La combinación de mar revuelto, vino y arroz me produce a mí, en particular, un mareo terrorífico que acaba de la forma más desagradable. Otros miembros de la tripulación permanecen quietos, callados e impasibles. Otros están como P por su casa. En fin, con el estómago ya vacío, mantengo la vista fija en el horizonte y la última parte de la travesía se me hace eterna.

Es una pena estar tan desajustado, sobre todo a la hora de la cena. Mientras herr N  y el C dan cuenta de su chuletón de un kilo, yo me tomo unas setillas porque no me entra más.

El domingo amanece frío y lluvioso. Abandonamos la casa de los C y subimos al campús de los O, donde el primo V nos prepara una paellita. Bajamos a Denia a por la horchata con fartons de despedida y unos se van pa Mad, otros a Alicante a empaquetar a los teutones. Los dos últimos euroboys aprovechan la noche del domingo para tragarse un truño en el cine y la mañana del lunes para empaparse por las calles de Denia y tomarse el último arroz a banda antes de regresar a sus hogares.

1 comentario:

alerta-ovni dijo...

Jeje, el próximo euroboys en Albacete, bien lejos de la costa :-)